Categoría: 08. No darás testimonio falso contra tu prójimo

El Juicio y los castigos que esperan a los pecadores


En todo lo que haces, dices y piensas, mira el fin que te espera, y cómo estarás ante aquel severo Juez, a quien nada se oculta, que no se ablanda con regalos ni admite excusas mentirosas, sino que fallará estrictamente dando a cada uno lo justo.
O desdichado e imprudente pecador, ¿qué responderás, al que conoce perfectamente todos tus pecados, tú que sientes temblor y te acobardas al ver un superior disgustado?
¿Por qué no te previenes para el día del Juicio cuando nadie podrá disculpar o defender a nadie? Porque cada uno tendrá ya suficiente preocupación con la carga de sus pecados. Tu trabajo es ahora provechoso, tus peticiones de perdón son ahora escuchadas, tus súplicas son atendidas y tus sufrimientos te sirven para purificarte de tus pecados
Ahora, hermanos, lo que os digo es que el tiempo que nos queda es corto (1 Corintios 7)


Imitación de Cristo (Tomás de Kempis)

La libre interpretación



El Espíritu Santo no puede revelar a una secta una verdad y a otra decirle algo diferente; no puede decir a unos que María fue siempre virgen y a otros que no lo fue; no puede decir a unos que se deben bautizar de pequeños y a otros que el bautismo solo es para los adultos, y etc. El espíritu Santo no se puede contradecir, el enseña la verdad que es una sola. Por ello no pueden existir diversas interpretaciones y enseñanzas sobre la Palabra de Dios; existe una sola y ésta es custodiada por la única Iglesia que Cristo fundó.

“La Iglesia es pilar y fundamento de la Verdad” (1 Tim 3, 15), por tanto, es a ella a quien le corresponde interpretar adecuadamente la Palabra de Dios. Además, Jesús pide unidad en Jn 17,21; con la libre interpretación no se cumple con la Voluntad Divina, pues cada interpretación da pie a una nueva doctrina, y ésta, a una nueva «iglesia». La razón humana individual, al ser limitada, variable y contradictoria, tomando carácter de juez, termina por despojar la Palabra de Dios de su carácter sobrenatural. Por estas razones la Sagrada Escritura no puede ser interpretada por cuenta propia, y esto ya nos lo advertía el apóstol Pedro:

2 Pe 1, 20: “Pero tengan presente, ante todo, que nadie puede interpretar por cuenta propia una profecía de la Escritura”.

2 Pe 3,16: “En ellas hay pasajes difíciles de entender, que algunas personas ignorantes e inestables interpretan torcidamente -como, por otra parte, lo hacen con el resto de la Escritura- para su propia perdición”.

Fue la Iglesia quien, bajo la luz del Espíritu Santo, definió el Canon bíblico en el Concilio de Cartago en el año 397, por tanto, con la autoridad con la que definió los libros sagrados, con esa misma autoridad los interpreta. ¿Cómo pueden los hermanos separados creer firmemente en la Sagrada Escritura y dudar de la autoridad que la definió? ¡Absurdo! Dudar de la autoridad de la Iglesia es dudar de la Sagrada Escritura.

Servidores de la oración



Los ministros ordenados son también responsables de la formación en la oración de sus hermanos y hermanas en Cristo. Servidores del buen Pastor, han sido ordenados para guiar al pueblo de Dios a las fuentes vivas de la oración: la palabra de Dios, la liturgia, la vida teologal, el hoy de Dios en las situaciones concretas (cf PO 4-6).

Servidores de la oraciónOración



La familia cristiana es el primer lugar de la educación en la oración. Fundada en el sacramento del Matrimonio, es la “iglesia doméstica” donde los hijos de Dios aprenden a orar “como Iglesia” y a perseverar en la oración. Particularmente para los niños pequeños, la oración diaria familiar es el primer testimonio de la memoria viva de la Iglesia que es despertada pacientemente por el Espíritu Santo

La formación cristiana



los Cristianos tenemos el deber de formarnos y conocer a fondo nuestra fe, pues como nos lo dijo nuestro primer Papa, el apóstol San Pedro: estad “siempre dispuestos a dar respuesta a todo el que os pida razón de vuestra esperanza” (1 Pe 3,15)

Comer y beber

I Corintios

10:31 Por tanto, ya comáis, ya bebáis o hagáis cualquier otra cosa, hacedlo todo para gloria de Dios

La muerte de Ananías


Cuando Ananías ocultó información sobre su ofrenda a los apóstoles, se le condena no por mentir a Pedro (a quien obviamente trató de engañar), sino por querer mentir al Espíritu Santo (Hechos 5, 3). No has mentido a los hombres, sino a Dios. Al juzgar, Pedro actuaba como Vicario de Cristo. Mentir a Pedro era mentir a Dios mismo. Para Ananías, ese pecado fue mortal en todos los sentidos. En efecto, cayó muerto inmediatamente.

La lectura de Santa Biblia

En la Sagrada Escritura debe buscarse la verdad, y el modo de agradar a Dios, y no la vana sabiduría.
Toda la Sagrada Escritura debe leerse con el espíritu de de con que se compuso. Cuando la leemos debemos buscar más bien el encenderemos en amor hacia Dios y hacia el prójimo que al parecer muy instruidos.
Todos los libros de la Santa Biblia son divinamente inspirados. Por eso leamoslos con devoción, humildad y deseo de aprender más acerca de nuestro Dios.
No mires la Sagrada Escritura con criterios meramente humanos, sino como el Libro que por inspiración del Espíritu Santo ha hecho redactar el Señor porque te ama y desea hablarte.
No andes preguntando qué dice la sabiduría humana, sino que es lo que a ti te quiere decir el Señor con todo eso.

Imitación de Cristo (Tomás de Kempis)

Prudencia en las acciones

No hay que fijarse sin más de las palabras que se oyen ni de los consejos que se reciben. Todo debe pensarse ante Dios con prudencia y con calma. Lastima que tan frecuentemente pensemos y hablemos del prójimo más bien lo malo que lo bueno. Es señal de nuestra gran fragilidad
Pero las personas que tienen madurez espiritual no creen sin más todo lo que les cuentan, porque conocen que la naturaleza humana es muy inclinada a pensar y hablar mal de los demás, y muy pecadora en sus palabras

Imitación de Cristo (Tomás de Kempis)

También las obras

Ah, qué pronto pasa la Gloria del mundo!, Ojala que la vida de esos tan instruidos haya sido de acuerdo a su gran saber. Entonces sí podremos decir que su ciencia y sus estudios fueron útiles.Cuántas personas en este siglo le dan importancia a la ciencia sin importarles nada servir y agradar a Dios.Como prefieren ser más grandes antes las criaturas que ser agradables ante el Creador, se dedican a pensar en metas vanidades. Pero solo es grande quien tiene gran Amor a Dios y al prójimo

rande en verdad es aquel que se hace pequeño como un niño y no busca el honor que víene de los hombres, sino la Gloria que proviene de Dios.Prudente es solamente aquel que todos lo considera de segunda clase en importancia con tal de ganar el Reino de Cristo. Sabio verdaderamente es aquel que en todo busca agradar a Dios, no buscando hacer su propia voluntad sino la voluntad del Padre que está en el cielo. El que hace la voluntad de Dios, ese es mi hermano (Marcos 3, 35)


Imitación de Cristo (Tomás de Kempis)