Noticias de última Hora

Si la promesa de Jesús es el marco del relato, el punto focal es el así llamado “relato de la institución”. Las palabras de la institución son ciertamente extrañas, aunque los cristianos nos hemos acostumbrado a ellas a lo largo de estos dos milenios, Jesús, el rey y el ungido, se identifica a sí mismo con el pan partido y con el vino: “Esto es mi cuerpo… este cáliz es la nueva alianza en mi sangre” (Lucas 22, 19-20). Luego, en el relato de Lucas y Pablo, se recoge el mandato de Jesús de reiterar esta comida “en conmemoración” suya. Este mandato hace del pasaje el relato de la última comida de Jesús antes de su muerte. Pero Jesús manda a los apóstoles que repitan la cena cuando Él ya no esté visiblemente presente. Y así, la narración de la Última Cena se convierte en el relato fundacional para la actuación de la Iglesia, como vemos en los Hechos de los Apóstoles (2, 42, 46; 20, 7, 11;27, 35)

La fe es razonable (Scott Hahn)

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