La Religión Masónica



Consideraciones teológicas

Semejante concepción del mundo, en la misma sencillez y hasta simpleza de sus grandes líneas (autosuficiencia de la razón, progresismo terreno, absoluta libertad individual, laicismo radical y rechazo del orden sobrenatural cristiano), tiende a la sustitución del Reino de Dios por el reino del hombre.

De todos modos, aun admitido el Ser Supremo, el Arquitecto, la «Luz astral», el Ignoto, en verdad no sabemos bien Quién es y, por el otro extremo, se absolutiza el mundo del Hombre, con mayúscula, o el ámbito de la abstracta y absoluta Humanidad. Desde el punto de vista de la fe cristiana, la exaltación del «mundo», contrapuesto al Reino sólo tiene una Cabeza misteriosa: el «dios de este mundo», el arconte por el cual «entró la muerte en el mundo» (Sab. 2, 23-4). No hay término medio para un cristiano: toda visión de la realidad que reduzca el todo al ámbito de la plena autonomía de la razón finita manifiesta este misterioso «cuerpo de muerte» (Rom 7, 25) que, como contraimagen del Cuerpo Místico, tiene por cabeza al ^príncipe de este mundo» (Jn. 14, 30) de cuyo poder hemos sido rescatados por Cristo. De ahí que el demonio sea «homicida desde el principio» (Jn. 8, 44) y, por eso, autor de la muerte.

Como en la Iglesia, hay también una jerarquía de las tinieblas (una suerte de anti-Jerarquía) que a sí misma se muestra cuando dice «legión es mi nombre, porque somos muchos» (Mar. 5, 1). Lo que quiero manifestar es que, a la luz de la fe cristiana, toda sociedad que, desde la «iniciación» hasta el grado supremo proponga la laicización y secularización total del hombre y de la vida, cae bajo el dominio del príncipe de este mundo; no se trata, pues, de un invento tremendista con afán de impresionar, sino de la más ortodoxa doctrina cristiana.

Por eso, no necesito frecuentar documentos secretos, ni tener ante la vista fotografías de machos cabríos, ni simbología satánica, para estar previamente seguro del verdadero carácter de las sociedades secretas (sean o no masónicas) que «maquinan contra la Iglesia», como dice el nuevo Código de Derecho Canónico (c. 1374).

A sectas anticristianas y judaizantes parece haberse referido San Juan con la expresión «sinagoga de Satanás» (Ap. 2, 9) en su carta a la Iglesia de Esmirna; aquellas sectas maquinaban contra la verdadera Iglesia de Cristo. Por eso, cuando algunos se escandalizan porque Pío IX reuniera a estas sectas con la denominación de «sinagoga de Satanás», no perciben que el Papa no hacía otra cosa que citar a San Juan y calificar teológicamente a una sociedad naturalista y secularizante. Y lo mismo se diga de otras fuertes expresiones de los Pontífices de la Iglesia verdadera

ALBERTO CATÜRÉLLÍ LA IGLESIA CATÓLICA Y LA MASONERÍA Doctrina y Documentos

Publicado por paquetecuete

Cristiano Católico Apostólico y Romano

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