Algunas apariciones Marianas



Se podría decir que los actuales tiempos marianos tuvieron su origen en 1830, cuando la Santísima Virgen se le apareció a Santa Catalina de Labouré, en París, Francia. Allí nuestra Santísima Madre le dijo que hiciera una Medalla que por un lado tuviera la imagen de los dos corazones: el Sagrado Corazón de Jesús y el Inmaculado Corazón de María, y al reverso una imagen de Nuestra Señora con los brazos extendidos y con rayos de gracia saliendo de sus manos. Esta Medalla más tarde fue llamada “La medalla Milagrosa”. Aparición aprobada por la Iglesia.

El 16 de Septiembre de 1846, Nuestra Señora se apareció a los pequeños Maximino Giraud y Melania Calvat, en La Salette, Francia. Les advirtió sobre muchas cosas que disgustaban a Su Hijo. En 1864 les dijo que muchos demonios serían desencadenados del infierno. La Salette fue aprobada por la Iglesia en 1851. El Papa Pío IX proclamó después el dogma de la Inmaculada Concepción en 1854.

Cuatro años más tarde, en 1858, Nuestra Madre Santísima se apareció en la pequeña aldea de Lourdes, Francia, a la pequeña Bernardita Soubirous y se presentó como la Inmaculada Concepción, confirmando el dogma que había proclamado Pío IX. Bernardita nunca había escuchado este término hasta que la Madre del Cielo se lo dijo. Aparición aprobada por la Iglesia.

En 1917 la Virgen se aparece a tres pastorcitos en Fátima, Portugal. Allí pidió a los obispos del mundo que se unieran para consagrar a Rusia a su Inmaculado Corazón. Advirtió que de no hacerse Rusia difundiría sus errores por todo el mundo y habría serias consecuencias. Esto ocurrió antes de la revolución soviética. Aparición aprobada por la Iglesia.

En 1961, María se apareció en Garabandal, España, donde repitió la petición de consagrar a Rusia. En Garabandal ella dijo a las videntes que el cáliz de la justicia divina se estaba llenando y que había que hacer muchos sacrificios y mucha penitencia para evitar el castigo de Dios. Esta aparición está en curso de Investigación.

En 1973, en Akita, Japón, Nuestra Madre bendita repitió ese mensaje, y dijo que si la humanidad no se convertia recibiría un castigo aún mayor que el diluvio. Aprobada por la Iglesia.

Quedan en el tintero muchas otras apariciones que están en curso de investigación, pero cuyos mensajes siguen la línea de las apariciones mencionadas.

Publicado por paquetecuete

Cristiano Católico Apostólico y Romano

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