Kenneth Minogue



entiende por ideología

«cualquier doctrina que presente la verdad escondida y salvadora sobre los males del mundo bajo la forma del análisis social».

Entiendo que esta versión, tan peyorativa como la de la «falsa consciencia», tiene sin embargo mayor parentesco con lo que denunciaba Napoleón en un principio.

A saber: que se estaba intentando generar un «nuevo mundo» a partir de lo que ocurría en la cabeza de los ideólogos, y que las ideas que estos proponían no eran a menudo más que especulaciones simplistas y maniqueas desconectadas de la realidad concreta de los hombres a quienes pretendían gobernar. Menos de medio siglo más tarde de esta declaración de Bonaparte, Auguste Comte, discípulo del precursor del socialismo Saint-Simon, sostendrá que el gobierno debería construir un código moral enteramente nuevo y determinar, a la postre,

«todo el sistema de ideas y hábitos necesarios para iniciar a los individuos en el orden social en el que tienen que vivir».

Comte, como De Tracy, se había dedicado a estudiar el desarrollo de las ideas y concluía, como este también, que el orden social había que construirlo a partir de la ciencia que él bautizó como «física social» y que hoy llamamos sociología. La revista sansimoniana Producteur declaraba en 1825 que su objetivo era «desarrollar y difundir los principios de una filosofía de la naturaleza humana basada en el reconocimiento de que el destino del género humano es explotar y modificar la naturaleza para obtener el máximo beneficio».

Conocer para poder transformar y construir deliberadamente, conforme una concepción ideal, es la lógica que todo lo comienza a inundar

Kenneth Minogue, La teoría pura de la ideología, Buenos Aires: Grupo Editor Latinoamericano, 1988, p. 13. 239. En rigor, la propuesta de Minogue es más concreta de lo que aquí tomo. Su teoría pura de la ideología, además de basarse en la reconstrucción del mundo actual signado por la opresión, designa al grupo humano que debe llevar adelante la transformación: obreros, negros, mujeres, etcétera.

Early Essays, p. 301. Citado en Hayek, La contrarrevolución de la ciencia, p. 221.

Producteur (1825), vol. 1, Introducción. Citado en Hayek, La contrarrevolución de la ciencia, p. 227. 242.

Publicado por paquetecuete

Cristiano Católico Apostólico y Romano

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: