Mes: agosto 2016

Oración

​Nuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo que habita en nosotros; por tanto, no  pertenecemos a nosotros mismos, pues fuimos  comprados a precio muy alto; Así que Glorificados, llevaremos a Dios en nuestro cuerpo. Amén

Evangelio

​Aleluya, aleluya.

El Señor me ha enviado para anunciar a los pobres la buena noticia y proclamar la liberación a los cautivos.

Aleluya.
EVANGELIO

Lc 4, 38-44.
También a los otros pueblos tengo que anunciarles el Reino de Dios, para eso me han enviado.
  Lectura del santo Evangelio según san Lucas.
En aquel tiempo, al salir Jesús de la sinagoga, entró en casa de Simón. La suegra de Simón estaba con fiebre muy alta y le pidieron que hiciera algo por ella. El, de pie a su lado, increpó a la fiebre, y se le pasó; ella, levantándose enseguida, se puso a servirles. Al ponerse el sol, los que tenían enfermos con el mal que fuera, se los llevaban; y él, poniendo las manos sobre cada uno, los iba curando. De muchos de ellos salían también demonios, que gritaban: –Tú eres el Hijo de Dios. Los increpaba y no les dejaba hablar, porque sabían que él era el Mesías. Al hacerse de día, salió a un lugar solitario. La gente lo andaba buscando; dieron con él e intentaban retenerlo para que no se les fuese. Pero él les dijo: –También a los otros pueblos tengo que anunciarles el reino de Dios, para eso me han enviado. Y predicaba en las sinagogas de Judea.
Palabra del Señor

Oración

​Tú eres nuestro refugio y nuestro escudo,  esperamos en tu palabra.  Así que,  Apartaos de nosotros los perversos, cumpliremos los mandatos de nuestro Dios. Amén

Evangelio

​Aleluya, aleluya.

Un gran profeta ha surgido entre nosotros. Dios ha visitado a su pueblo.

Aleluya.
EVANGELIO

Lc 4, 31-37.
Sé quién eres: el Santo de Dios.
 Lectura del santo Evangelio según san Lucas.
En aquel tiempo, Jesús bajó a Cafarnaún, ciudad de Galilea, y los sábados enseñaba a la gente. Se quedaban asombrados de su enseñanza, porque hablaba con autoridad. Había en la sinagoga un hombre que tenía un demonio inmundo, y se puso a gritar a voces: –¿Qué quieres de nosotros, Jesús Nazareno? ¿Has venido a destruirnos? Sé quién eres: el Santo de Dios. Jesús le intimó: –¡Cierra la boca y sal!

El demonio tiró al hombre por tierra en medio de la gente, pero salió sin hacerle daño. Todos comentaban estupefactos: –¿Qué tiene su palabra? Da órdenes con autoridad y poder a los espíritus inmundos, y salen.

Noticias de él iban llegando a todos los lugares de la comarca.
Palabra del Señor

El Autor de la hermosura

Y  si  encantados  de  la  belleza  de  tales  cosas  las  imaginaron  dioses, debieron  conocer  cuánto  más  hermoso  es  el  dueño  de  ellas;  pues  el  que  creó todas  estas  cosas  es  el  autor  de la  hermosura. Sabiduría 13, 3

Oración

​Enséñanos, Señor, a caminar con lealtad.. Porque tú eres muestroi Dios y Salvador. Amén