Hasta que

Evangelio según san Mateo, 1: 24- 25 Y despertando José del sueño, hizo como el Angel del Señor le había mandado y recibió a su mujer. Y no la conoció hasta que parió a su hijo primogénito y llamó su nombre Jesús. (v. 24- 25)

hace vanos esfuerzos para demostrarnos que el verbo conocer debe referirse a la cópula más bien que a un conocimiento cualquiera, como si alguien lo negara o las necedades que se entretiene en refutar las hubiera podido descubrir cualquier persona entendida. Pretende después enseñarnos que los adverbios donec y usque significan tiempo determinado, cumplido el cual se realiza aquello que hasta entonces no se realizaba, como sucede en este pasaje: “Y no la conoció hasta que parió a su Hijo”. Aquí se ve, dice Helvidio 1, que la conoció después del parto, y que ese conocimiento lo retardaba solamente el nacimiento del hijo. Y para probarnos tal afirmación, acumula multitud de ejemplos de las Escrituras. La respuesta es fácil: en las Escrituras la frase: “Y no la conoció”, lo mismo que los adverbios donec y usque, tienen doble sentido, según el contexto. En el lugar citado, las palabras: “Y no la conoció”, se refieren, como el mismo Helvidio observó, a la unión conyugal, sin que nadie dude que pueden referirse muchas veces a un simple conocimiento del objeto, como en el capítulo 2 de San Lucas: “Y se quedó el Niño Jesús en Jerusalén, sin que sus padres lo advirtiesen” ( Lc 2,43 ). Asimismo el adverbio donec o usque significan con frecuencia tiempo determinado, como Helvidio hace notar, pero muchas veces también tiempo indefinido, de cuya significación hay numerosos ejemplos: “Hasta vuestra vejez, yo mismo” ( Is 46,4 ). ¿Puede inferirse de aquí que después que hayan envejecido dejará Dios de ser el que era? El Salvador dice en el Evangelio: “Yo estoy con vosotros todos los días hasta la consumación del siglo” ( Mt 28,20 ). Luego, ¿después que el mundo se acabe no estará más con sus discípulos? El Apóstol dice: “Es necesario que El reine hasta que ponga a todos sus enemigos debajo de sus pies” ( 1Cor 15,25 ). ¿Es que acaso después que estén bajo sus pies dejará de reinar? Comprenda, pues, Helvidio, que siempre se procura fijar el sentido de lo que pudiera ofrecer duda, si no se hubiese escrito, pero lo demás se deja siempre a nuestra inteligencia, y según este criterio el evangelista indica claramente la circunstancia sobre la que podía sospecharse -que su esposo no la conoció antes del parto 2- para que entendiésemos que mucho menos podría ser conocida después de dar a luz.

San Jerónimo, contra Helvidium Helvidio

Catena Aurea. Santo Tomás de Aquino

Publicado por paquetecuete

Cristiano Católico Apostólico y Romano

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