Después de la Gloria a Dios, la santificación



Después de la glorificación de Dios, y perfectamente subordinada a ella, la vida cristiana tiene por finalidad la santificación de nuestra propia alma.

El bautismo, puerta de entrada en la vida cristiana, siembra en nuestras almas una «semilla de Dios»: es la gracia santificante. Ese germen divino está llamado a desarrollarse plenamente, y esa plenitud de desarrollo es, cabalmente, la santidad.

Todos estamos llamados a ella—al menos con un llamamiento remoto y suficiente, como explicaremos en su lugar—, aunque en grados muy distintos, según la medida de nuestra predestinación en Cristo n. Ahora bien, ¿en qué consiste propiamente la santidad? ¿Qué significa ser santo? ¿Cuál es su constitutivo íntimo y esencial? Son varias las fórmulas en uso para contestar a estas preguntas ,pero todas coinciden en lo substancial.

Las principales son tres- la ¡santidad consiste en nuestra plena configuración con Cristo en la unión con Dios por el amor y en la perfecta conformidad con la voluntad divina

TEOLOGÍA DE LA PERFECCIÓN CRISTIANA POR EL RVDO. P. FR. ANTONIO ROYO MARÍN, O. P

Publicado por paquetecuete

Cristiano Católico Apostólico y Romano

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