El argumento del libre albedrío



Se observa en el hombre la capacidad de libre albedrío, es decir, la capacidad de autodeterminar sus fines: Todos estamos de algún u otro modo, consciente o inconscientemente, comprometidos con la idea de libre albedrío, es decir, con la idea de que los seres humanos podemos autodeterminar nuestros fines y elegir nuestros cursos de acción. Obviamente nos damos cuenta de que estamos sometidos a muchos condicionamientos, pero de todas maneras la experiencia de libertad metafísica -como potencia- se constituye como una de las más primarias de nuestra existencia (el lector que tenga dudas de ello puede comprobarlo en este momento eligiendo conscientemente el pensar en alguna persona o cosa determinada, incluso -si desea- puede elegir pensar que no es libre). De allí que hasta el mismísimo naturalista Peter Atkins, quien había escrito que “la ciencia muestra que no existe distinción moral entre un veneno que es administrado y el veneno que el cuerpo produce lentamente” (6), se haya visto forzado a aceptar -en virtud de la noción de “responsabilidad moral” que implica el libre albedrío- que tal afirmación “es una locura”.

Pero si el hombre no fuera más que materia no podría de ningún modo autodeterminar tales fines porque ya estaría él mismo determinado por las condiciones y leyes que rigen lo material: En efecto: ahí donde rige la necesidad física no puede subsistir la libertad. Si no somos más que meros seres de la naturaleza la dirección de nuestras acciones ya estará predeterminada por las leyes naturales (o, si se quiere, los condicionamientos físico- químicos) y, por ende, será absurdo hablar de capacidad de autodeterminación operacional en el hombre (libre albedrío). Pero, como hemos visto en el punto anterior, ese no parece ser el caso.

En consecuencia, debe haber en él un sustrato ontológico inmaterial que le permita realizar ello: Si la sola materialidad no nos puede dar justificación ontológica del libre albedrío y, sin embargo, este existe, es evidente que resulta necesario postular la existencia de un sustrato ontológico inmaterial o cualidad que dé razón suficiente de ello en el hombre.

Dante A. Urbina
¿CUÁL ES LA RELIGIÓN VERDADERA?: Demostración racional de en cuál Dios se ha revelado

Publicado por paquetecuete

Cristiano Católico Apostólico y Romano

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