El relojero ciego, Dawkins



Esta objeción es planteada por el biólogo ateo Richard Dawkins en su libro El Relojero Ciego. Según sostiene Dawkins “aunque parezca lo contrario, el único relojero que existe en la naturaleza es la fuerza ciega de la física, aunque desplegada de manera especial” por medio de “la selección natural, aquel proceso automático, ciego e inconsciente que descubrió Darwin, y que ahora sabemos que es la explicación de la existencia y forma de todo tipo de vida”. De este modo, “la selección acumulativa, mediante un proceso lento y gradual, es la explicación, la única sobre la que se puede trabajar (…) para explicar la existencia de vida con un diseño complejo”.

Antes de empezar con nuestro análisis de los argumentos de Dawkins es necesario hacer una importante aclaración: que la teoría de la evolución no compromete para nada la veracidad del teísmo. En efecto, como bien explica Francisco Ayala, “creación” y “evolución” no se contraponen: el concepto científico de evolución no niega la noción metafísica y teológica de creación, y viceversa.

Es más, es perfectamente posible hablar de una “creación evolutiva” o de una “evolución creativa” -como es que hace el filósofo Henri Bergson- sin caer en ninguna contradicción. En todo caso, la teoría de la evolución es comprometedora para el creacionismo, aquella posición teológica fundamentalista de varias iglesias protestantes que, en base a una interpretación demasiado literal de la Biblia, infieren que la creación se dio en 6 días. Pero el teísmo no tiene por qué ser necesariamente creacionista. Y ni siquiera el teísmo cristiano. Génesis 1 admite varios tipos de interpretaciones diferentes y uno no tiene por qué necesariamente atarse a la de 6 días de creacionismo de exactamente 24 horas cada uno. Y no se crea que esta es una mera “sofisticación de los teólogos modernos” frente a la “aplastante evidencia” de la evolución, como pretendía Dawkins.

Se trata en realidad de una interpretación que viene desde mucho antes. Ya en su Comentario sobre el Génesis, San Agustín había dicho que los días del relato de la creación no tenían que ser tomados literalmente y que tampoco era necesario pensar que el inicio había sido unos pocos miles de años atrás; y ello ¡1500 años antes de que Darwin publicara El Origen de las Especies (1859)! Ahora, yendo más directamente al planteamiento evolucionista lo primero que hay que decir es que no afecta en nada a nuestro argumento teleológico en base al ajuste fino del universo sino que más bien ¡lo presupone! En efecto: para que se de toda la evolución biológica de la que nos habla Darwin es primero necesario que exista vida y para que exista vida es absolutamente necesario que se den las condiciones cosmológicas del ajuste fino del universo. De este modo, “si hay un ajustador fino y creador del universo, entonces ya en las condiciones iniciales del Big Bang tendríamos un universo de elaborado diseño que permite la evolución y la existencia de vida inteligente” Por tanto, no es que los teístas “se han dado por vencidos en el mundo vivo y están siendo obligados a retroceder hasta el origen del Cosmos” como pretende Dawkins, sino más bien que los ateos evolucionistas no quieren “retroceder” hasta ese punto fundamental porque ello significaría la destrucción de sus presupuestos anti- metafísicos y naturalistas. Y es que la teoría de la evolución tal vez puede explicarnos el mecanismo de cómo es que evoluciona biológicamente el ser, pero nunca podrá explicarnos cómo es que surge cosmológicamente este a partir de la nada. Es evidente, entonces, que desde un punto de vista ontológico el “relojero ciego” de la evolución nunca podrá reemplazar al “Relojero del ser”, es decir, Dios. Pasemos ahora a examinar la dinámica de la evolución: ¿Puede la sola selección natural en base a mutaciones aleatorias explicar plenamente la complejidad de las formas de vida que observamos? Creemos que no. Y es que si bien es cierto que la serie de gradaciones intermedias entre las diferentes etapas evolutivas pueden ayudar a “domesticar el azar” descomponiendo “lo muy improbable en componentes menos improbables”, el gran problema de la teoría de la evolución es que no hay suficiente tiempo. Por ejemplo, John Barrow y Frank Tipler en su libro El Principio Cosmológico Antrópico listan 10 pasos en el curso de la evolución humana extremadamente improbables y tomando en cuenta el tiempo calcularon que la probabilidad de la evolución del genoma humano estaba en un lugar entre 4 a la menos 180 a la 110 000 y 4 a la menos 360 a la 110 000. ¡Una probabilidad pequeñísima!

De ahí que William Lane Craig diga que “si la evolución ocurrió en este planeta fue literalmente un milagro, y por tanto, evidencia de la existencia de Dios”, ya que “realmente ofrece buenas razones para pensar que Dios supervisó el proceso de desarrollo biológico”. En consecuencia, es más racional hablar de una evolución inteligente dinámica que de un diseño inteligente estático -como hacen los creacionistas- o una evolución ciega gradual -como es que hacen los ateos evolucionistas con Dawkins a la cabeza. Y no solo eso. Como bien ha observado el filósofo Ángel Barahona “lo que realmente hace el evolucionismo no es explicar sino limitarse a conjuntar piezas, a hacer collage sobre cosas que ya están hechas, pero dejando inexplicado el principio creador”.

A continuación pone un muy sugestivo ejemplo: nos vamos a África y filmamos leones. Luego, le pasamos la película a unos amigos. En ningún momento los leones son conscientes de que los estamos grabando. Pero esa es la condición para que nuestros amigos puedan ver la película. ¿Estaría justificado entonces que nieguen la existencia de la cámara y el camarógrafo? Obvio que no. Por consiguiente, hay que decir que la gran limitación de la teoría de la evolución ciega (que es la que sostiene Dawkins) no es tanto que no pueda explicar la complejidad sino más bien que no puede explicar la interioridad “porque luego, además, hay (en los organismos) códigos de interpretación, subcódigos, metacódigos y juegos de lenguaje que tienen su semántica, su sintáctica, su gramática y que hablan con sentido de las cosas que hablan”.

Richard Dawkins, El Relojero Ciego, Ed RBA, Barcelona, 1993, p. 26.

Francisco Ayala, Darwin el Diseno Inteligente: Creacionismo, Cristianismo y Evolución, Alianza Editorial, 2007

William Lane Craig, J «La existencia de Dios», debate contra Christopher Hitchens, Universidad de Biola, 4 de abril del 2009, primera refutación

Richard Dawkins, Tiene propósito el universo?» debate entre Matt Ridley, Richard Dawkins y Michael Shemer VS. William Lane Craig, David Wolpe y Douglas Geivett, La Ciudad de las Ideas, Puebla – México, 2010, primer «round»

John Barrow and Frank Tipler, – The Anthropic Cosmological Principle, Oxford University Press, New York, 1986 .

William Lane Craig, «Dios existe?» debate contra Christopher Hitchens, Universidad de Biola, 4 de abril del 2009 primera refutación

Ángel Barahona, «Dios: calguien, algonada?» debate

Publicado por paquetecuete

Cristiano Católico Apostólico y Romano

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: