Hipótesis multiverso (2)




Otro gran problema de la teoría M es que se basa en una interpretación sumamente arbitraria (por no decir evidentemente errónea) del indeterminismo cuántico. Para demostrarlo examinaremos la propuesta multiverso de Susskind y también la de Hawking y Mlodinow. Comencemos por la de Susskind. En su libro El Paisaje Cósmico (2006) parte del ejemplo del decaimiento del neutrón. La desviación estándar alrededor del tiempo promedio de decaimiento del neutrón permite generar una función probabilística, en este caso una curva normal que tiene, precisamente, la forma de una onda; siendo que esta “función de onda es un conjunto de probabilidades de todos los posibles resultados de todas las posibles observaciones en el sistema en consideración”.

Dicha definición es acertada. Pero a partir de allí Susskind se desliza hacia la confusión de la escuela de Copenhague sobre el indeterminismo cuántico y la lleva a niveles nunca antes imaginados. Critica a Bohr por afirmar, “conservadoramente”, que una vez “colapsada” la onda, todas las demás probabilidades o “ramificaciones” se desvanecen y dejan de ser posibilidades reales; y propone, más “progresistamente”, que “rescatemos” estas otras probabilidades, no tanto como posibilidades de una situación experimental repetible, sino más bien como ya realizadas en alguna parte del escenario de “muchos mundos” de Everett.

De este modo, aplicando dicha interpretación a su teoría sobre el inicio del Cosmos, deriva los famosos multiversos: “Según los partidarios de la interpretación de “muchos mundos”, todas las ramificaciones de la función de onda son igualmente reales. En cada cruce el mundo se escinde en dos o más universos, que viven para siempre, uno al lado del otro… de tal manera que las diferentes ramas nunca interactúan una con la otra después de haberse escindido”.

Obviamente se trata de una interpretación arbitraria. Susskind simplemente dice que la función de onda genera “muchos mundos” realmente existentes a partir de sus probabilidades pero no especifica cuál es el mecanismo físico que los genera. Es más, al decir que “las diferentes ramas (de universos) nunca interactúan una con la otra después de haberse escindido” convierte a su teoría en pseudocientífica ya que la existencia de sus pretendidos universos paralelos jamás podría ser contrastada. De ahí que el destacado cosmólogo Lawrence Kraus llame a la teoría de Susskind “Teoría de Nada” y que el premio Nobel David Gross señale que “dado que no podemos refutarla, no es ciencia”.

Pasemos ahora a examinar la propuesta de Hawking y Mlodinow. En su obra El Gran Diseño (2010) estos autores se basan en el teorema matemático de “suma de historias” propuesto por Richard Feynman para derivar su hipótesis multiverso. Según explican Hawking y Mlodinow “el universo no tiene una sola historia sino todas las historias posibles” de modo que “nuestro universo no es el único, sino que muchísimos otros universos fueron creados de la nada”.

La arbitrariedad de la tesis de Hawking y Mlodinow es mucho más evidente que la de Susskind. Y es que el teorema de “suma de historias” de Feynman no es un teorema físico sino solamente un teorema matemático que utilizan los físicos para calcular la trayectoria más probable de una determinada partícula subatómica sacando el promedio estadístico de todos sus caminos posibles. El hecho de que Hawking y Mlodinow interpreten este artificio matemático de modo ontológico y postulen que todos esos caminos son igualmente reales, no implica que también tengamos que hacerlo. Dicha interpretación es gratuita y no hay motivo para aceptarla. Incluso más, se trata de una interpretación completamente caprichosa y anticientífica. En efecto, es como si Hawking y Mlodinow nos dijeran que para poder predecir el camino por el que irá una determinada persona de un punto A a un punto B debemos sacar el promedio estadístico de todos los caminos posibles y luego nos dijeran que esta persona realmente ha ido por todos los caminos posibles, solo que en otros universos paralelos que no podemos observar. Absurdo a todas luces. Así, pues, pareciera que el recurso al multiverso como explicación del orden y regularidad que observamos en el universo no es más que una salida desesperada con tal de rechazar el planteamiento teísta sobre la existencia de un Diseñador Cósmico. Es como si nos encontráramos con un majestuoso castillo de arena en la playa y en lugar de pensar que fue hecho por alguien, dijéramos que en realidad existe una cantidad inmensa de playas (inobservables, claro está) en las que el viento da diferentes formas a la arena, siendo que por casualidad le dio forma de castillo a la arena de la playa en la que estamos.

Una total necedad… Es obvio, por tanto, que lo que tiene más sentido, más poder explicativo, más plausibilidad y más coherencia es la existencia de un Diseñador Cósmico. En cambio la tesis multiverso en base a la Teoría M, al tener que multiplicar innecesariamente los entes para explicar lo mismo, viola el principio epistémico conocido como navaja de Ockham. Más todavía: en la actualidad no existe consenso entre los científicos sobre si la teoría M implica necesariamente una multitud de universos. Por ejemplo, el físico teórico Michael Duff, del Imperial College de Londres, dice: “Mi opinión personal es que no entendemos la teoría lo suficientemente bien como para poder decir si hay un único universo o una multitud de universos”. Y luego, refiriéndose a la obra de Hawking y Mlodinow, agrega: “Si Stephen (Hawking) quiere meter su cuello, le deseo buena suerte” . Adicionalmente, tenemos que la ya mencionada paradoja de los cerebros de Boltzmann pone directamente en jaque a la hipótesis multiverso.

En efecto, como explica William Lane Craig en su análisis de la propuesta de “multiversos inflacionarios” (con la que ahora especulan Andrei Linde y Alan Guth), si fuera por puro azar “el estado más probable para sustentar nuestras observaciones ordenadas es un incluso más pequeño ´ universo ´ compuesto de un solo cerebro el cual surge del desorden vía fluctuación térmica. Con toda probabilidad, entonces, existirías solo, y todo lo que observas a tu alrededor, incluso tu cuerpo físico, ¡es ilusorio! (…) Los cerebros de Boltzmann son mucho más abundantes en una colección de universos que los observadores ordinarios, y, por tanto, cada uno de nosotros debería pensar que es un cerebro de Boltzmann si cree que el universo es solo un miembro de una colección de mundos. Dado que esto parece una locura, este hecho desconfirma fuertemente la hipótesis de que hay un multiverso”

John Auping Birch, Una Revisión de las Te0-rias Sobre el Origen la Evolución del Universo,
Universidad Iberoamericana, México, 2009 J p. 395

Peter Woit Not Even Wrong, Basic Books, 2006, p 192 63 Citado por Peter Woit, Not Even Wrong, op. cit., P. . 260

Leonard Susskind, , The Cosmic Landscape, Ed Little Brown, New York, 2006, P. 317 67 Leonard Susskind The Cosmic Landscape, op. cit., p. 320.

Geoff Brumfiel, «Our Universe: Outrageous Fortune’ Nature, no 439 2006 Pp 10-12

Stephen Hawking and Leonard Mlodinow The Great Design, Ed. . Bantam Books, 2010, P. . 7

«M-theory: Doubts Linger Over God- less Multiverse» New Scientist September 14, 2010

Publicado por paquetecuete

Cristiano Católico Apostólico y Romano

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