Multiverso y el juego de la vida de John Conway


¿Dios existe?

5 vias Santo Tomás de Aquino
5 vía, consideración

Quinto, porque, además de lo anterior, también quedaría en pie para los multiversos el problema de las leyes maestras: siempre nos encontraremos con unas leyes fundamentales y matemáticamente configurables que condicionan el conjunto y que deben ser no de cualquier modo posible sino de cierto modo particular para poder funcionar. Hawking mismo reconoce la necesidad de leyes maestras en un multiverso: “En la teoría M las dimensiones espaciales adicionales que forman el espacio interno no pueden ser curvadas de manera arbitraria, ya que las matemáticas de la teoría restringen las maneras posibles de hacerlo. La forma exacta del espacio interno determina los valores de las constantes físicas, como la carga del electrón, y la naturaleza de las interacciones entre las partículas elementales; en otras palabras, determina las leyes aparentes de la naturaleza.

Decimos ‘aparentes’ porque nos referimos a las leyes que observamos en nuestro universo -las leyes de las cuatro fuerzas y los parámetros como las masas y las cargas que caracterizan las partículas elementales-, pero las leyes más fundamentales son las de la teoría M”.

Entonces, lo que se necesita ahora es un escenario en que puedan discurrir las “leyes maestras” para generar el multiverso. Para ello algunos apelan a los trabajos del matemático John Conway de acuerdo con los cuales se demuestran, dadas las simulaciones del llamado “Juego de la vida”, que pueden surgir entidades complejas a partir de leyes simples.

Sin embargo, el gran problema de ello es que, contrariamente a lo que quieren interpretar los ateos, ¡el “juego de la vida” en realidad demuestra la necesidad de un Diseñador! Si dejamos de lado los prejuicios naturalistas, en realidad esto es muy fácil de entender: lo que hace Conway es crear un escenario virtual mediante un programa informático que requiere de un sistema de cómputo creado con software y hardware que son fruto de la inteligencia, crea en dicho escenario unos actores y luego elige inteligente y conscientemente en dicho escenario, no cualquier regla, sino ¡justo aquella que funciona para su propósito! Es en verdad curioso: tiene que hacer necesariamente las veces de creador en su computadora ¡para luego negar la necesidad de un Creador del universo! El propio Hawking es en el fondo consciente de esta incoherencia, y por ello escribe: “El ejemplo del Juego de la vida de Conway demuestra que incluso un conjunto simple de leyes puede producir características complejas análogas a las de la vida inteligente. Debe haber muchos conjuntos de leyes con dicha propiedad. ¿Qué selecciona las leyes que rigen nuestro universo? (…) En el mundo de Conway, nosotros somos los creadores, escogemos el estado inicial al especificar los objetos y sus posiciones al inicio del juego”. Ergo, no es nada descabellado pensar en un Diseñador incluso del multiverso.

Y es que, como ha demostrado Robin Collins, el multiverso requeriría un ajuste fino de sus leyes: “Se trate de la variedad inflacionaria o de otro tipo, (…) las leyes del multiverso generador deben ser justo las correctas (…). Para dar una analogía, incluso en un aparato mundano tal como una máquina de pan (…) debe haber la correcta estructura, programas e ingredientes (harina, agua, levadura y gluten) para producir piezas de pan decentes. Ahora, considere el generador de multiversos tipo inflacionario. Para que ello explique el ajuste fino de las constantes, debe conjeturarse uno o más mecanismos o leyes que hagan lo siguiente (…):

i) causar la expansión de una pequeña región de espacio en una muy grande región;

ii) generar la muy grande cantidad de masa- energía para que esa región contenga materia en lugar de meramente espacio vacío;

iii) convertir la masa- energía del espacio inflado al tipo de masa- energía que observamos en nuestro universo; y

iv) causar suficientes variaciones entre las constantes de la física como para explicar su ajuste fino” (83).

Y por si lo anterior fuera poco, agrega: “Adicionalmente (…) las leyes físicas fundamentales subyacentes al generador de multiversos -sean de tipo inflacionario o algún otro- deben ser justo la correcta para producir universos que permitan vida (…). Por ejemplo, (…) sin el Principio de Cuantización, todos los electrones serían chupados en el núcleo atómico, y, por ende, los átomos serían imposibles; sin el Principio de Exclusión de Pauli, los electrones ocuparían la órbita atómica más baja, y los átomos complejos y variados serían imposibles (…). En consecuencia, a lo más, este escenario altamente especulativo explicaría el ajuste fine de las constantes de la física, pero al costo de postular un ajuste fino adicional de las leyes de la naturaleza”.

De hecho, considerando este punto y el anterior, puede volver a formularse, con la misma rigurosidad metafísica, el argumento de la quinta vía para la existencia de Dios incluso para el caso multiverso y prescindiendo del ejemplo particular del ajuste fino. Y es que nada impide que el propio multiverso exhiba un orden especial. Es más, los propios modelos de multiverso muestran claramente eso sobre todo en términos de estructura y orden matemático siendo elocuente muestra de ello que varias de las propuestas de multiverso se han dado precisamente en virtud de que “las matemáticas funcionen bien”. Por tanto, como bien ha dicho el astrónomo Martin Rees: “Habiendo levantado la posibilidad de otros universos, los cosmólogos comenzaron a pensar sobre cómo serían y mientras pensaron, descubrieron que la lógica había armado una nueva trampa: la idea del multiverso los había puesto en un camino que los llevó de nuevo hacia un Creador”.

Y es que aquí hay que mantener en mente que no estamos propiamente defendiendo un “argumento del ajuste fino”, como hacen varios apologistas actuales (remarcablemente William Lane Craig, de cuya metodología discrepamos en ese aspecto), sino más bien un argumento teleológico cuya fundamentación metafísica es mucho más general y profunda. Por tanto, no hay que confundir las cosas: el ejemplo del ajuste fino es solo eso, un ejemplo. El argumento tomista, en cambio, va más hacia la forma de ordenamiento racional del mundo. Así, sin comprometerse necesariamente con el ejemplo particular del ajuste fino, sino solamente reflexionando sobre las impresionantes simetrías, el orden y la belleza matemática de la estructura del universo o posible multiverso, uno puede inferir razonablemente la existencia de Dios. Queda, pues, en pie la quinta vía.

Stephen Hawking and Leonard Mlodinow The Great Design, Ed Bantam Books, 2010, p
117

Stephen Hawking and Leonard Mlodinow The Great Design, op. . cit., P. 181

Robin Collins, «The Teleological Argument: An Exploration of the Fine-Tunning of the
Universe» in: William Lane Craig and J. P Moreland eds. . J The Blackwell Companion To Natural Theology, Blackwell Publishing, 2009 pp 263-264

Robin Collins, «The Teleological Argument: An Exploration of the Fine-Tunning of the
Universe» in: William Lane Craig and J. P Moreland eds. The Blackwell Companion To Natural Theology, op. cit., p. 265

Martin Rees, What We Still Don’t Know D (documental), 2004

Publicado por paquetecuete

Cristiano Católico Apostólico y Romano

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