Un ser Activo y Necesario no puede haber estado inactivo e inútil



Argumento: Si Dios existe es un ser intrínsecamente Activo y Necesario. Pero Dios demuestra que es Activo y Necesario por medio de la creación. Por tanto, antes de la creación había estado inactivo e inútil. Pero eso no puede corresponder a un ser intrínsecamente Activo y Necesario. Luego, Dios no existe.

Refutación: Como era de esperarse, este es el cuarto “argumento” de Faure. Él nos dice: “Si Dios existe, es eterno, activo y necesario. (…) Decir que Dios no es eternamente activo, es admitir que no siempre lo ha sido (…) y puesto que es por la creación que se ha manifestado su actividad, eso es admitir, al mismo tiempo que, durante los millones y millones de siglos que, quizá, han precedido la acción creadora, Dios estaba inactivo. Por otra parte, decir que Dios no es eternamente necesario, es admitir que no lo ha sido siempre (…) y puesto que es la creación que proclama y atestigua la necesidad de Dios, eso es admitir a la vez que, durante millones y millones de siglos que han precedido quizá a la acción creadora, Dios era inútil. ¡Dios inactivo y perezoso! ¡Dios inútil y superfluo!”.

Pues bien, con respecto a este argumento hay que decir que comete tres grandes errores. El primero es suponer que Dios es Activo y Necesario única y primariamente con respecto a la creación. Falso. Dios es eternamente Activo y Necesario por Sí mismo, independientemente de la creación. En efecto: es eternamente activo porque al constituirse como un ser Personal y existir en la forma de Acto Puro, conociéndose y amándose eternamente a Sí mismo desde su Intelecto y Voluntad. Y también es eternamente necesario ya que, al constituirse como el ser Subsistente mismo, simplemente no puede no existir. El segundo error se deriva del primero. Y es que al suponer que Dios es Activo y Necesario única y primariamente con respecto a la creación, Faure sostendrá que dado “que es por la creación que se ha manifestado su actividad” y se “proclama y atestigua su necesidad”, antes de ella Dios no puede ser más que inactivo e inútil.

La premisa implícita allí es que la actividad y necesidad de Dios solo es real si es que puede ser verificada por el hombre vía su manifestación en la creación. Obviamente se trata de una falacia non sequitur: del hecho de que alguien no pueda verificar la actuación de un determinado ser no se sigue que este ser no haya actuado. ¡Señor Faure, usted no es el centro del universo ni menos un ser omnisciente: del hecho de que usted no pueda verificar la actividad de Dios no se sigue que Él no haya actuado! Se ve claro, entonces, que la pretendida inutilidad de Dios solo se basa en la inutilidad de Faure para comprender que ni la actividad y ni la necesidad de Dios dependen del mundo para existir sino que más bien son subsistentes. Finalmente, el tercer error del razonamiento de Faure consiste en querer delimitar a Dios en un marco temporal, aplicándole un “antes de” y un “después de” la creación.

Simplemente se trata de una falacia de blanco móvil porque eso no es lo que postulamos los teístas. Sostenemos más bien que Dios existe no en el tiempo sino más bien en la eternidad, donde simplemente no hay tiempo porque no hay sucesión y, en consecuencia, no cabría hablar de un “antes de” o “después de”. Queda, pues, refutado el “argumento”.

Sebastián Faure, Doce Pruebas de la Inexistencia de Dios, París, 1 926, 4to argumento.

Publicado por paquetecuete

Cristiano Católico Apostólico y Romano

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