Régimen de hombres sanguinarios



Destutt de Tracy fue, según se dice, el primero en emplear el término «ideología». El positivismo, que surgiría formalmente algunos años más tarde, ya asomaba de alguna manera cuando De Tracy indicaba que era imperioso un «Newton de la ciencia del pensamiento» (¿y cuántos se esforzaron, en efecto, por ser los «Newton» de lo social?).

Como miembro del Institut Nationale, «la élite de científicos y filósofos que formaron el ala teórica de la reconstrucción social de Francia», De Tracy tuvo inicialmente una cordial relación con Napoleón. Pero cuando el idealismo del Institut colmó la paciencia de aquel, la relación dio un vuelco. Exasperado por la «ideología», Napoleón imprimió en ella una valoración peyorativa:

Todas las desgracias que nuestra bella Francia ha experimentado hay que atribuirlas a la «ideología», esa nebulosa metafísica que busca ingeniosamente las primeras causas y pretende fundamentar la legislación de los pueblos en ellas, en lugar de adaptar las leyes a lo que sabemos sobre el corazón humano y las lecciones de la historia. Tales errores sólo pueden llevar, como de hecho han llevado, a un régimen de hombres sanguinarios.

Terry Eagleton, Ideología. Una introducción (Barcelona: Paidós, 1997), p. 96.

Citado en Hayek, La contrarrevolución de la ciencia, p. 183

Publicado por paquetecuete

Cristiano Católico Apostólico y Romano

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