Evangelio

San Lucas 12:32-34«No temas, pequeño rebaño, porque a vuestro Padre le ha parecido bien daros a vosotros el Reino. «Vended vuestros bienes y dad limosna. Haceos bolsas que no se deterioran, un tesoro inagotable en los cielos, donde no llega el ladrón, ni la polilla corroe; porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestroSigue leyendo «Evangelio»

¿Qué dice la Tradición de la Iglesia en ésta materia?

Cuando el sacerdote administra el Bautismo, le ordena al demonio: «Sal de este niño, espíritu impuro, y deja lugar al Espíritu Santo Paráclito» Esto indica que el Espíritu Santo no habitaba en ésta alma. ¿Qué podemos concluir? Es manifiesto que una proposición falsa es la base de la justificación de la jornada interreligiosa de Asís.Sigue leyendo «¿Qué dice la Tradición de la Iglesia en ésta materia?»

He aquí que yo os mando como a ovejas en medio de los lobos

Evangelio según san Mateo, 10: 16- 18 «Mirad yo os envío como a ovejas en medio de los lobos; sed, pues, prudentes como las serpientes y sencillos como las palomas. Guardaos de los hombres, porque os harán comparecer en sus asambleas, y os azotarán en sus sinagogas: os conducirán a los gobernadores y a losSigue leyendo «He aquí que yo os mando como a ovejas en medio de los lobos»

¿Es o no es propio de Dios estar en todas partes?

9:52 a.2; q:112 a.l; In Sent 1 d37 q2 a2; q:3 a.2 Cont. Gentes 4 17; In De Div. Nom. c.3 lect.1; Quodl 11 a.1. Objeciones por las que parece que estar en todas partes no es propio de Dios: 1. Segun el Filósofo, lo universal está en todas partes permanentemente También la materia prima,Sigue leyendo «¿Es o no es propio de Dios estar en todas partes?»

Evangelio

San Mateo 22:29-40Jesús les respondió: «Estáis en un error, por no entender las Escrituras ni el poder de Dios. Pues en la resurrección, ni ellos tomarán mujer ni ellas marido, sino que serán como ángeles en el cielo. Y en cuanto a la resurrección de los muertos, ¿no habéis leído lo dicho por Dios :Sigue leyendo «Evangelio»

¿Cómo es nuestra oración?

Seria muy de desear que, alguna vez, hiciéramos un esfuerzo especial, inmediatamente después de acabar un rato de oración., para traer de nuevo a la memoria todo lo que pensamos durante el tiempo que hemos estado rezando. ¿Qué locuras y necedades veríamos allí? ¿Cuánta vana distracción -y, algunas veces, hasta asquerosidades- podríamos captar? Nos quedaríamosSigue leyendo «¿Cómo es nuestra oración?»