No habléis mucho

Evangelio según san Mateo, 6: 7- 8 «Y cuando oréis, no habléis mucho como los gentiles. Pues piensan que por mucho hablar serán oídos. No queráis, pues, asemejaros a ellos: porque vuestro Padre sabe lo que habéis menester antes que lo pidáis». (vv. 7- 8) El Señor nos disuade con esto de la mucha conversaciónSigue leyendo «No habléis mucho»

Evangelio

San Lucas 12:35-40«Tened ceñida la cintura y las lámparas encendidas, y sed como hombres que esperan a que su señor vuelva de la boda, para que, en cuanto llegue y llame, al instante le abran. Dichosos los siervos a quienes el señor, al venir, encuentre despiertos: yo os aseguro que se ceñirá, los hará ponerseSigue leyendo «Evangelio»

Por ello las jacularorias

Evangelio según san Mateo, 6: 7- 8 «Y cuando oréis, no habléis mucho como los gentiles. Pues piensan que por mucho hablar serán oídos. No queráis, pues, asemejaros a ellos: porque vuestro Padre sabe lo que habéis menester antes que lo pidáis». (vv. 7- 8) No es orar hablando mucho, como piensan algunos, el orarSigue leyendo «Por ello las jacularorias»

Los culpables son los cristianos

La referencia al sentido abrahámico de posesión de la tierra de Leopold, , va a repetirse hasta el hartazgo, gracias principalmente a un articulo de Lynn White publicado en 1967 en la revista Science 1′. «El cristianismo -dice- es la religión más antropocéntrica que el mundo ha visto. El hombre comparte en gran medida laSigue leyendo «Los culpables son los cristianos»

Hablar mucho

Evangelio según san Mateo, 6: 7- 8 «Y cuando oréis, no habléis mucho como los gentiles. Pues piensan que por mucho hablar serán oídos. No queráis, pues, asemejaros a ellos: porque vuestro Padre sabe lo que habéis menester antes que lo pidáis». (vv. 7- 8) Así como es propio de los hipócritas manifestarse para queSigue leyendo «Hablar mucho»

Evangelio

San Mateo 5:1-12Viendo la muchedumbre, subió al monte, se sentó, y sus discípulos se le acercaron. Y, tomando la palabra, les enseñaba diciendo: «Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los Cielos. Bienaventurados los mansos, porque ellos poseerán en herencia la tierra. Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados.Sigue leyendo «Evangelio»