San Lucas 1:26-38 Al sexto mes envió Dios el ángel Gabriel a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la casa de David; el nombre de la virgen era María. Y, entrando, le dijo: «Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo.» Ella se conturbó por estas palabras y se preguntaba qué significaría aquel saludo. El ángel le dijo: «No temas, María, porque has hallado gracia delante de Dios; vas a concebir en el seno y vas a dar a luz un hijo a quien pondrás por nombre Jesús. Él será grande, se le llamará Hijo del Altísimo y el Señor Dios le dará el trono de David, su padre; reinará sobre la casa de Jacob por los siglos y su reino no tendrá fin.» María respondió al ángel: «¿Cómo será esto, puesto que no conozco varón?» El ángel le respondió: «El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el que ha de nacer será santo y se le llamará Hijo de Dios. Mira, también Isabel, tu pariente, ha concebido un hijo en su vejez y este es ya el sexto mes de la que se decía que era estéril, porque no hay nada imposible para Dios.» Dijo María: «He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra.» Y el ángel, dejándola, se fue.
Evangelio según san Mateo, 10: 40- 42 «El que os recibe a vosotros, a mí me recibe; y el que me recibe a mí, recibe a aquél que me envió. El que recibe al profeta en nombre de profeta, recibirá la recompensa de profeta; y el que recibe al justo en el nombre de justo, recibirá la recompensa de justo. Y cualquiera que diere a beber un vaso de agua fría a uno de estos pequeñitos, tan sólo en nombre de discípulo, os digo en verdad, no perderá su recompensa». (vv. 40- 42)
Entienden algunos por profeta al mismo Nuestro Señor Jesucristo, del cual dice Moisés: «Os suscitará Dios un profeta» ( Dt 18,15 ) y también por el Justo, porque El es el justo por excelencia. El que recibe, pues, al Profeta y al Justo en nombre del Profeta y del Justo, esto es, de Cristo, recibirá la recompensa de parte de Aquél por cuyo amor recibe
es la práctica de cortar o afeitar parte o todo el pelo del cuero cabelludo como signo de devoción religiosa o humildad. El término tiene su origen en la palabra latina tonsura (que significa ‘trasquilar’ o ‘cortar el pelo’ La tonsura sigue siendo una práctica tradicional en el catolicismo por parte de determinadas órdenes religiosas. En su origen era señal de humillación y aun de infamia llevar la cabeza tonsurada o afeitada. En culturas antiguas los esclavos eran rapados para distinguirlos del resto de la sociedad. En este contexto, los monjes al afeitarse la cabeza mostraban que se convertían en «esclavos» de la creación aceptando la vida religiosa y la renuncia al mundo. El cardenal John Henry Newman escribiría en su Ensayo sobre el desarrollo de la doctrina cristiana («Essay on the Development of Christian Doctrine») que el uso de la tonsura de origen pagano fue santificado por su adopción en la Iglesia
RAE- <tonsura Diccionario de la lengua española>, <Diccionario de la lengua española> ⁃ Edición del Tricentenario. Consultado el 6 de julio de 2022
San Mateo 24:3-13 Estando luego sentado en el monte de los Olivos, se acercaron a él en privado sus discípulos, y le dijeron: «Dinos cuándo sucederá eso, y cuál será el signo de tu venida y del fin del mundo.» Jesús les respondió: «Mirad que no os engañe nadie. Porque vendrán muchos en mi nombre diciendo: `Yo soy el Cristo’, y engañarán a muchos. Oiréis también hablar de guerras y rumores de guerras. ¡Cuidado, no os alarméis! Porque eso es necesario que suceda, pero no es todavía el fin. Pues se levantará nación contra nación y reino contra reino, y habrá en diversos lugares hambre y terremotos. Todo esto será el comienzo de los dolores de alumbramiento. «Entonces os entregarán a la tortura y os matarán, y seréis odiados de todas las naciones por causa de mi nombre Muchos se escandalizarán entonces y se traicionarán y odiarán mutuamente Surgirán muchos falsos profetas, que engañarán a muchos. Y al crecer cada vez más la iniquidad, la caridad de muchos se enfriará. Pero el que persevere hasta el fin, ése se salvará.
LOS TEMPLARIOS: ¿DUENDES O GIGANTES DE LA EDAD MEDIA?
Desde que el mundo es mundo, pero especialmente en los últimos tiempos, el hombre ha amado la literatura fantástica: la imaginación, utilizada noble y francamente, ha dado origen, no sólo a las novelas de Edgar A. Poe, Verne o Tolkien, sino a un sinfin de autores que han sabido entretenernos sana y sabiamente en los ratos de ocio que permite nuestra existencia. Sin embargo, como los actos humanos pueden tener más de un fin, no pocas veces se ha utilizado este género para imponer las ideas de la época o bien para hacer pasar por verdad una simple mentira. Hace apenas algunos años, con bombos, platillos y un enorme esfuerzo de la propaganda, la novela (y posterior película) El Código Da Vinci, tuvo récord de audiencia.
El film, por cierto, no hubiese tenido mayor acogida a no ser que, como se dio, se volcase a repetir las falacias políticamente correctas contra la Iglesia. En la obra, <sin pretensiones históricas> aunque siempre argumentando el <género fantástico>, todo gira en torno a un supuesto secreto guardado en La última cena de Da Vinci y custodiado por los Templarios desde la época de las Cruzadas; el <Santo Grial>, del cual se ha escrito tanto, no sería el cáliz usado por Cristo en la primera Misa de la historia, sino su secreta relación con la Magdalena… En fin, todo mezclado como en un licuado de frutas, se repiten allí las falsedades por cierto, para nada originales- que ya existían en los albores del cristianismo y fueron refutadas (y hasta previstas) con el correr de los años.
Los templarios emergían una vez más del silencio de la historia y esta vez al público en general, siendo no sólo los antecesores del Opus Dei, sino- palabras más palabras menos los antepasados de los masones, fundadores de la magia negra, descubridores de América, alquimistas, pederastas, etc. Faltaba nomás que fuesen los asesinos de John Lennon y los fundadores del rock and roll.. La literatura que los menciona, en realidad, no nació con la película citada, sino que abunda desde hace rato en las librerías de best- sellers y de pasatiempo. O más aún, sin levantarse del asiento podemos hacer la prueba en internet, donde aparecerán millones y millones de títulos que los mencionan. Pero, ¿quiénes eran estos <templarios>? Y en su caso, ¿a qué tanta historia? ¿Por qué tanto e enigma?
Anticipemos antes de resumir los acontecimientos, nuestra opinión: creemos que la historia moderna ha reducido a los templarios a los duendes de la Edad. Media, por dos razones: la primera corresponde al modo de vida y de santificación de la Orden, es decir, su vida religiosa era la vida militar (< Son a la vez más mansos que los corderos y más feroces que los leones, tanto que yo no sé cómo habría que llamarlos, si monjes o soldados>, diría el gran San Bernardo) y la segunda en cuanto al fin: la defensa de la Fe y de la independencia de la Iglesia frente al poder estatal- cosa que les costará la vida, como veremos.
Fuera de las acusaciones falsas que se encuentran aún hoy en el Talmud, en el mismo Evangelio se previene contra la mentira de los sumos sacerdotes que habían diseminado la noticia del <robo el cuerpo de Jesús> (Mt 28,12-15)
*El Opus Dei es una Prelatura personal de la Iglesia católica fundada en 1928 en Madrid, por San Josemaría Escrivá de Balaguer. Su misión es la de ayudar a los fieles cristianos de toda condición a vivir coherentemente con la fe en medio del mundo y contribuir así a la evangelización de todos los ambientes de la sociedad, especialmente a través del trabajo ordinario
Entre las fábulas que se presentan, una es realmente desopilante; los templarios habrían sido los primeros descubridores del continente americano, de allí que, cuando Colón llegó con sus tres carabelas por estos lares, habría hecho coser en sus velas la cruz de los templarios, para que los aborígenes reconocieran a sus <antiguos amigos>.. Véase especialmente para ello el libro de Jesus mestre godes, Los templarios. Alba y crepúsculo de los caballeros, Península, Barcelona 1999, 287-298). De todos modos, esta peregrina idea tiene su partícula de verdad: hay un nexo importante entre las Cruzadas y Colón ya que el Gran Almirante no buscaba facilitar la compraventa de picantes – como nos quisieron hacer creer en la Escuela- sino hallar una ruta para que los Cruzados <tomaran a los moros por la espalda>. Esta es la explicación de las gloriosas cruces de las velas colombinas…
MARION MELVILLE, La vida secreta de los Templarios, Tikal, Girona 1995, 361 pp.
Régine Pernoud, Los templarios, Siruela, Madrid 1994, 223 pp.
Que no te la cuenten II: La Falsificación de la historia
En 1785 se constituyó en Nueva York la Logia Colombia de la Orden de los Illuminati, de la que procede la Gran Logia Rockefeller, que perpetúa el designio de su fundador, un mundialismo en el sentido que Weishaupt propugnaba: Es preciso establecer un régimen de dominación universal, una forma de gobierno que se extienda por todo el planeta.Es preciso conjuntar una legión de hombres infatigables en torno a las potencias de la Tierra, para que extiendan por todas partes su labor siguiendo el plan de la Orden.
A saber, la desaparición de las soberanías nacionales a favor del proyecto Iluminati; un Nuevo Orden Mundial en el más profundo sentido del término: la transformación del paradigma humano, destruyendo cualquier resto de la herencia cristiana, desde un poder monocrático.
La Gran Logia Rockefeller, apoyo fundamental de las organizaciones pantalla de la Masonería, es <una orden secreta del iluminismo, de signo luciferino, con sede central en Nueva York […] muy cerca del Rockefeller Center con la figura del mítico Prometeo en el suelo en actitud de rebeldía un tanto orgiástica contra Zeus, el dios supremo del panteón griego, y símbolo de la irreligiosidad en cualquier época. En lo alto del rascacielos Tishman, de 116 metros de altura, figuraba el 666 de brillante color rojo de día, iluminado de noche. Este número fue retirado en 1992, pero el edificio es ahora el «666 Quinta Avenida». Su rito pretende otorgar una luz superior a la masónica>. La de Lucifer, huelga decirlo. Pero si este es diferente de Satanás, como la Masonería pretende, cabe preguntarse qué pintaba el número de la Bestia en ese rascacielos. Y también el por qué dicha Gran Logia solo admite a masones que hayan alcanzado los grados superiores en el Rito Escocés Antiguo y Aceptado; es decir a los que ya han adorado a Baphomet. Aparte de exigirles una relevancia especial en el mundo de la política, las finanzas o la cultura.
El proyecto de Weishaupt, el fundador de esa orden luciferina, se va logrando de esta manera. Su núcleo interno <está formado por los luciferianos, que adoran a Baphomet (Lucifer) como único Dios verdadero, aunque al final lo suplante el individuo, el iniciado>; la culminación del proceso iniciático al que se referían Rodríguez Zapatero y el ex masón Abad-Gallardo: la adoración del hombre; el hombre como único dios y dueño de sí mismo, de su medio y de su destino>. Lucifer ha sido su compañero de viaje; quien finalmente lo sube al pedestal donde debe ser adorado; el pecado original; nada nuevo. Por otra parte, aunque se haya cuestionado, los Illuminati pertenecen a la Masonería. Incuestionablemente: se estructuran en 13 grados; seis de ellos son los principales del REAA. Puede matizarse que están enmarcados en la Masonería irregular, al no asumir los landmarks de la regular, pero pertenecen a la misma secta condenada una y otra vez por la Iglesia, en todas sus ramificaciones. Y tal condena, llegando a este punto, no puede extrañamos.
No exageraba Pío VIII cuando, como vimos, condenaba a la Masonería llamándola <Secta satánica que tiene […] como Dios al demonio>. Ni hablaba en sentido figurado; tan solo expresaba una realidad. Frecuentemente oculta, disfrazada o agazapada detrás de los más vistosos ropajes, incluso para una buena parte de los que militan en las filas masónicas, pero realidad al cabo. Terminaré este apartado citando a uno de los mayores expertos españoles en esta cuestión: Ricardo de la Cierva. En el último libro que dedicó a la Masonería habló con más claridad que nunca: Ciertos autores masónicos elogian a Lucifer. Esto no termina con tal afirmación. Se extiende al campo simbólico también. Es importante subrayar que no todos los masones rinden culto a Lucifer, solamente el cinco por ciento que hay en la cumbre de la Masonería. Mucha gente todavía no ha entendido la importancia de estudiar este asunto hasta su conclusión lógica. [..] la Masonería superior deliberadamente miente a la Masonería de segunda clase para que sean desviados. La explicación que se da al 95 por ciento de todos los masones es falsa [..] por supuesto que ese cinco por ciento de masones superiores llama a Jesucristo Dios inferior y nunca le mencionan en sus enseñanzas. [..] Ellos rinden culto a Lucifer lamándole portador de la Luz. Lucifer y Satanás son desde el punto de vista bíblico el mismo individuo.
En sus últimos años de vida, de la Cierva iba a lo esencial: los misterios más recónditos de la Masonería; lo que había insinuado antes lo decía en esta última obra abiertamente. Pero siguen quedando algunas preguntas sin respuesta. Como el porcentaje real de masones <superiores> que engaña al resto. Creo que superan con creces ese cinco por ciento. Y en relación con ellos, los engañados, ¿hasta qué punto lo son o quieren serlo? Todo lo que hemos visto hasta aquí bastaría para preguntarse, en caso de rechazar el culto satánico, cómo pueden aceptar someterse a esas prácticas y rituales.
Cuando le conocí, en el Club Financiero, Tom Sarobe estaba acompañado por otro masón que se declaraba católico practicante; es más, tomó la palabra solamente para decir que el día anterior le habían impuesto la ceniza con la que se inicia la Cuaresma. Causó general sorpresa, comprensiblemente, aunque no explicó qué significado tenía para él esa práctica cristiana. Pero tales actitudes, aunque a priori incomprensibles, pueden explicarse desde la imposición del dogma relativista al que me he venido refiriendo en este capítulo; la gran conquista masónica. Meses más tarde, el mismo Foro de Madrid, cuyo presidente, al menos en privado, se reconocía católico, organizaba un coloquio similar en el que tenía la palabra la Masonería y me invitaba a asistir nuevamente. Como si aquel primero no hubiera resultado suficientemente esclarecedor. Curiosamente, Sarobe, en esta ocasión empezaba anunciando que más que hablar de lo que era, hablaría de lo que no era la Masonería… Aunque no asistí, parecía estar respondiéndome, pero ya por el modo de introducir el tema se podía comprender cuán poco clarificadora sería su exposición. Confusión y relativismo, dos victorias masónicas, largamente trabajadas, están ya muy presentes en la sociedad española. Tanto como en el resto de Occidente.
Manuel Guerra, La trama masónica, p. 296
*Para la Gran Logia Rockefeller, ver el Diccionario Enciclopédico de las Sectas, de Manuel Guerra, Ed. Biblioteca de Autores Cristianos (BAC), p. 816 (4a edición).
Pio VIII, Carta Encíclica Traditi humilitati nostrae, 1829
Ricardo de la Cierva y Hoces (1926-2015), catedrático de Historia en las Universidades de Granada y Alcalá de Henares; diputado a Cortes por Murcia y senador por la misma región, ministro de Cultura en 1980, con Adolfo Suárez; uno de los mayores expertos en Masonería de España; autor de varias obras indispensables sobre el tema
Ricardo de la Cierva, Masonería, Satanismo y Exorcismo, pp. 82- 84.
IGLESIA Y MASONERÍA. LAS DOS CIUDADES. Alberto BárcenaPrometeo, maestro en todas las artes, trajo el fuego que ha demostrado ser un medio para los mortales para fines poderosos
En 1785 se constituyó en Nueva York la Logia Colombia de la Orden de los Illuminati, de la que procede la Gran Logia Rockefeller, que perpetúa el designio de su fundador, un mundialismo en el sentido que Weishaupt propugnaba: Es preciso establecer un régimen de dominación universal, una forma de gobierno que se extienda por todo el planeta.Es preciso conjuntar una legión de hombres infatigables en torno a las potencias de la Tierra, para que extiendan por todas partes su labor siguiendo el plan de la Orden.
A saber, la desaparición de las soberanías nacionales a favor del proyecto Iluminati; un Nuevo Orden Mundial en el más profundo sentido del término: la transformación del paradigma humano, destruyendo cualquier resto de la herencia cristiana, desde un poder monocrático.
La Gran Logia Rockefeller, apoyo fundamental de las organizaciones pantalla de la Masonería, es <una orden secreta del iluminismo, de signo luciferino, con sede central en Nueva York […] muy cerca del Rockefeller Center con la figura del mítico Prometeo en el suelo en actitud de rebeldía un tanto orgiástica contra Zeus, el dios supremo del panteón griego, y símbolo de la irreligiosidad en cualquier época. En lo alto del rascacielos Tishman, de 116 metros de altura, figuraba el 666 de brillante color rojo de día, iluminado de noche. Este número fue retirado en 1992, pero el edificio es ahora el «666 Quinta Avenida». Su rito pretende otorgar una luz superior a la masónica>. La de Lucifer, huelga decirlo. Pero si este es diferente de Satanás, como la Masonería pretende, cabe preguntarse qué pintaba el número de la Bestia en ese rascacielos. Y también el por qué dicha Gran Logia solo admite a masones que hayan alcanzado los grados superiores en el Rito Escocés Antiguo y Aceptado; es decir a los que ya han adorado a Baphomet. Aparte de exigirles una relevancia especial en el mundo de la política, las finanzas o la cultura.
El proyecto de Weishaupt, el fundador de esa orden luciferina, se va logrando de esta manera. Su núcleo interno <está formado por los luciferianos, que adoran a Baphomet (Lucifer) como único Dios verdadero, aunque al final lo suplante el individuo, el iniciado>; la culminación del proceso iniciático al que se referían Rodríguez Zapatero y el ex masón Abad-Gallardo: la adoración del hombre; el hombre como único dios y dueño de sí mismo, de su medio y de su destino>. Lucifer ha sido su compañero de viaje; quien finalmente lo sube al pedestal donde debe ser adorado; el pecado original; nada nuevo. Por otra parte, aunque se haya cuestionado, los Illuminati pertenecen a la Masonería. Incuestionablemente: se estructuran en 13 grados; seis de ellos son los principales del REAA. Puede matizarse que están enmarcados en la Masonería irregular, al no asumir los landmarks de la regular, pero pertenecen a la misma secta condenada una y otra vez por la Iglesia, en todas sus ramificaciones. Y tal condena, llegando a este punto, no puede extrañamos.
No exageraba Pío VIII cuando, como vimos, condenaba a la Masonería llamándola <Secta satánica que tiene […] como Dios al demonio>. Ni hablaba en sentido figurado; tan solo expresaba una realidad. Frecuentemente oculta, disfrazada o agazapada detrás de los más vistosos ropajes, incluso para una buena parte de los que militan en las filas masónicas, pero realidad al cabo. Terminaré este apartado citando a uno de los mayores expertos españoles en esta cuestión: Ricardo de la Cierva. En el último libro que dedicó a la Masonería habló con más claridad que nunca: Ciertos autores masónicos elogian a Lucifer. Esto no termina con tal afirmación. Se extiende al campo simbólico también. Es importante subrayar que no todos los masones rinden culto a Lucifer, solamente el cinco por ciento que hay en la cumbre de la Masonería. Mucha gente todavía no ha entendido la importancia de estudiar este asunto hasta su conclusión lógica. [..] la Masonería superior deliberadamente miente a la Masonería de segunda clase para que sean desviados. La explicación que se da al 95 por ciento de todos los masones es falsa [..] por supuesto que ese cinco por ciento de masones superiores llama a Jesucristo Dios inferior y nunca le mencionan en sus enseñanzas. [..] Ellos rinden culto a Lucifer lamándole portador de la Luz. Lucifer y Satanás son desde el punto de vista bíblico el mismo individuo.
En sus últimos años de vida, de la Cierva iba a lo esencial: los misterios más recónditos de la Masonería; lo que había insinuado antes lo decía en esta última obra abiertamente. Pero siguen quedando algunas preguntas sin respuesta. Como el porcentaje real de masones <superiores> que engaña al resto. Creo que superan con creces ese cinco por ciento. Y en relación con ellos, los engañados, ¿hasta qué punto lo son o quieren serlo? Todo lo que hemos visto hasta aquí bastaría para preguntarse, en caso de rechazar el culto satánico, cómo pueden aceptar someterse a esas prácticas y rituales.
Cuando le conocí, en el Club Financiero, Tom Sarobe estaba acompañado por otro masón que se declaraba católico practicante; es más, tomó la palabra solamente para decir que el día anterior le habían impuesto la ceniza con la que se inicia la Cuaresma. Causó general sorpresa, comprensiblemente, aunque no explicó qué significado tenía para él esa práctica cristiana. Pero tales actitudes, aunque a priori incomprensibles, pueden explicarse desde la imposición del dogma relativista al que me he venido refiriendo en este capítulo; la gran conquista masónica. Meses más tarde, el mismo Foro de Madrid, cuyo presidente, al menos en privado, se reconocía católico, organizaba un coloquio similar en el que tenía la palabra la Masonería y me invitaba a asistir nuevamente. Como si aquel primero no hubiera resultado suficientemente esclarecedor. Curiosamente, Sarobe, en esta ocasión empezaba anunciando que más que hablar de lo que era, hablaría de lo que no era la Masonería… Aunque no asistí, parecía estar respondiéndome, pero ya por el modo de introducir el tema se podía comprender cuán poco clarificadora sería su exposición. Confusión y relativismo, dos victorias masónicas, largamente trabajadas, están ya muy presentes en la sociedad española. Tanto como en el resto de Occidente.
Manuel Guerra, La trama masónica, p. 296
*Para la Gran Logia Rockefeller, ver el Diccionario Enciclopédico de las Sectas, de Manuel Guerra, Ed. Biblioteca de Autores Cristianos (BAC), p. 816 (4a edición).
Pio VIII, Carta Encíclica Traditi humilitati nostrae, 1829
Ricardo de la Cierva y Hoces (1926-2015), catedrático de Historia en las Universidades de Granada y Alcalá de Henares; diputado a Cortes por Murcia y senador por la misma región, ministro de Cultura en 1980, con Adolfo Suárez; uno de los mayores expertos en Masonería de España; autor de varias obras indispensables sobre el tema
Ricardo de la Cierva, Masonería, Satanismo y Exorcismo, pp. 82- 84.
IGLESIA Y MASONERÍA. LAS DOS CIUDADES. Alberto Bárcena
Todas y cada una de las modernas expresiones populares e ideales constituyen artimañas destinadas a minimizar el problema de lo que es el bien. Nos encanta hablar de <libertad>; y eso, hablar de ella, es un truco para evitar discutir sobre lo que es bueno. Nos encanta hablar del <progreso>, y eso es también un truco para evitar discutir sobre lo que es bueno. Nos encanta hablar de <educación>, y eso es un truco para evitar discutir sobre lo que es bueno.
El hombre moderno dice: <Dejemos de lado todos esos criterios arbitrarios y abracemos la libertad>. Eso, trasladado a la lógica, equivale a decir: <No decidamos lo que es bueno, y sin embargo consideremos bueno no decidirlo>. El hombre moderno dice: <Abandona tus viejas fórmulas morales. Yo soy partidario del progreso>. Dicho en términos lógicos, es como afirmar: <No determinemos qué es bueno. Determinemos, en cambio, si obtenemos más de no hacerlo>,
El hombre moderno dice: <Amigo mio, ni en la religión ni en la moral se encuentran las esperanzas de la raza, sino en la educación>. Esto, claramente expresado, equivale a: <No podemos decidir lo que es bueno, pero enseñémoselo a nuestros hijos>
Después de poco tiempo, sentí que la oración se deslizaba por sí sola de mi corazón. 0 mejor: que mi corazón, al palpitar regularmente, en cierto modo, se ponia a recitar por si mismo las palabras santas, latido a latido, Por ejemplo: 1: Señor, 2: Jesús, 3: Cristo», y así seguía recitando la oración.
Por eso dejé de mover los labios. Ahora escuchaba atentamente lo que decia mi corazón recordando lo agradable que era hacer esto, según as palabras del difunto staretz.
Después cai en la cuenta de que tenía un dolor leve en el corazón; en el espiritu, un amor tan grande a Jesucristo que, si lo hubiera visto, me habría arrojado a sus pies y os habría estrechado, los habría besado y bañado con lágrimas, agradeciéndole por el consuelo que nos da con su nombre, con su bondad, con su amor hacia su criatura indigna y llena de culpas
RELATOS DE UN PEREGRINO RUSO. Anónimo
San Francisco abrazando a Cristo en la Cruz es un cuadro de Bartolomé Esteban Murillo, pintado al óleo sobre lienzo con unas dimensiones de 283 x 188 cm. Datado entre los años 1668 al 1669, actualmente se conserva en el Museo de Bellas Artes de Sevilla.