¡Dulcísimo Jesús, Redentor del género humano! Miradnos humildemente postrados; vuestros somos y vuestros queremos ser, y a fin de vivir más estrechamente unidos con vos, todos y cada uno espontáneamente nos consagramos en este día a vuestro Sacratísimo Corazón
Evangelio
San Marcos 8:1-9
Por aquellos días, habiendo de nuevo mucha gente y no teniendo qué comer, llama Jesús a sus discípulos y les dice: «Siento compasión de esta gente, porque hace ya tres días que permanecen conmigo y no tienen qué comer. Si los despido en ayunas a sus casas, desfallecerán en el camino, y algunos de ellos han venido de lejos.» Sus discípulos le respondieron: «¿Cómo podrá alguien saciar de pan a éstos aquí en el desierto?» Él les preguntaba: «¿Cuántos panes tenéis?» Ellos le respondieron: «Siete.» Entonces él mandó a la gente acomodarse sobre la tierra y, tomando los siete panes y dando gracias, los partió e iba dándolos a sus discípulos para que los sirvieran, y ellos los sirvieron a la gente. Tenían también unos pocos pececillos. Y, pronunciando la bendición sobre ellos, mandó que también los sirvieran. Comieron y se saciaron, y recogieron de los trozos sobrantes siete espuertas. Fueron unos cuatro mil; y Jesús los despidió.
Palabra del Señor

amori quid prestat
La oración de Cristo
amori quid prestat
La repetición del nombre de Padre puede también enseñarnos una importante lección: cuando rezamos por algo y no lo recibimos no hemos de abandonar la oración, como hizo el rey Saúl, que, al no conseguir de inmediato un oráculo profético de Dios, recurrió a una pitonisa, mezclándose así en prácticas y brujerías prohibidas por la ley que él mismo había promulgado. Cristo enseña a perseverar en la petición sin murmurar, caso de que no obtengamos lo que buscábamos. Y enseña esto con razón, porque El no obtuvo el indulto de muerte que buscaba del Padre con tanta urgencia, pero, a la vez, siempre con la condición de que su voluntad estuviera en todo sujeta a la del Padre. En esto último hemos de -imitarle de modo muy particular.
«Volvió después a sus discípulos y los encontró dormido?». En amor amori quid prestat, cuánto sobresale y destaca un amor sobre el otro. El amor de Cristo por los suyos era mucho más grande que el amor con que ellos correspondían, incluso el de quienes más le amaban. Ni la tristeza, miedo, pavor o cansancio, que angustiosamente le afligían cuanto más cercano estaba su cruel suplicio, le excusaron de ir a ver a sus amigos. Estos, aunque mucho le amaban (y sin duda le querían con locura), se durmieron con toda tranquilidad, y, precisamente, cuando un peligro tan grave se cernía sobre su Maestro
LA AGONÍA DE CRISTO
Por Santo Tomás Moro
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Él hizo todo esto para liberarnos del pecado
10 de octubre de 2023
Mis queridos hijos e hijas en Cristo,
Esto incluye a cualquiera que, en nombre del ecumenismo o el diálogo, promueva el error del universalismo o intente ofrecer un camino de salvación que no sea a través de Jesucristo y su Iglesia. La trágica tentación de destripar el significado de su vida a través de un llamado universalismo que lo hace sin sentido es una gran manifestación del mal que enfrentamos hoy. Rechazemos la idea de que todos se salvan sin necesidad de metanoia, y en su lugar abracemos la maravillosa metanoia que Dios nos ofrece solo a través de Su Hijo. Se nos ha dado el regalo más grande y precioso imaginable; ¡reconozcamos ese regalo y compartámoslo con un mundo que está tan desesperadamente necesitado de Jesucristo, nuestro Señor y Salvador! En conclusión, regocíjenos y alégrense, porque Dios nos ama y nos llama a sí mismo. Construyó un puente en forma de cruz para que nuestro pecado no nos mantuviera separados de Él, y nos dio los Sacramentos del Bautismo, la Confirmación y la Reconciliación para que podamos cruzar ese puente y ser adoptados en la familia de Dios. Jesucristo, el Hijo de Dios, fue concebido en el vientre de la Santísima Virgen María, nació en Belén, vivió y enseñó entre nosotros, sufrió y murió por nosotros, y resucitó de entre los muertos. Él hizo todo esto para liberarnos del pecado y la muerte, y para ofrecernos la oportunidad de obtener la vida eterna con Dios: Padre, Hijo y Espíritu Santo. ¡Esa es la Buena Noticia, y debemos compartirla con alegría con el mundo!
Dios te bendiga a ti y a todos tus seres queridos.
Sinceramente en el Nombre de Cristo
Siendo tu humilde padre y servidor,
Reverendísimo Joseph E. Strickland
Obispo de Tyler, Texas
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Celo apostólico
Evangelio según san Mateo, 10:11-15 «En cualquier ciudad o villa en que entrareis, preguntad qué persona digna se encuentra en ella, y permaneced en ella hasta vuestra marcha. Saludad, al entrar en la casa, con las palabras: La paz sea en esta casa. Y si efectivamente fuere digna aquella casa, vuestra paz vendrá sobre ella, y si no lo fuera, vuestra paz se volverá a vosotros. Y si alguno no os recibiere, ni oyere vuestras palabras, sacudid el polvo de vuestros pies, y marchaos de la casa o de la ciudad. Os digo en verdad, que Sodoma y Gomorra serán tratadas en el día del juicio con menos rigor que esta ciudad». (vv. 11-15)
El polvo que se sacude de los pies es un testimonio de celo apostólico, de su entrada en la ciudad y de que la predicación ha llegado hasta ellos
San Jerónimo

El ser uno, ¿añade o no añade algo al ser?
q.30 a.3; In Sent. 1 d.8 q.1 a.3; d.19 q.5 a.l ad 3; d.24 q:1 a.3; De Verit. q.1 a.1; q:21 a.1; Quodl. 10 q.l a.i De Pot. q.3 a.16 ad 3; 9.9 a.7; In Metaphys. 3 lect.12; 4 lect.2; 10 lect.3.
Objeciones por las que parece que el ser uno añade algo al ser
1. Todo lo que está en un género determinado proviene de añadir algo al ser que envuelve todos los géneros Pero el uno pertenece a un género determinado ya que es principio numérico, que pertenece a la especie de la cantidad Luego el uno añade algo al ser.
2. Más aún. Lo que divide algo común se convierte en algo añadido. Pero el ser se divide en uno y muchos. Luego el uno añade algo al ser.
3. Todavía más. Si el uno no añade nada al ser, es lo mismo decir uno y ser Decir ser ser es una tautología. También sería tautología decir ser uno, lo cual es falso. Luego el uno añade algo al ser.
En cambio está lo que dice Dionisio en el último c.De Div. Nom. : Nada de lo existente existe sin participar del uno. Esto no sería así si el uno añadiera algo al ser restringiéndolo. Luego el uno nada añade al ser.
Solución. Hay que decir: El uno no añade al ser cosa alguna, tan sólo la negación de división, pues uno no significa más que ser indiviso. De ahí que uno sea lo mismo que ser, ya que todo ser o es simple o es compuesto. Si simple, es indiviso en acto y en potencia. Si compuesto, no llega a tener ser más que cuando sus componentes pasan de separados a unidos formando el compuesto. Por lo cual resulta evidente que el ser de cualquier cosa consiste en la indivisión. Por eso cualquier cosa conserva su ser en la medida en que conserva su unidad.
Respuesta a las objeciones:
1. A la primera hay que decir: Algunos, por confundir el uno idéntico al ser con el uno principio numérico, provocaron posturas contrarias. Pues Pitágoras y Platón, comprobando que el uno idéntico al ser nada añade al ser, sino que sólo significa su misma sustancia indivisa, estimaron que lo mismo sucedía con el uno como principio numérico. Como quiera que el número está compuesto de unidades, creyeron que los números eran las sustancias de todas las cosas. Por su parte, Avicena’, considerando que el uno como principio numérico añade algo a la sustancia del ser (en caso contrario el número compuesto de unidades no sería una de las especies de la cantidad), creyó que el uno idéntico al ser añadía algo a su sustancia, como lo blanco al hombre. Pero esto es evidentemente falso, porque cualquier cosa es una por su sustancia. Si lo fuese por algo distinto a ella, como quiera que este algo es también uno, si fuese uno por otro, se entraría en un proceso infinito. Por eso hay que mantener lo primero. Así, pues, hay que decir que el uno idéntico al ser nada añade al ser, pero el uno como principio numérico sí añade algo por pertenecer al género de la cantidad.
2. A la segunda hay que decir: Nada impide que lo dividido en un modo sea indiviso en otro. Ejemplo: Lo dividido por el húmero es indiviso en la especie. Así, algo puede ser uno en un modo y ser muchos en otro. Sin embargo, es asi si se trata de un ser absolutamente indiviso, bien por su esencia, aun cuando por sus elementos no esenciales esté dividido como es el caso de lo que es un sujeto por su sustancia y múltiple por sus accidentes; bien porque es indiviso en acto y dividido en potencia, como es el caso de lo que es uno en cuanto al todo y múltiple en cuanto a las partes De este modo será absolutamente uno y múltiple de algún modo. En cambio, si tomamos un ser que en algún modo es indiviso y absolutamente dividido, como es el caso de lo que está dividido por su esencia y es indiviso porque así lo aprehende nuestro entendimiento por su principio causa, entonces será absolutamente múltiple y uno en algún modo, como es el caso de lo que es múltiple en el número y uno en la especie, o uno en el principio. Así, pues, el ser se divide en uno y múltiple; uno en sentido absoluto y múltiple en cierto modo. Pues esta multiplicidad no estaría contenida, en el ser si de algún modo no estuviera contenida en el uno. Dice Dionisio en el último c.De Div. Nom.: No hay multiplicidad que no participe de la unidad; pues lo múltiple por las partes es uno por el todo; lo múltiple por los accidentes es uno por el sujeto; lo múltiple por el número es uno por la especie; lo múltiple por la especie es uno por el género; lo múltiple por las derivaciones es uno por el principio.
3. A la tercera hay que decir: No hay tautología en el decir ser uno, pues el uno añade algo conceptual al ser
Summa theologiæ, Thomas Aquinos
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Oración
Abre nuestros corazones; libera a todo el mundo para que gocen de Su paz, glorifiquen Su justicia y vivan en Su amor. Que toda la humanidad se unifique en Jesucristo, tu Hijo, que reina contigo y el Espíritu Santo, Dios por siempre. Amén
Evangelio
San Mateo 10:15-21
Yo os aseguro: el día del Juicio habrá menos rigor para la tierra de Sodoma y Gomorra que para aquella ciudad. «Mirad que yo os envío como ovejas en medio de lobos. Sed, pues, prudentes como las serpientes, y sencillos como las palomas. Guardaos de los hombres, porque os entregarán a los tribunales y os azotarán en sus sinagogas; y por mi causa seréis llevados ante gobernadores y reyes, para que deis testimonio ante ellos y ante los gentiles. Mas cuando os entreguen, no os preocupéis de cómo o qué vais a hablar. Lo que tengáis que hablar se os comunicará en aquel momento. Porque no seréis vosotros los que hablaréis, sino el Espíritu de vuestro Padre el que hablará en vosotros. «Entregará a la muerte hermano a hermano y padre a hijo; se levantarán hijos contra padres y los matarán.
Palabra del Señor

La oración de Cristo
Al decir dos veces el nombre de Padre quería recordarnos que toda paternidad procede de El, tanto en el cielo como en la tierra; y que Dios Padre es su Padre doblemente. Por creación., que es una cierta paternidad, pues venimos de Dios, que nos creó de la nada, de modo más verdadero que descendemos del padre humano que nos produjo; porque, de hecho, él fue creado a su vez por Dios, y Dios proveyó la materia de que fuimos engendrados. Cuando Cristo reconoció a Dios como Padre en este sentido, lo hacía en cuanto hombre. Por otra parte, en cuanto es Dios, lo reconoce como Padre natural y coeterno.
Otra razón para llamarle Padre dos veces puede ser ésta (y tal vez no esté lejos de ser cierta) : no sólo quería reconocer que Dios Padre es su Padre natural en el cielo, sino también que no tiene otro Padre sobre la tierra, ya que fue concebido según la carne por una Virgen y Madre, sin intervención de varón, cuando el Espíritu Santo descendió sobre ella. El Espíritu es del Padre y del Hijo, cuyas obras coexisten en identidad y no pueden ser radicalmente distinguidas
LA AGONÍA DE CRISTO
Por Santo Tomás Moro
El tríptico de la Anunciación («Tríptico de Mérode») o de la ratonera
1425-1430 Autor Robert Campin
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¿Hospedaje digno?
Evangelio según san Mateo, 10:11-15 «En cualquier ciudad o villa en que entrareis, preguntad qué persona digna se encuentra en ella, y permaneced en ella hasta vuestra marcha. Saludad, al entrar en la casa, con las palabras: La paz sea en esta casa. Y si efectivamente fuere digna aquella casa, vuestra paz vendrá sobre ella, y si no lo fuera, vuestra paz se volverá a vosotros. Y si alguno no os recibiere, ni oyere vuestras palabras, sacudid el polvo de vuestros pies, y marchaos de la casa o de la ciudad. Os digo en verdad, que Sodoma y Gomorra serán tratadas en el día del juicio con menos rigor que esta ciudad». (vv. 11-15)
Manda el Señor a sus discípulos que hagan primero el saludo de paz al entrar en una casa, a fin de que conozcan por este saludo si la casa o el hospedaje es digno de ellos: que es como si dijera claramente: ofreced la paz porque los que la reciban manifestarán que son dignos de ella, e indignos los que la rehusaren. Debe hacerse este saludo siempre a la entrada de la casa, aun cuando se haya hecho una elección digna según la opinión general, a fin de que parezca que los predicadores son más bien llamados por su dignidad, que recibidos, por haberse metido ellos. Basta decir la palabra paz, para comprender si la casa es un hospedaje digno
Remigio
