San Mateo 19:27-29 Entonces Pedro, tomando la palabra, le dijo: «Ya lo ves, nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido; ¿qué recibiremos, pues?» Jesús les dijo: «Yo os aseguro que vosotros que me habéis seguido, en la regeneración, cuando el Hijo del hombre se siente en su trono de gloria, os sentaréis también vosotros en doce tronos, para juzgar a las doce tribus de Israel. Y todo aquel que haya dejado casas, hermanos, hermanas, padre, madre, hijos o campos por mi nombre, recibirá el ciento por uno y heredará vida eterna.
Mis queridos hijos e hijas en Cristo: Les escribo hoy para discutir más a fondo la segunda verdad básica de la que hablé en mi primera carta pastoral emitido el 22 de agosto de 2023: «La Eucaristía y todos los sacramentos son divinamente instituidos, no desarrollados por hombre. La Eucaristía es verdaderamente Cuerpo y Sangre, Alma y Divinidad de Cristo, y recibirlo en la Comunión indignamente (es decir, en un estado de pecado grave e impenitente) es un sacrilegio devastador para el individuo y para el Iglesia.» (1 Cor 11, 27-29).
Como parte del Cuerpo de Cristo, debemos recordar que todas las personas son hijos de Dios; Cristo derramo su sangre para todas y cada una de las personas. Amamos y damos la bienvenida a nuestros hermanos y hermanas no católicos, y debemos procure invitarlos a la plenitud de la Iglesia Una, Santa, Católica y Apostólica siempre que sea posible. Te animo a compartir tu fe y los invito a asistir a la Santa Misa contigo, aunque estén incapaz de recibir la Comunión. Como parte de compartir tu fe, te pido que compartas con ellos por qué La Eucaristía es tan especial y por eso está reservada sólo para los católicos que se encuentran en estado de gracia (sin pecado mortal) y que están en plena comunión con la Iglesia.
No faltan grandes santos que hablaron y escribieron elocuentemente sobre la belleza, el poder y la espiritualidad y eficacia de la Eucaristía, desde los primeros Padres de la Iglesia como San Justino Mártir y San Ignacio de Antioquía, hasta Doctores de la Iglesia como San Agustín y Santo Tomás de Aquino, hasta santos de tiempos más modernos como como San Pedro Julián Eymard y el Papa San Pío X. Animo a todos a comprometerse a aprender de los fieles santos como estos para profundizar nuestro amor y aprecio por nuestro Señor Eucarístico que dio Su Cuerpo y Sangre, Alma y Divinidad en un sacrificio perfecto por la salvación del mundo.
La belleza de los sacramentos, especialmente la Eucaristía, nos llama a una relación cada vez más profunda con Jesucristo, vivo y presente entre nosotros. Busquemos una fe más profunda en que Jesucristo que caminó entre nosotros hace dos mil años permanece con nosotros como lo prometió. Los sacramentos son Cristo entre nosotros, llamándonos a vivir Su amor sacrificial en todas nuestras interacciones con otros miembros de Su Cuerpo, la Iglesia..
Que Nuestro Señor los bendiga y que Nuestra Santísima Madre interceda por ustedes mientras continúan creciendo en la fe esperanza y caridad.
Bishop Joseph E. Strickland of Tyler, Texas, and other U.S. bishops from Arkansas, Oklahoma and Texas concelebrate Mass at the Basilica of St. Paul Outside the Walls in Rome Jan. 21, 2020. The bishops were making their «ad limina» visits to the Vatican to report on the status of their dioceses to the pope and Vatican officials. (CNS photo/Paul Haring) See ADLIMINA-TEN-STPAULS Jan. 20, 2020.
Gavin Ashenden, exclérigo anglicano y excapellán de la Reina Isabel II convertido al catolicismo, hoy subdirector del conocido órgano de prensa “Catholic Herald” de Londres, denunció el Documento para la Etapa Continental del Sínodo como un caballo de Troya, por la manipulación que hace de las mentes jugando con lo que se podrían llamar “palabras-talismanes” como “diversidad”, “inclusión” e “igualdad”: “El truco es muy simple. Se trata de utilizar una palabra que a primera vista parece muy atractiva pero que contiene un giro oculto, de modo que termina significando algo diferente, quizás incluso lo contrario”. Con gran perspicacia, prosigue Ashenden: “El documento se llama Ensancha el espacio de tu tienda (de Isaías 54,2). La idea rectora que se propone implementar es la de ‘inclusión radical’, de la que nadie queda excluido. Esta idea sirve como clave hermenéutica para interpretar todo el documento. “La trampa de las palabras se explica fácilmente. La asociación con ser excluido es no ser amado. Dado que Dios es amor, obviamente no quiere que nadie experimente el no ser amado y, por lo tanto, el ser excluido; ergo Dios, que es Amor, debe estar a favor de la inclusión radical. En consecuencia, el lenguaje del Infierno y del Juicio en el Nuevo Testamento debe ser una forma de hipérbole aberrante que no debe tomarse en serio, porque la idea de Dios como amor inclusivo tiene prioridad. Y dado que estos dos conceptos son mutuamente contradictorios, uno de los temas tiene que desaparecer. La inclusión se queda, el Juicio y el Infierno se van. Que es otra forma de decir ‘Jesús se va y Marx se queda’. “Esto luego se aplica para anular toda la enseñanza dogmática y ética de la Iglesia. Las mujeres ya no serán excluidas de la ordenación, las relaciones L3G9BT serán reconocidas como matrimonio; y entonces la verdadera extensión de la ambición progresista sale a la superficie cuando se sugiere que los polígamos serán atraídos para ‘dentro de la tienda de la Iglesia’. “Sería un grave error no darse cuenta de que la mentalidad liberal progresista quiere cambiar la ética de la fe. Entonces reemplaza las categorías de ‘santidad y pecado’ por ‘inclusión y alienación’. Las raíces de este uso del término alienación se encuentran, por supuesto, en Marx”.
En su obra Trasbordo ideológico inadvertido y Diálogo, Plinio Corrêa de Oliveira estudia en profundidad el papel que desempeñan las “palabras-talismanes” en la propaganda revolucionaria.
A pesar de la importancia dada en el proceso sinodal al imperativo de “inclusión”, en ninguno de los documentos oficiales es proporcionada una definición de dicho término. El presupuesto parece ser que, ya que la sinodalidad consiste en “caminar juntos”, toda la humanidad debe participar de esa marcha, sin excluir a nadie: “Este proceso implica un discernimiento sobre el tema principal del Sínodo ‘cómo caminamos juntos hoy’ y sus prioridades se elaboran de la manera más inclusiva posible”. A falta de una definición religiosa del término “inclusión”, suponemos que los redactores de los documentos sinodales lo usen en su acepción moderna en el ámbito civil. O sea, “una tendencia de tipo social y política que pretende otorgar condiciones de equidad e integración de todos los individuos, principalmente aquellos considerados como marginados”. Frecuentemente el término es usado como sinónimo de “integración”, pero en realidad hay un importante matiz de diferencia, ya que “la integración implica la adaptación de los individuos a las características del entorno”, mientras la inclusión “se basa en la adaptación de las normas, políticas y realidades sociales para permitir la incorporación de todos los miembros de la sociedad de manera diversa” , o sea, sacrificando la identidad colectiva en favor de la diversidad, para aceptar a cada uno “como es”.
No. Estos temas corresponden a reivindicaciones trasnochadas de las corrientes más progresistas, formuladas particularmente a partir del Concilio Vaticano II. Pondera el obispo auxiliar emérito de Coira, Mons. Marian Eleganti: “Pensé, como dice el título, que el tema a tratar sería la ‘sinodalidad’ como un supuesto nuevo modus operandi de la Iglesia. Pero no, en cambio, se trata nuevamente de las mismas sobras sinodales recalentadas por enésima vez desde los años 70: democracia, participación, empoderamiento, mujeres en todos los oficios y diaconado de mujeres o sacerdocio de mujeres; revisión de la moral sexual en lo tocante a las relaciones sexuales extramatrimoniales, al matrimonio y la homosexualidad; acabar con el sacerdocio en la liturgia, etc. Todos ya lo sabemos”. El caso más expresivo fue el llamado Concilio Pastoral de los Países Bajos que se desarrolló en el trienio 19681970, con modos y propuestas muy semejantes a las que hoy presenta el Sínodo de la sinodalidad. Como resultado de esa escandalosa asamblea, la Iglesia holandesa entró en una profunda crisis. Para resolver la crisis, el Papa Juan Pablo II tuvo que convocar, en enero de 1980, un Sínodo Particular de los Obispos de los Países Bajos. Los obispos holandeses tuvieron que firmar un documento cuyo tenor representaba una retractación de muchos errores profesados por el Concilio pastoral del 1968-1970.
Entre las “minorías excluidas” estarían las mujeres. El Documento de Trabajo para la Etapa Continental afirma que hay que establecer en la Iglesia una nueva cultura, con nuevas prácticas, estructuras y hábitos (n.º 60) para una participación plena e igualitaria de las mujeres en las estructuras de gobierno de los organismos eclesiásticos (n.º 64). Afirma que muchas mujeres sienten tristeza porque sus aportes y carismas no siempre son valorados (n.º 61). Dice, finalmente, que muchos reclaman el diaconado femenino y la posibilidad de que las mujeres puedan predicar. Algunos proponen la ordenación sacerdotal de las mujeres (n.º 64), como veremos más adelante. Un paso significativo fue dado por el propio Papa Francisco. En abril, y por primera vez en la historia, él concedió a las mujeres el poder de voto en el Sínodo. Francisco determinó que hasta el 25% de los participantes en el Sínodo sean seglares, hombres y mujeres, todos con igual derecho a voto que los obispos.
Gerard o’connell, For first time in history, Pope Francis gives women right to vote at the synod, America Magazine, 26-4-23, in https://www.americamagazine. org/faith/2023/04/26/pope-francis-women-vote-synod-245178.
Enseñanzas de San Pio X Sobre los errores de «Le Sillon» (Surco) y la democracia 23 de agosto de 1910
Venerables Hermanos: Salud y Bendición apostólica
Pretende nivelar todas las clases: segundo error
La doctrina católica y papal sostiene la diversidad de clases.
En efecto, «Le Sillon» se propone el mejoramiento y regeneración de las clases obreras. Mas sobre esta materia están ya fijados los principios de la doctrina católica, y ahí esta la historia de la civilización cristiana para atestiguar su bienhechora fecundidad. Nuestro Predecesor, de feliz memoria, los recordo en paginas magistrales, que los católicos aplicados a las cuestiones sociales deben estudiar y tener siempre presentes. l enseno especialmente que la democracia cristiana debe «mantener la diversidad de clases, propias ciertamente de una sociedad bien consituida, y querer para la sociedad humana aquella forma y condición que Dios, su Autor, le senalo» (1). Anatematizo una «cierta democracia cuya perversidad llega al extremo de atribuir a la sociedad las soberania del pueblo y procurar la supresión y nivelación de las clases». Al propio tiempo, León XIII imponia a los católicos el único programa de acción capaz de restablecer y mantener a la sociedad en sus bases cristianas seculares. Ahora bien, ¿qué han hecho los jefes de «Le Sillon»? No solo han adoptado un programa y una enseñanza diferentes de las de León XIII (y ya seria singular audacia de parte de unos legos erigirse en directores de la actividad social de la Iglesia en competencia con el Soberano Pontifice), sino que abiertamente han rechazado el programa trazado por León XIII, adoptando otro diametralmente opuesto. Además de esto, desechando la doctrina recordada por León XIII acerca de los principios esenciales de la sociedad, colocan la autoridad en el pueblo o casi la suprimen, y tienen por ideal realizable la nivelación de clases. Van, pues, al revés de la doctrina católica, hacia un ideal condenado.
(1) León XIII, Encíclica Graves de Communi, 18-1-1901. «Dispares tueatur ordines, sane propios bene constituæ civitatis; eam demum humano convictui velit formam atque indolem esse, qualem Deus auctor indidit.
San Lucas 12:35-40 «Tened ceñida la cintura y las lámparas encendidas, y sed como hombres que esperan a que su señor vuelva de la boda, para que, en cuanto llegue y llame, al instante le abran. Dichosos los siervos a quienes el señor, al venir, encuentre despiertos: yo os aseguro que se ceñirá, los hará ponerse a la mesa y, yendo de uno a otro, les servirá. Que venga en la segunda vigilia o en la tercera, si los encuentra así, ¡dichosos ellos! Entendedlo bien: si el dueño de casa supiese a qué hora iba a venir el ladrón, no dejaría que le horadasen su casa. Estad también vosotros preparados, porque cuando menos lo penséis, vendrá el Hijo del hombre.»