Evangelio

San Mateo 6:24-33
«Nadie puede servir a dos señores; porque aborrecerá a uno y amará al otro; o bien se entregará a uno y despreciará al otro. No podéis servir a Dios y al Dinero. «Por eso os digo: No andéis preocupados por vuestra vida, qué comeréis, ni por vuestro cuerpo, con qué os vestiréis. ¿No vale más la vida que el alimento, y el cuerpo más que el vestido? Mirad las aves del cielo: no siembran, ni cosechan, ni recogen en graneros; y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No valéis vosotros más que ellas? Por lo demás, ¿quién de vosotros puede, por más que se preocupe, añadir un solo codo a la medida de su vida? Y del vestido, ¿por qué preocuparos? Observad los lirios del campo, cómo crecen; no se fatigan, ni hilan. Pero yo os digo que ni Salomón, en toda su gloria, se vistió como uno de ellos. Pues si a la hierba del campo, que hoy es y mañana se echa al horno, Dios así la viste, ¿no lo hará mucho más con vosotros, hombres de poca fe? No andéis, pues, preocupados diciendo: ¿Qué vamos a comer?, ¿qué vamos a beber?, ¿con qué vamos a vestirnos? Que por todas esas cosas se afanan los gentiles; pues ya sabe vuestro Padre celestial que tenéis necesidad de todo eso. Buscad primero el Reino de Dios y su justicia, y todas esas cosas se os darán por añadidura.

Palabra de Dios

Obediencia a Dios



Evangelio según san Mateo, 7: 21- 23 No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos, ése entrará en el reino de los cielos. Muchos me dirán en aquel día: Señor, Seňor, ¿pues no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre lanzamos los demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? Y entonces yo les diré claramente: nunca Os conocí. Apartaos de mí los que obráis la iniquidad». (vv. 21- 23)

El camino del reino de los cielos es la obediencia al designio de Dios, no el repetir su nombre

San Hilario, homiliae in Matthaeum, 5

Oración

Bendice, alma mía, al Señor, y todo mi ser a su santo nombre

Evangelio

San Lucas 12:35-40
«Tened ceñida la cintura y las lámparas encendidas, y sed como hombres que esperan a que su señor vuelva de la boda, para que, en cuanto llegue y llame, al instante le abran. Dichosos los siervos a quienes el señor, al venir, encuentre despiertos: yo os aseguro que se ceñirá, los hará ponerse a la mesa y, yendo de uno a otro, les servirá. Que venga en la segunda vigilia o en la tercera, si los encuentra así, ¡dichosos ellos! Entendedlo bien: si el dueño de casa supiese a qué hora iba a venir el ladrón, no dejaría que le horadasen su casa. Estad también vosotros preparados, porque cuando menos lo penséis, vendrá el Hijo del hombre.»


Palabra de Dios

Señor, Señor



Evangelio según san Mateo, 7: 21- 23 No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos, ése entrará en el reino de los cielos. Muchos me dirán en aquel día: Señor, Seňor, ¿pues no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre lanzamos los demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? Y entonces yo les diré claramente: nunca Os conocí. Apartaos de mí los que obráis la iniquidad». (vv. 21- 23)

Toda verdad, sea dicha por quien quiera, proviene del Espíritu Santo

Ambrosiaster, commentario de 1 Cor 12,3

Rasizmo viologico



El caso del f3minysmo heg3m0nico de
género, exitosa expresión contemporánea del
izquierdismo cultural. Para este, el problema de lo
masculino y lo femenino está en que establecen,
por la misma índole de sus diferencias (biológicas,
psicológicas, sociales), roles diferenciales. Esta
vinculación se leerá como <opresión> y, mientras que cualquier desventaja relativa del s3xo femenino se explicará necesariamente a partir de esta <opresión patriarcal>, cualquier ventaja empíricamente constatable será debidamente silenciada o leída como una <astucia> del sistema. En consecuencia, el problema de la existencia de lo masculino y lo femenino será el problema de la existencia de hombres y mujeres como naturalezas vinculantes y mutuamente necesitadas. De ahí que el izquierdista cultural termine reduciendo el complejo campo de la secxualidad a sus dimensiones meramente culturales: la célebre categoría del <género> cumplirá maravillosamente esta función. Porque si se privara al izquierdista de este reduccionismo culturalista, automáticamente esta desigualdad horizontal dejaría de ser mera diferencia inconexa y mutable, para tornarse esencial y polar: mostraría a la mujer y al varón imbricados en una naturaleza que reviste fuerzas determinantes. Horizontalmente, estos habrán encontrado que son parte de algo más que una simple <diferencia>: serán partes de un vínculo. El derechista reconocerá esta vinculación entre

distintos pero complementarios, apostará por su
armonía y eventualmente procurará protegerla
Pero, en el izquierdista, esa atadura atrae el temor de que este tipo particular de desigualdad horizontal también implique una forma de desigualdad vertical. En tal caso, podrá haber algo más que una <asimetría>: serán partes de una jerarquía. Mujeres y varones no solo serán inferiores y superiores en cuestiones que no han decidido: serán inferiores y superiores en características creadas para sus relaciones mutuas. El miedo al vínculo y el miedo al dominio descansan en la suposición de que no existe
otra forma de relación diferencial y asimétrica más
que la dominación y la opresión. La cooperación
y la complementariedad orgánica se ocultan al
izquierdista. Por eso, el problema de la mentalidad de izquierdas no es el de la desigualdad y la diferencia entre personas: su problema es que las relaciones mismas se basen en la desigualdad y la diferencia (porque ambos opuestos están vinculados y son jerárquicos), y, peor aún, que esa diversidad de opuestos (en este caso sexvales) lleve a una unidad no solo beneficiosa sino necesaria para la relación plena de ambas partes. Lo que sigue es de suyo esperable: una narrativa racionalizadora que busque socavar todas estas diferencias, tanto sociales como biológicas, achacándolas a un <sistema de opresión> (el patryarcådo), que una vanguardia de iluminadas (la élite f3ministª) ha logrado divisar, trazando el camino de la <emªncipación>, que se anuncia como liberación tanto de las determinantes sociales como de las biológicas

*Esto es sencillamente una matriz política de izquierdas que puede ser llenada con cualquier cosa, incluso intercambiando los términos tal como habitualmente se disponen. Por ejemplo, bien podría considerarse que el tipo de relación que se construye entre varones y mujeres en realidad tiene al primero como oprimido y a la segunda como opresora. De hecho, esta ideología ha sido desarrollada por Esther Vilar, El varon domado (Barcelona: Grijalbo, 1973)

Ernest Gellner, Naciones y nacionalismo (Buenos Aires: Alianza Editorial, 1991), 91

Libertad de imprentaMIRARI VOSSOBRE LOS ERRORES MODERNOS



11. Debemos también tratar en este lugar de la libertad de imprenta, nunca suficientemente condenada, si por tal se entiende el derecho de dar a la luz pública toda clase de escritos; libertad, por muchos deseada y promovida. Nos horrorizamos, Venerables Hermanos, al considerar qué monstruos de doctrina, o mejor dicho, qué sinnúmero de errores nos rodea, diseminándose por todas partes, en innumerables libros, folletos y artículos que, si son insignificantes por su extensión, no lo son ciertamente por la malicia que encierran; y de todos ellos sale la maldición que vemos con honda pena esparcirse sobre la tierra. Hay, sin embargo, Oh dolor!, quienes llevan su osadía a tal grado que aseguran, con insistencia, que este aluvión de errores esparcido por todas partes está compensado por algún que otro libro, que en medio de tantos errores se publica para defender la causa de la religión. Es de todo punto ilícito, condenado además por todo derecho, hacer un mal cierto y mayor a sabiendas, porque haya esperanza de un pequeńo bien que de aquel resulte. ¿Por ventura dirá alguno que se pueden y deben esparcir libremente activos venenos, venderlos públicamente y darlos a beber, porque alguna vez ocurre que el que los usa haya sido arrebatado a la muerte?

12. Enteramente distinta fue siempre la disciplina de la Iglesia en perseguir la publicación de los malos libros, ya desde el tiempo de los Apóstoles: ellos mismos quemaron públicamente un gran número de libros[23]. Basta leer las leyes que sobre este punto dio el Concilio V de Letrán y la Constitución que fue publicada después por León X, de f. r., a fin de impedir que lo inventado para el aumento de la fe y propagación de las buenas artes, se emplee con una finalidad contraria, ocasionando dańo a los fieles[24]. A esto atendieron los Padres de Trento, que, para poner remedio a tanto mal, publicaron el salubérrimo decreto para hacer un Indice de todos aquellos libros, que, por su mala doctrina, deben ser prohibidos[25]. Hay que luchar valientemente, dice Nuestro predecesor Clemente XIII, de p. m., hay que luchar con todas nuestras fuerzas, según lo exige asunto tan grave, para exterminar la mortífera plaga de tales libros; pues existirá materia para el error, mientras no perezcan en el fuego esos instrumentos de maldad[26]. Colijan, por tanto, de la constante solicitud que mostró siempre esta Sede Apostólica en condenar los libros sospechosos y dańinos, arrancándolos de sus manos, cuán enteramente falsa, temeraria, injuriosa a la Santa Sede y fecunda en gravísimos males para el pueblo cristiano es la doctrina de quienes, no contentos con rechazar tal censura de libros como demasiado grave y onerosa, llegan al extremo de afirmar que se opone a los principios de la recta justicia, y niegan a la Iglesia el derecho de decretarla y ejercitarla

[23] Act. 19.
[24] Act. Conc. Later. V. sess. 10; y Const. Alexand. VI Inter multiplices.
[25] Conc. Trid. sess. 18 y 25.
[26] Enc. Christianae 25 nov. 1766, sobre libros prohibidos

Dado en Roma, en Santa María la Mayor, en el día de la Asunción de la bienaventurada Virgen María, 15 de agosto de 1832, año segundo de Nuestro Pontificado.

Oración

Dios todopoderoso y eterno, aumenta nuestra fe, esperanza y caridad. Y, para conseguir tus promesas, concédenos amar tus preceptos

Evangelio

San Mateo 19:27-29
Entonces Pedro, tomando la palabra, le dijo: «Ya lo ves, nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido; ¿qué recibiremos, pues?» Jesús les dijo: «Yo os aseguro que vosotros que me habéis seguido, en la regeneración, cuando el Hijo del hombre se siente en su trono de gloria, os sentaréis también vosotros en doce tronos, para juzgar a las doce tribus de Israel. Y todo aquel que haya dejado casas, hermanos, hermanas, padre, madre, hijos o campos por mi nombre, recibirá el ciento por uno y heredará vida eterna.

Palabra de Dios

Oración

Oh Dios, que dotaste al bienaventurado Ramón, tu confesor, de un celo admirable para librar a los fieles del cautiverio de los impíos: concédenos por su intercesión que, libres de los vínculos de nuestros pecados, practiquemos con libertad de espíritu las cosas que te son agradables