Indiferentismo religiosoMIRARI VOSSOBRE LOS ERRORES MODERNOS



9. Otra causa que ha producido muchos de los males que afligen a la iglesia es el Indiferentismo, o sea, aquella perversa teoría extendida por doquier, merced a los engańos de los impíos, y que enseńa que puede conseguirse la vida eterna en cualquier religión, con tal que haya rectitud y honradez en las costumbres. Fácilmente en materia tan clara como evidente, podéis extirpar de vuestra grey error tan execrable. Si dice el Apóstol que hay un solo Dios, una sola fe, un solo bautismo [16], entiendan, por lo tanto, los que piensan que por todas partes se va al puerto de salvación, que, según la sentencia del Salvador, están ellos contra Cristo, pues no están con Cristo [17] y que los que no recolectan con Cristo, esparcen miserablemente, por lo cual es indudable que perecerán eternamente los que no tengan fe católica y no la guardan íntegra y sin mancha [18]; oigan a San Jerónimo que nos cuenta cómo, estando la Iglesia dividida en tres partes por el cisma, cuando alguno intentaba atraerle a su causa, decía siempre con entereza: Si alguno está unido con la Cátedra de Pedro, yo estoy con él [19]. No se hagan ilusiones porque están bautizados; a esto les responde San Agustín que no pierde su forma el sarmiento cuando está separado de la vid; pero, ¿de qué le sirve tal forma, si ya no vive de la raíz? [20].

[16] Eph. 4, 5.
[17] Luc. 11, 23.
[18] Symb. S. Athanas.
[19] S. Hier. ep. 57.
[20] In ps. contra part. Donat

Dado en Roma, en Santa María la Mayor, en el día de la Asunción de la bienaventurada Virgen María, 15 de agosto de 1832, año segundo de Nuestro Pontificado.

Oración

Te pedimos, Señor, que la fiesta de San Juan Bautista, tu precursor y tu mártir, nos asegure tu auxilio saludable

Evangelio

San Marcos 6:17-29
Es que Herodes era el que había enviado a prender a Juan y le había encadenado en la cárcel por causa de Herodías, la mujer de su hermano Filipo, con quien Herodes se había casado. Porque Juan decía a Herodes: «No te está permitido tener la mujer de tu hermano.» Herodías le aborrecía y quería matarle, pero no podía, pues Herodes temía a Juan, sabiendo que era hombre justo y santo, y le protegía; y al oírle, quedaba muy perplejo, y le escuchaba con gusto. Y llegó el día oportuno, cuando Herodes, en su cumpleaños, dio un banquete a sus magnates, a los tribunos y a los principales de Galilea. Entró la hija de la misma Herodías, danzó, y gustó mucho a Herodes y a los comensales. El rey, entonces, dijo a la muchacha: «Pídeme lo que quieras y te lo daré.» Y le juró: «Te daré lo que me pidas, hasta la mitad de mi reino.» Salió la muchacha y preguntó a su madre: «¿Qué voy a pedir?» Y ella le dijo: «La cabeza de Juan el Bautista.» Entrando al punto apresuradamente adonde estaba el rey, le pidió: «Quiero que ahora mismo me des, en una bandeja, la cabeza de Juan el Bautista.» El rey se llenó de tristeza, pero no quiso desairarla a causa del juramento y de los comensales. Y al instante mandó el rey a uno de su guardia, con orden de traerle la cabeza de Juan. Se fue y le decapitó en la cárcel y trajo su cabeza en una bandeja, y se la dio a la muchacha, y la muchacha se la dio a su madre. Al enterarse sus discípulos, vinieron a recoger el cadáver y le dieron sepultura.

Palabra de Dios

Revolución Francesa ¿Una revolución «popular»?



Rondaba el año 1789 Francia se encontraba en una situación financiera desastrosa; era, al decir de algunos historiadores, un pais rico en un estado pobre, con un rey debilitado moralmente y una deuda externa demasiado grande; todo hacía pensar que la bomba de tiempo estallaría rápidamente. Como si fuese poco, los ministros que rodeaban al monarca eran, en mayor o menor
medida, contrarios a la monarquia y a la religión católica… Frente a todo ello el rey se veía en una disyuntiva y, haciéndose violencia, aumentaba los impuestos. La decisión no era fácil, lo sabía, pero no quedaba otra salida; la medida traería inmediatamente un gran descontento en la burguesía y los altos mandos militares (todavía se debían sueldos de la campañas realizadas).

Por último y como cereza del postre, las malas cosechas y sequias de 1788- 1789 terminarían de secar las pocas reservas del tesoro real. Algo olía mal en Francia… Las de arriba eran solo las causas próximas de lo que se vendría; ya desde años atrás la revolución había comenzado en las mentes de ciertos escritores, actores y propagandistas autodenominados «iluminados» que-como formadores de opinión- transmitían lo que les dictaba la «luz» de la razón, según decían.

Sobre esto afirmaba el escritor francés Rivarol: «Los filósofos enseñaron al pueblo a burlarse de los sacerdotes, y los sacerdotes no estaban en condiciones de hacer respetar al rey, causa palmaria de debilitamiento de poderes. La imprenta es la artillería del pensamiento. No es lícito hablar en público, pero es lícito escribir cualquier cosa Y si no se puede tener un ejército de oyentes, es posible tener un ejército de lectores».

El fermento estaba preparado. Ante la conmoción nacional que se vivía, el rey, a petición del Parlamento, convocó a los Estados Generales en el palacio de Versalles. Esta institución era un órgano consultivo (de consejo) representado por los tres estamentos principales de la sociedad: la nobleza, el clero y el «tercer estado» o burguesía que actuaba en representación del pueblo con un voto único por estamento. En esta oportunidad la convocatoria hizo que se distribuyeran del siguiente modo: 291 por parte del clero, 270 por la nobleza y 578 por la burguesia o pueblo llano. En este sentido, hay que resaltar que el pueblo no participó nunca de modo directo en las deliberaciones. La falta de educación y la poca instrucción para los asuntos públicos hacían que «delegaran» su representación en los burgueses
y abogados de Francia, quienes eran los que se veian directamente afectados por la crisis y por los nuevos impuestos. De hecho, como veremos más adelante, el pueblo francés siempre había guardado un gran cariño por el rey y la monarquía. Como señala Sévillia, el Tercer Estado bajo la presión de una minoría activista se declaró rápidamente mandatario de toda la población y el 17 de junio de 1 789 hizo declarar la Asamblea Nacional (una especie de gobierno provisorio), jurando no separarse hasta haber dado una nueva Constitución a Francia. A partir de ese momento -decían- la soberanía ya no residiría en el monarca sino en el pueblo y sus representantes (sobre todo en sus «representantes»).

La revolución política era un hecho. Los opositores al régimen monárquico, aprovechando la debilidad del rey y lo caldeado de los ánimos vieron oportuno levantar a la población parisina y dirigirla hacia la antigua cárcel de la Bastilla donde se encarcelaban a los presos políticos signo de la «tiranía monárquica y de la intolerancia feudal»- según decían. Era el 14 de julio de 1789 Una carta citada por Hipólito Taine que circuló por aquellos tiempos, explica cómo se propagó la rebelión e indica de dónde provenía el golpe:

«¿Quieren conocer a los autores de los disturbios? Los encontrarán entre los diputados del Tercer Estado y particularmente entre los procuradores y abogados (…). Se leen sus cartas en voz alta en la plaza principal, y se envían copias a todas las aldeas. En esas aldeas, si alguien, además del cura y del señor, sabe leer, ese alguien es el abogado, enemigo nato del señor, cuyo lugar quiere ocupar» .

El 12 de julio se propagó la noticia de que Necker (Ministro de Economía de la corona Francesa) había sido echado. Un joven, pistola en mano, en medio de una plaza comenzó a gritar:

«Esta noche todos los batallones de suizos y alemanes -soldados- extranjeros voluntarios al servicio de la Corona saldrán del Campo de Marte y entrarán en la ciudad para degollarnos! A las armas!».

En la mañana del 14 de julio París se levantó agitada. Una multitud había invadido la Plaza de la Grève y todos esperaban un grito que no tardó en llegar: ¡A los Inválidos! En dicha institución se resguardaban por aquel entonces un gran número de armas. Al llegar, los manifestantes confiscaron de un saque unos 28.000 fusiles. Muchos de ellos eran alborotadores profesionales a quien el duque de Orleans, contrario a la corona, había apelado para efectuar sus golpes de mano Ya con las armas en alto se dirigieron a La Bastilla, un lugar emblemático. Hacía tiempo que sobre ella se venían narrando las peores atrocidades: que sus celdas eran oscuras, húmedas, llenas de sapos y ratas y que hasta habría estado el famoso «hombre de la máscara de hierro», inmortalizado por el actor Leonardo Di Caprio en un film no muy lejano. Gracias a los panfletos que circulaban se había hecho creer que existía allí otro gran arsenal para «reprimir el movimiento popular». La verdad era muy distinta;ncomo narra el padre Sáenz, «se trataba de una prisión de Estado para personas de clase alta, casi un hotel de tres estrellas». El populacho se volcó hacia La Bastilla y, luego de asaltarla por la fuerza y matar a su director, encontró algo muy distinto de lo que pensaba: solo habían allí cuatro presos de los cuales dos eran dementes, otro era falsificador de letras de cambio y el último un joven pervertido..

Sin embargo el acontecimiento tan minúsculo pero simbólico, adquirió una relevancia protagónica en el imaginario colectivo, al punto tal que, hasta el día de hoy, cada año Francia lo festeja como una fiesta nacional. Muy lejos está de haber sido «popular» y «espontánea», como tres años después del suceso afirmaría el revolucionario Camille Desmoulins en el Club de los Jacobinos: «no es una paradoja decir que esta revolución -por la Bastilla- , el pueblo no la pedía, que no ha ido delante de la libertad, sino que ha sido conducido (…). El pueblo de París no ha sido sino un instrumento de la Revolución (…). Nosotros hemos sido los maquinistas».

A partir de la toma de control por parte de la burguesia todo estaba dicho. Los Estados Generales convertidos ya en Asamblea Nacional comenzaron a legislar ante la mirada atónita del rey. Los revolucionarios se habían dividido en dos partidos: los jacobinos (más extremistas) y girondinos (liberales). Pero repasemos algunas de las medidas tomadas en esos dos o tres años posteriores a 1789: El poder real pasó de manos del rey a un grupo de burgueses. Para evitar futuras restauraciones se ejecutó en «nombre de la libertad» al rey y a su familia. Se introdujo el matrimonio civil. Se facilitó el divorcio. Se equipararon los hijos legítimos a los naturales. Se logró la subvención de las prostitutas para mantener a la plebe ocupada. Se procedió al asesinato liso y llano de todos los detenidos por «sospecha» contra la República. Se ejecutó a miles de sacerdotes, religiosos y religiosas por el solo hecho de profesar la Fe y se profanaron las tumbas y los lugares sagrados En contra de lo que el pueblo quería, la Asamblea Nacional, con un odio visceral contra todo lo que denotara un sesgo de tradición (Iglesia, rey o monarquía) postulaba arrasar con todo y comenzar de cero, al punto tal que llegó a sustituir el calendario gregoriano por otro republicano (pues Cristo ya no existía); los meses fueron rebautizados y las semanas se transformaron de jornadas de 7 días a jornadas de 10 días; jtodo para suprimir el día domingo! Las fiestas se trocaron en fiestas nacionales, «Dia de la Juventud», «De la Agricultura», «De la Naturaleza» e incluso se llegó a cambiar la oración del Padre nuestro: donde decía «adveniat regnum tuum» («venga a nosotros tu reino») debía decirse «adveniat republicam tuam» (» venga a nosotros tu
república»)… En la Catedral de París, Notre Dame, se proclamó el culto a «la diosa razón» y, profanando el templo, se llevó a una conocida prostituta que bailó semidesnuda sobre el altar para que le rindieran culto. De las 300 iglesias que existían en París solo quedaron 37 después de pocos años, el resto fueron convertidas en cabarets, lugares de baile o simplemente destruidas (el estado francés pagaría por cada piedra proveniente de las iglesias). En un acto de salvajismo se abolió solemnemente la Religión Católica creando para ello un nuevo culto oficial al Ser Supremo, del cual el militar Robespierre
sería el sumo sacerdote

ANTOINE DE RIVAROL, Escritos políticos (1789-1800), Dictio, Bs.As. 1980, 78-79

SÁENZ, Alfredo, La Nave y las tempestades. La revolución francesa desatada, Gladius, Buenos Aires 2007, 30.De todos los pertenecientes al «tercer estado» la mayoría eran abogados y burgueses

JEAN SEVILLIA, Historiquement correct, 179

JEAN TULARD, JEAN-FRANÇOIS FAYARD ET ALFRED FIERRO, Histoire et dictionnaire de la Révolution française, Robert Laffont, < Bouquins >, 1987

https://www.infobae.com/historia/2023/05/06/robespierre-el-tirano-que-sembraba-el-terror-eliminaba-opositores-con-la-guillotina-y-fue-ejecutado-con-ella/

Celulares y vida social



Todo esto hoy resulta de gran importancia porque los medios-tradicionales y digitales- se están convirtiendo en el principal agente de socialización

La socialización es el proceso de aprendizaje social a través del cual el individuo incorpora los elementos de una cultura. La socialización implica la adquisición de normas, valores, costumbres, creencias, roles, expectativas, lenguajes y Otros conocimientos socioculturales que le permiten al individuo vivir en su sociedad. Así, el animal biológicamente humano se realiza como ser social, la socialización actualiza las potencias sociales inscritas en el modo de ser del hombre. Habitualmente, la sociología caracterizaba al grupo familiar como el agente más importante de socialización. La importancia de la figura paterna y materna, y la dedicación de la familia a funciones educativas y formativas, daban razón a aquella caracterización. Pero quizás haya llegado la hora de matizar un poco esta afirmación

La familia hoy se embota frente a las pantallas Niños y adultos por igual hacen un uso compulsivo de ellas. El ritmo acelerado del cambio social de nuestra posmodernidad desquicia la continuidad de lo aprendido en los procesos de socialización. La pantalla promete entonces estar a la orden del día, socializando y resocializando a todos los miembros del grupo familiar. Papá y mamá, después de trabajar, habitualmente con pantallas, disponen su tiempo libre para seguir mirándolas. Hay demasiado hastío y aburrimiento fuera de ellas. Los principios axiológicos del metaverso ya existen y operan desde hace tiempo. La sociedad adolescente vuelve divertida la socialización, porque la hace transcurrir en pantallas en las que siempre parece que jugamos.

Los niños también se vuelcan a vivir dentro de ellas. Casi al mismo tiempo que empiezan a dar sus primeros pasos, aprenden a usar sus dedos para deslizarlos sobre las pantallas táctiles: en Estados Unidos hay estudios que revelan una utilización media de las pantallas en general de prácticamente 50 minutos diarios entre infantes de 0 a 2 años, y de 2 h 30 min entre los 2 y los 4 años. De los 5 a los 8 años, el uso promedio es de 3 h 5 min diarios, y esta cantidad salta a 4 h 44 min por día de los 8 a los 12 años. También se se produce produce un enorme incremento de los 13 a los 18 años: el tiempo dedicado a las pantallas sube a una media diaria de 7 h 22 min. Entre los
padres, solo una minoría dicen estar presentes <siempre> o <la mayoría del tiempo> supervisando el consumo digital de sus hijos.De esta manera, la pantalla se hace cargo de una ausencia preexistente y una defección sistemática. La socialización tiene su mayor relevancia en los momentos de la infancia porque se vincula al desarrollo social, psíquico y cognitivo del niño. La neuroplasticidad es mayor precisamente en las primeras etapas de la vida. Desde hace ya al menos tres décadas, niños y jóvenes pasan tanto o más tiempo en compañía de los medios de comunicacion que con sus familias o incluso, en algunos casos, que en sus escuelas. Es interesante notar que la impresionante cantidad de tiempo dedicada por los niños y los adolescentes a las pantallas que surge de la investigación arriba citada se explica sobre todo como consumo de televisión y videos. Por ejemplo, de las 4 h 44 min que le dedican a la pantalla los niños de 8 a 12 años, el 53 % se va en mirar programas de televisión y videos en distintas plataformas. Entre los infantes de 0 a 8 años, el porcentaje correspondiente es del 73 %

Victoria Rideout et al. The Common Sense Census: Media Use by Kids Age Zero to Eight (Common Sense Media: 2020)

Victoria Rideout et al. The Common Sense Census: Media Use by Tweens and Teens (Common Sense Media: 2019). Hay que notar que estos resultados son previos a la p@nd3mia. Los mismos investigadores suponen que, tras los episodios del C0V1D-lnuene, es probable que estos números hayan aumentado considerablemente

Matrimonio cristianoMIRARI VOSSOBRE LOS ERRORES MODERNOS



8. Aquella santa unión de los cristianos, llamada por el Apóstol sacramento grande en Cristo y en la Iglesia,[15] , reclama también toda nuestra solicitud, por parte de todos, para impedir que, por ideas poco exactas, se diga o se intente algo contra la santidad, o contra la indisolubilidad del vínculo conyugal. Esto mismo ya os lo recordó Nuestro predecesor Pío VIII, de s. m., con no poca insistencia, en sus Cartas. Pero aun continúan aumentando los ataques adversarios. Se debe, pues, enseńar a los pueblos que el matrimonio, una vez constituido legítimamente, no puede ya disolverse, y que los unidos por el matrimonio forman, por voluntad de Dios, una perpetua sociedad con vínculos tan estrechos que sólo la muerte los puede disolver. Tengan presente los fieles que el matrimonio es cosa sagrada, y que por ello está sujeto a la Iglesia; tengan ante sus ojos las leyes que sobre él ha dictado la Iglesia; obedézcanlas santa y escrupulosamente, pues de cumplirlas depende la eficacia, fuerza y justicia de la unión. No admitan en modo alguno lo que se oponga a los sagrados cánones o a los decretos de los Concilios y conozcan bien el mal resultado que necesariamente han de tener las uniones hechas contra la disciplina de la Iglesia, sin implorar la protección divina o por sola liviandad, cuando los esposos no piensan en el sacramento y en los misterios por él significados.

[15] Hebr. 13, 4 y Eph. 5, 32

Dado en Roma, en Santa María la Mayor, en el día de la Asunción de la bienaventurada Virgen María, 15 de agosto de 1832, año segundo de Nuestro Pontificado.

Buenos y malos



Evangelio según san Mateo, 7: 21- 23 No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos, ése entrará en el reino de los cielos. Muchos me dirán en aquel día: Señor, Seňor, ¿pues no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre lanzamos los demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? Y entonces yo les diré claramente: nunca Os conocí. Apartaos de mí los que obráis la iniquidad». (vv. 21- 23)

Como ya nos había ensenado a distinguir los verdaderos y los falsos profetas por sus frutos, ahora ya nos manifiesta de una manera terminante cuáles son los frutos por medio de los
que se distinguen los maestros buenos y los malos

Pseudo- Crisóstomo, opus imperfectum in
Matthaeum, hom. 19

San Agustín de Hipопа

Nadie niega a Dios, sino aquel a quien le conviene que Dios no exista. San Agustín de Hipопа

Oración

Honra perpetua, gloria y alabanza Al que sentado en solio deslumbrante Rige constante el universo entero, Dios trino y uno. Amén

Evangelio

San Mateo 5:13-19
«Vosotros sois la sal de la tierra. Mas si la sal se desvirtúa, ¿con qué se la salará? Ya no sirve para nada más que para ser tirada afuera y pisoteada por los hombres. «Vosotros sois la luz del mundo. No puede ocultarse una ciudad situada en la cima de un monte. Ni tampoco se enciende una lámpara y la ponen debajo del celemín, sino sobre el candelero, para que alumbre a todos los que están en la casa. Brille así vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos. «No penséis que he venido a abolir la Ley y los Profetas. No he venido a abolir, sino a dar cumplimiento. Os lo aseguro: mientras duren el cielo y la tierra, no dejará de estar vigente ni una i ni una tilde de la ley sin que todo se cumpla. Por tanto, el que traspase uno de estos mandamientos más pequeños y así lo enseñe a los hombres, será el más pequeño en el Reino de los Cielos; en cambio, el que los observe y los enseñe, ése será grande en el Reino de los Cielos.

Palabra de Dios