Categoría: Ambrosio de Milán

Evangelios



De ahí que haya prevalecido llamarse libro de moral el Evangelio según San Mateo, porque las costumbres se dicen propiamente del hombre, y no de otro ser. San Marcos es reconocido bajo la figura de león, porque comienza su relato con la expresión del poder divino en estos términos: “Principio del Evangelio de Jesucristo, Hijo de Dios”. San Lucas es reconocido bajo la figura de toro, porque empieza su libro hablando del sacerdocio, y el becerro es la víctima inmolada por el sacerdote. A San Juan se le da la figura del águila, porque ha expresado los milagros de la Resurrección divina

San Ambrosio, commentarium in Lucam, pref

La Palabra de Dios



La Iglesia «recomienda insistentemente a todos sus fieles [] la lectura asidua de la Escritura para que adquieran “la ciencia suprema de Jesucristo” (Flp 3,8) []. Recuerden que a la lectura de la sagrada Escritura debe acompañar la oración para que se realice el diálogo de Dios con el hombre, pues “a Dios hablamos cuando oramos, a Dios escuchamos cuando leemos sus palabras” (DV 25; cf. San Ambrosio, De officiis ministrorum, 1, 88)

Los Padres espirituales parafraseando Mt 7, 7, resumen así las disposiciones del corazón alimentado por la palabra de Dios en la oración: “Buscad leyendo, y encontraréis meditando; llamad orando, y se os abrirá por la contemplación” (Guido El Cartujano, Scala claustralium, 2, 2).

Oblatas orando día y noche por los sacerdotes


para que estos últimos cumplan la obligación por la que alegremente se entregaron a Cristo y a su Iglesia, de día enseñando y de noche orando
Lucas 21:36 Estad en vela, pues, orando en todo tiempo para que tengáis fuerza, logréis escapar y podáis manteneros en pie delante del Hijo del hombre.»21:37 Durante el día enseñaba en el Templo y salía a pasar la noche en el monte llamado de los Olivos
Lucas 22:39 Salió y, como de costumbre, fue al monte de los Olivos; los discípulos le siguieron.22:40 Llegado al lugar les dijo: «Pedid que no caigáis en tentación.»


Ahora bien, ¿Por quien oraba Cristo?


“Nuestro Señor no oraba por Él, sino por nosotros”

San Ambrosio de Milán Libro III, in Evangelio de Lucas