Evangelio según san Mateo, 7: 7- 8 «Pedid, y se os.dará; buscad, y hallaréis; Ilamad, y se os abrirá: pues todo el que pide, recibe; y el que busca, halla y al que llama, se le abrirá». (vv. 7-8) Luego el Señor escucha a los pecadores. Si no oyese a los pecadores. en vano seSigue leyendo «Señor, perdóname porque soy un pecador»
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¿Entonces la Iglesia y el Estado no deben estar separados?-
La Iglesia y el Estado son dos sociedades distintas. Pero su estricta separación es absurda ycontra natura. El hombre no está dividido en un cristiano y en un ciudadano. No debe ser cristianosolamente en su vida privada, sino en todos los aspectos de su vida. El debe entonces llevar unapolítica cristiana esforzándose de que esténSigue leyendo «¿Entonces la Iglesia y el Estado no deben estar separados?-«
Evangelio
San Mateo 19:3-12Y se le acercaron unos fariseos que, para ponerle a prueba, le dijeron: «¿Puede uno repudiar a su mujer por un motivo cualquiera?» Él respondió: «¿No habéis leído que el Creador, desde el comienzo, los hizo varón y hembra, y que dijo: Por eso dejará el hombre a su padre y a suSigue leyendo «Evangelio»
Evangelio
San Lucas 16:1-9Decía también a sus discípulos: «Había un hombre rico que tenía un administrador a quien acusaron ante él de malbaratar su hacienda. Le llamó y le dijo: `¿Qué oigo decir de ti? Dame cuenta de tu administración, porque ya no seguirás en el cargo.’ Se dijo entre sí el administrador: `¿Qué haré ahoraSigue leyendo «Evangelio»
Tu, el justo. Yo el pecador
Evangelio según san Mateo, 7: 7- 8 «Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá: pues todo el que pide, recibe; y el que busca, halla y al que Ilama, se le abrirá». (vv. 7- 8) Como había dicho: «Pedid y recibiréis», para que los pecadores no dijesen oyendo esto:Sigue leyendo «Tu, el justo. Yo el pecador»
Perdiste tu corona
los doctores de la Iglesia son unánimes en este punto. En la víspera de la Revolución de 1789,el gran doctor de la moral, san Alfonso de Ligorio, tiene el mismo lenguaje que san Agustín:Un particular se salvará observando la ley divina; un rey, para salvarse, debe observarlas yhacerlas observar por los sujetos, es decir reformarSigue leyendo «Perdiste tu corona»
Magdalena
que había sido conocida en la ciudad como pecadora, lavó con lágrimas las manchas de sus crímenes amando la verdad; se cumplió en ella esta palabra de la Verdad: “Le han sido perdonados muchos pecados porque ha amado mucho”. La que antes se había mantenido fría pecando, se convirtió en fervorosa al amar con ardor.Sigue leyendo «Magdalena»
Evangelio
San Lucas 7:36-50Un fariseo le rogó que comiera con él, y, entrando en la casa del fariseo, se puso a la mesa. Había en la ciudad una mujer pecadora pública. Al enterarse de que estaba comiendo en casa del fariseo, llevó un frasco de alabastro de perfume y, poniéndose detrás, a los pies de él,Sigue leyendo «Evangelio»
Evangelio
San Mateo 5:13-19«Vosotros sois la sal de la tierra. Mas si la sal se desvirtúa, ¿con qué se la salará? Ya no sirve para nada más que para ser tirada afuera y pisoteada por los hombres. «Vosotros sois la luz del mundo. No puede ocultarse una ciudad situada en la cima de un monte. NiSigue leyendo «Evangelio»
No ser nada, y serlo todo
El hombre no es más que una caña, la más débil de la naturaleza, pero es una caña pensante. No hace falta que el universo entero se arme para aplastarlos un vapor, una gota de agua bastan para matarlo. Pero aun cuando el universo leaplastara, el hombre sería todavía más noble que lo que leSigue leyendo «No ser nada, y serlo todo»