Oración

Señor, que has comenzado de modo admirable la obra de la redención de los hombres con el nacimiento de tu Hijo, concédenos, te rogamos, una fe tan sólida que, guiados por el mismo Jesucristo, podamos alcanzar los premios eternos que nos has prometido. Por nuestro Señor Jesucristo.

Frutos de la oración

Acrecienta el Amor: El amor es el termómetro de la oración. La oración verdadera se refleja en un incremento en el amor. La oración nos «hace participar en la potencia del amor de Dios que salva a la multitud» (Catecismo, 2572).