Vanidad

Vanidad de vanidades apegar el corazón a lo que acaba tan pronto, y no preocuparse por conseguir el cielo, donde los goces duran para siempre
Recuerda con frecuencia: Ni el ojo se sacia de ver, ni el oído de oir
Por lo tanto empéñate por no apegar tu corazón a los bienes visibles y pasajeros de este mundo, sino a los bienes invisibles y eternos. Pues los que se dejan dominar por sus sentidos manchan su conciencia y pierden la gracia de Dios
Y de qué sirve a una persona ganar todo el mundo si se pierde a sí misma?
Imitación de Cristo (Tomás de Kempis)
Todo es Vanidad C. Allan Gilbert

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