La fe en las palabras de Jesús

En la misa, Jesús predica su Evangelio por boca del sacerdote y de esta enseñanza podemos sacar bienes inmensos. Hace milagros cambiando el vino en su Sangre Divina; prodigio, infinitamente más grande, que el de Caná. Transubstancia, como en la cena, el pan en su Cuerpo verdadero. Después de la consagración, lo vemos elevarse entre las manos de su ministro como se elevo en la Cruz (Juan 12:32 Y yo cuando sea elevado de la tierra, atraeré a todos hacia mí), e interiormente oímos que dice: Padre, perdonadles, porque no saben lo que hacen ni cuán grave me ofenden. Aunque nada de esto vemos con los ojos de nuestro cuerpo, no por eso es menor nuestra creencia, y por consiguiente, nuestra recompensa será mayor que la de aquellos que contemplaron los mismos misterios hace 20 siglos. Nuestro Señor ha dicho expresamente Bienaventurados lo que no han visto y han creído. Mientras más incomprensibles son las verdades, más meritoria es la fe y más rica será la recompensa. Debemos considerar el valor de una sola Misa bien oída, superior a todas las riquezas del mundo

Explicación de la Santa Misa (R Padre Martin de Cochem)

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s