Categoría: R Padre Martín de Cochem OFM Cap

Alabar a Dios


Cuando un hombre, fiel a esta doctrina consoladora, dice de corazón: Dios mío, yo os ofrezco la alabanza que vuestro Hijo os tributa en el Altar; este hombre rinde al Todopoderoso, homenajes superiores a los de los ángeles y santos
Explicación de la Santa Misa (R Padre Martin de Cochem)

Sacrificios en el Antiguo Testamento


En la antigua Ley había cuatro especies de sacrificios: el holocausto o sacrificio de Latría, por el cual se reconocía la soberana Majestad de Dios. El sacrificio de alabanza, o sea Eucaristía por el cual le daban gracias por sus beneficios. El Sacrificio Impetratorio, para implorar su socorro, el Sacrificio expiatorio, en en cual Dios era honrado como Juez, se ofrecía por la remisión del pecado y expiación de la culpa. Cada uno de estos sacrificios tenía su rito particular.


Explicación de la Santa Misa (R Padre Martin de Cochem)

Papa Urbano IV y el Milagro de Orvieto

en 1263, había en Bolsena, Diócesis de Orvieto, Italia, un sacerdote que, después de haber pronunciado sobre el pan las palabras de la consagración, cediendo a la instigación de Satanás, se puso a dudar de la transubtanciación. Este desgraciado se decía a sí mismo: No siento nada, no veo el menor indicio de cambio! No, no es cierto que Jesucristo esté bajo esta apariencia. No contento con alimentar esta duda, llegó a negar positivamente la presencia real de Jesucristo, cayendo así en una verdadera herejía. No obstante esto, continuó diciendo Misa y consagrando. Un día, al elevar la Hostia después de la consagración, la Sangre corrió como una lluvia que cae de las nubes. Ya se considerará el estupor del sacerdote al ver este espectáculo; permaneció inmóvil, muy emocionado, y se percibió que esta lluvia misteriosa venía de la Hostia. El pueblo veía el mismo milagro y exclamaba: !Oh Preciosa Sangre!, Oh Sangre Divina! ¿Cuál es la causa de tu efusión? Oh Lluvia Sagrada, corre sobre nuestras almas, purificados de nuestros pecados! Unos se daban golpes de pecho, otros derramaban lágrimas ardientes.

Al oír los clamores del pueblo, el sacerdote volvió en sí, bajó la santa Hostia y quiso colocarla sobre el corporal, pero éste quedó tan humedecido, que apenas encontró un lugar seco donde pudiera depositarla. Ante semejante manifestación, los ojos de su alma se abrieron, reconoció su falta, se arrepintió sinceramente de su incredulidad, y continuó la celebración de los divinos misterios con tal abundancia de lágrimas, que varias veces se vio en la necesidad de suspender sus oraciones. Después de la comunión dobló el corporal lo mejor que pudo, con objeto de que el prodigio quedase oculto; más cuando terminó la Misa los fieles fueron a interrogarle para cerciorarse de si era verdad lo que habían visto. El sacerdote se vió obligado a enseñarles el corporal, y al verlo, los asistentes cayeron de rodillas, golpeándose el pecho e implorando la Divina Misericordia. Este acontecimiento tan extraordinario atrajo gran número de curiosos a Bolsena. Urbano IV lo supo, y ordenó que el celebrante fuese con el corporal a Orvieto, donde él estaba. El desgraciado eclesiástico fué temblando, se prosternó ante el Papa pidiéndole perdón, le contó sus dudas pasadas, la efusión de la preciosa Sangre, y le mostró como prueba los vestigios sobre el corporal. El Papa, sobrecogido de emoción se arrodilló y besó el lienzo milagroso. Urbano IV hizo construir más tarde una iglesia magnífica en Bolsena, en honor de la preciosa Sangre, y ordenó que una procesión recorriese la ciudad, el día del aniversario de este prodigio. El milagroso corporal se ve hoy todavía en la catedral de Orvieto. Este admirable suceso fue una de las principales razones para que el Papa confirmase la institución de la fiesta del Santísimo Sacramento.

Explicación de la Santa Misa (R Padre Martin de Cochem)

Los ausentes


El sacerdote no dice solamente. “Este es el cáliz de mi sangre”, sino que añade: “Derramada por vosotros y por muchos otros, para la remisión de los pecados”. Así como las primeras palabras han sido cumplidas infaliblemente, las últimas deben serlo también. “Por vosotros y por muchos otros”, es decir , por vosotros que asistís a la Misa, por los ausentes, por aquellos que la hacen celebrar, por todos aquellos que asistirían si pudiesen, (pero que se los impide la enfermedad, el cautiverio o negocios importantes), con tal que se unan al sacrificio o que se encomienden a él, ¡Qué sublime misterio!
Explicación de la Santa Misa (R Padre Martin de Cochem)

Santo Sacrificio de la Misa


La Sangre que salió del costado del Salvador, está en el cáliz; y está en él para ser ofrecida una vez más por la remisión de los pecados, como lo indican las palabras de la Consagración
ESTE ES EL CÁLIZ DE MI SANGRE, DERRAMADA POR VOSOTROS Y POR MUCHOS OTROS, PARA LA REMISIÓN DE LOS PECADOS
El Sacerdote las repite por orden del mismo Salvador, no como si quisiese relatar lo que Jesús dijo sobre el cáliz, sino para realizar y afirmar el hecho, de que el vino se convierte verdaderamente en la Preciosa Sangre derramada por la redención de los hombres

Sobre el cordero de Dios


El Cordero de Dios se inmola por nosotros; su sangre brota del costado del Salvador, se derrama de una manera mśitica en el altar y se vierte en el cáliz, para purificarnos (San Juan Crisóstomo)
Explicación de la Santa Misa (R Padre Martin de Cochem)
Santa Misa de San Juan Crisóstomo (Rito Bizantino Ucraniano) durante una Conferencia en Warren, Michigan (EE.UU.)

Santo sacrificio de la Misa

En la misa, la Sangre de cristo es vertida por los pecadores
San Agustín de Hipona (Sermón II)

La formación cristiana



los Cristianos tenemos el deber de formarnos y conocer a fondo nuestra fe, pues como nos lo dijo nuestro primer Papa, el apóstol San Pedro: estad “siempre dispuestos a dar respuesta a todo el que os pida razón de vuestra esperanza” (1 Pe 3,15)

La sangre de Cristo


Si la sangre de los machos cabríos y de los toros, y la aspersión de agua mezclada con las cenizas de una ternera, santifica a los que han sido manchados, dándoles una pureza exterior, ¿con cuánta más razón purificará la Sangre de Cristo nuestra conciencia de las manchas que hemos contraído por nuestros pecados, haciéndonos capaces de rendir un culto más perfecto al Dios vivo?
Explicación de la Santa Misa (R Padre Martin de Cochem)

El rey de Nínive y el Rey de Reyes

Cuando Jonás anunció al Rey de Nínive que su ciudad sería destruida después de cuarenta días, el monarca se quitó las vestiduras reales, puso ceniza en su cabeza, se cubrió con su saco, y ordenó a todo el pueblo que implorara la misericordia divina. Con humildad y penitencia consiguió la revocación de la terrible sentencia, y la ciudad fue perdonada. Si este rey pagano obtuvo así el perdón de una ciudad entera, ¿cuánto más no conseguirá Jesucristo que tanto se humilla en la Santa Misa donde abandonó el trono de Su Gloria, se reviste con las pobres apariencias del pan y del vino, e implora la misericordia de Dios?

Padre mío, considerar cuánto me he humillado para obtener vuestra compasión. Los pecadores se han levantado contra vos llenos de orgullo, yo me humillo en presencia vuestra. Ellos os han irritado con sus ofensas yo quiero desarmaros con la fuerza de humildad. Ellos han merecido vuestro justo castigo, que mis ruegos os aplaquen. Por amor hacia mi, apiadaos de ellos y nos lo cantiguéis según merecen sus iniquidades. No los entregueís en manos de Satanás, pues me pertenecen, y habiéndolos rescatado al precio de mi Sangre, no permitáis que perezcan. Oh Padre Santísimo!, imploro sobre todo vuestra misericordia a favor de los pecadores aquí presentes. Por ellos ofrezco en este momento mis sufrimientos, y vida. En virtud de esta sangre y de esta muerte, preservadlos de la muerte eterna

Explicación de la Santa Misa (R Padre Martin de Cochem)