Condiciones para una buena oración



Humilde:

Sabiendo quien es Dios y quienes somos nosotros, sabiendo que nosotros somos quienes necesitamos de Él. Como en la parábola del fariseo y el publicano (cf. Lc 18, 9-14), que se refiere a la humildad del corazón que ora. “Oh Dios, ten compasión de mí que soy pecador”. La humildad también somete nuestra oración a la Voluntad de Dios “no se haga mi voluntad sino la tuya” (Lc 22,42).

Publicado por paquetecuete

Cristiano Católico Apostólico y Romano

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