Categoría: Humildad

Servidores de la oración



Los ministros ordenados son también responsables de la formación en la oración de sus hermanos y hermanas en Cristo. Servidores del buen Pastor, han sido ordenados para guiar al pueblo de Dios a las fuentes vivas de la oración: la palabra de Dios, la liturgia, la vida teologal, el hoy de Dios en las situaciones concretas (cf PO 4-6).

Servidores de la oraciónOración



La familia cristiana es el primer lugar de la educación en la oración. Fundada en el sacramento del Matrimonio, es la “iglesia doméstica” donde los hijos de Dios aprenden a orar “como Iglesia” y a perseverar en la oración. Particularmente para los niños pequeños, la oración diaria familiar es el primer testimonio de la memoria viva de la Iglesia que es despertada pacientemente por el Espíritu Santo

Sobre la confesión


hoy confiesas tus pecados y ya mañana vuelves a cometer lo mismo que confesaste. «el perro vuelve a su vómito» y «la puerca lavada, a revolcarse en el cieno» (2 Pedro 2, 22) En este momento te propones cuidarte. Y una hora después ya te portas como si nada te hubieras propuesto. Por eso justamente debemos humillarnos, y nunca tenernos en mucho, ya que somos tan frágiles y mudables


Imitación de Cristo (Tomás de Kempis)

La formación cristiana



los Cristianos tenemos el deber de formarnos y conocer a fondo nuestra fe, pues como nos lo dijo nuestro primer Papa, el apóstol San Pedro: estad “siempre dispuestos a dar respuesta a todo el que os pida razón de vuestra esperanza” (1 Pe 3,15)

En comunión con la santa Madre de Dios



“Llena de gracia, el Señor es contigo”: Las dos palabras del saludo del ángel se aclaran mutuamente. María es la llena de gracia porque el Señor está con ella. La gracia de la que está colmada es la presencia de Aquel que es la fuente de toda gracia “Alégrate Hija de Jerusalén el Señor está en medio de ti” (So 3, 14, 17a). María, en quien va a habitar el Señor, es en persona la hija de Sión, el Arca de la Alianza, el lugar donde reside la Gloria del Señor: ella es “la morada de Dios entre los hombres” (Ap 21, 3) “Llena de gracia”, se ha dado toda al que viene a habitar en ella y al que entregará al mundo

Buscad las cosas del cielo


Colosenses 3:1 Así pues, si habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios.3:2 Aspirad a las cosas de arriba, no a las de la tierra.3:3 Porque habéis muerto, y vuestra vida está oculta con Cristo en Dios.3:4 Cuando aparezca Cristo, vida vuestra, entonces también vosotros apareceréis gloriosos con él.3:5 Por tanto, mortificad cuanto en vosotros es terreno: fornicación, impureza, pasiones, malos deseos y la codicia, que es una idolatría,3:6 todo lo cual atrae la ira de Dios sobre los rebeldes, 3:7 y que también vosotros practicasteis en otro tiempo, cuando vivíais de ese modo 3:8 Mas ahora, desechad también vosotros todo esto: cólera, ira, maldad, maledicencia y obscenidades, lejos de vuestra boca.3:9 No os mintáis unos a otros, pues despojados del hombre viejo con sus obras,3:10 os habéis revestido del hombre nuevo, que se va renovando hasta alcanzar un conocimiento perfecto, según la imagen de su Creador,3:11 donde no hay griego y judío; circuncisión e incircuncisión; bárbaro, escita, esclavo, libre, sino que Cristo es todo y en todos.3:12 Revestíos, pues, como elegidos de Dios, santos y amados, de entrañas de misericordia, de bondad, humildad, mansedumbre, paciencia,3:13 soportándoos unos a otros, y perdonándoos mutuamente, si alguno tiene queja contra otro. Como el Señor os perdonó, perdonaos también vosotros.3:14 Y por encima de todo esto, revestíos del amor, que es el broche de la perfección.3:15 Y que la paz de Cristo reine en vuestros corazones, pues a ella habéis sido llamados formando un solo cuerpo. Y sed agradecidos.3:16 La palabra de Cristo habite en vosotros con toda su riqueza; instruíos y amonestaos con toda sabiduría, cantando a Dios, de corazón y agradecidos, salmos, himnos y cánticos inspirados 3:17 Todo cuanto hagáis, de palabra y de obra, hacedlo todo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios Padre por medio de él

Divino Prisionero


Jesús, Divino prisionero del amor,cuando considero Tu amor y cómo Te has anonadado por mí, mis sentidos desfallecen. Encubres Tu Majestad inconcebible y Te humillas rebajándote a mi,un ser miserable. Oh Rey de la Gloria, aunque ocultas Tu hermosura,el ojo de mi alma desgarra el velo.
Veo a los coros de ángeles que te honran incesantemente y a todas las potencias celestiales que Te alaban sin cesar y que Te dicen continuamente: Santo, Santo, Santo.
Oh ¿Quién comprenderá Tu amor y Tu misericordia insondable hacia nosotros? Oh prisionero del amor, encierro mi pobre corazón en este tabernáculo para adorarte sin cesar día y noche.
Aunque estoy físicamente lejos de Ti,mi corazón esta siempre Contigo. Nada puede impedir mi amor hacia Ti. No existe ningún obstáculo para mí.
Oh Jesús Te consolare por todas las ingratitudes, por las blasfemias, por la tibieza, por el odio de los impíos, por los sacrilegios. Oh Jesús, deseo arder como víctima pura y anonadada delante del trono de Tu escondite. Te ruego incesantemente por los pecadores agonizantes

Dios te salve, María (Alégrate, María)



La salutación del ángel Gabriel abre la oración del Avemaría. Es Dios mismo quien por mediación de su ángel, saluda a María. Nuestra oración se atreve a recoger el saludo a María con la mirada que Dios ha puesto sobre su humilde esclava (cf Lc 1, 48) y a alegrarnos con el gozo que Dios encuentra en ella (cf So 3, 17)

Vanidad

1 Juan

2:15 No améis al mundo ni lo que hay en el mundo. Si alguien ama al mundo, el amor del Padre no está en él.2:16 Porque todo cuanto hay en el mundo -la concupiscencia de la carne, la concupiscencia de los ojos y la jactancia de las riquezas- no viene del Padre, sino del mundo.2:17 El mundo y sus concupiscencias pasan; pero quien cumple la voluntad de Dios permanece para siempre

Temor de Dios

pesar de todo, la seguridad de los santos ha estado siempre llena del temor del Señor. No por tener grandes y por recibir inmensas gracias fueron menos precavidos, cuidadosos y humildes a sus propios ojos
La seguridad de los manos viene de su orgullo y presunción, y acaba de ser una simple ilusión
Nunca esperes seguridad completa en esta vida, aunque parezcas persona muy fervorosa o muy retirada del mundo
Imitación de Cristo (Tomás de Kempis)