¿Dios existe?



5 vias Santo Tomás de Aquino
3 vía, consideración

En este argumento se comete la típica falacia conocida como falacia del paralogismo de los metafísicos. En efecto: se comienza planteando un pseudo- problema absurdo y carente de sentido como el de la distinción entre el ser contingente y el ser subsistente, se nos muestra luego lo absurdo de la alternativa de que solo existan los seres contingentes y, finalmente, se nos dice que, por consiguiente, la otra alternativa es verdad, es decir, que existe un Ser Subsistente. Pero ello es inválido por cuanto la distinción del punto de partida es gratuita y absurda. Luego, no se prueba la conclusión de la tercera vía.

La afirmación de que la distinción entre el ser contingente y el ser subsistente es puramente absurda o arbitraria y que, por tanto, Santo Tomás de Aquino comete una falacia del paralogismo de los metafísicos se constituye como la principal crítica que hace la filosofía analítica a la tercera vía de Santo Tomás de Aquino. Ahí tenemos por ejemplo al filósofo Bertrand Russell quien nos dice: “la dificultad de este argumento está en que yo no admito la idea de un ser necesario, y no admito que haya ningún significado particular en llamar ‘contingentes’ a otros seres” (3). Pero a decir verdad esta idea viene desde Kant. En su Crítica a la razón pura, él nos dice: “Necesidad y contingencia no tienen que referirse ni afectar a las cosas mismas (…) ninguno de ambos principios es objetivo, sino que pueden ser acaso principios subjetivos de la razón” (4). Pero, ¿será verdad que la distinción entre el ser contingente y el ser subsistente es absolutamente arbitraria y carente de sentido como pretenden Russell y Kant, de tal modo que la tercera vía tomista caería en una falacia del paralogismo de los metafísicos? Definitivamente no. Y sostenemos esto por tres razones.

Primero, porque no da lugar a una tercera alternativa. En efecto: un ser existe por sí mismo (con lo cual sería subsistente) o en virtud de otro (con lo cual sería contingente). No hay término medio entre estas dos formas de existir.

Segundo, porque está muy bien sustentada por nuestra experiencia sensible del mundo y de las cosas. A cada momento nos encontramos con cosas que existen. Entonces podríamos sin problema preguntarnos “¿ Esto existe por sí mismo o depende de otro para existir?”, con lo cual encontraremos que los seres de nuestra experiencia son de por sí contingentes pues dependen de la existencia de otros para existir y, lo que es más, podrían no haber existido (evalúe el lector las cosas que tiene a su alrededor para comprobarlo).

Tercero, porque, como ya hemos explicado, está directamente relacionada con la pregunta más profunda y sublime de toda la filosofía: ¿Por qué hay algo en lugar de nada? Tan fundamental es esta pregunta que, como decía el filósofo argentino José Pablo Feinmann, “bien puede ser el disparador de la filosofía. O su origen” (5).

Por tanto, el negarse a plantear esta pregunta (incluso cuando fuere en nombre de la “muy respetable” filosofía analítica) es negarse a filosofar. Por tanto, la distinción conceptual entre el ser contingente y el ser subsistente no se trata de ninguna cuestión absurda como pretendía Russell. Cualquiera puede legítimamente planteársela. De ahí que Copleston le haya respondido: “Puede decir que no existe tal ser [el Ser Subsistente], pero le va a ser difícil convencerme de que no entiende los términos que uso [al distinguir al ser subsistente del ser contingente]” (6). O sea, independientemente de la respuesta, es perfectamente válido plantear la cuestión (con todo y sus términos). A su vez, la distinción entre contingente y subsistente no es meramente subjetivo como pretendía Kant. Ahí tenemos, por ejemplo, a la Ley de la entropía que, por el mismo hecho de tratarse de una ley física, se cumple objetivamente en los seres la realidad sensible.

Por consiguiente, aunque suene irónico, esta objeción de que el punto de partida de la tercera vía tomista carece de sentido, no tiene ningún sentido. Queda, pues, en pie la tercera vía.


¿DIOS EXISTE?: El libro que todo creyente deberá (y todo ateo temerá) leer. Dante A. Urbina

Publicado por paquetecuete

Cristiano Católico Apostólico y Romano

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: