El consentimiento



La noción del “consentimiento” se ha difundido ampliamente debido a que se considera la “gran solución”: si estamos de acuerdo con el consentir, todos nuestros problemas se resolverán… Es más, se espera que hasta un niño de 5 años discierna cuándo “una interacción física con otra persona puede ser adecuada y cuando no lo es sentirse autorizados a decir no frente a estas últimas”. Es decir, si alguien intenta abusar al niño, con que este manifieste que no consiente ya se solucionó el problema… ¡como si las personas víctimas de abuso de hecho ya no lo hicieran! El problema es que, incluso en los jóvenes y entre jóvenes el consentimiento no es suficiente. Solo por el hecho de que alguien consienta no significa que uno pueda hacer lo que quiera con esa persona. Además de eso, hay que tener en cuenta muchos otros factores que llevarán a la persona a tomar decisiones que luego lamentarán, sea porque consintió bajo presión, o amenaza o en un entorno social difícil.

La neurociencia ha demostrado que de hecho los adolescentes asumen más riesgos que cualquier otro grupo. Estos riesgos incluyen el manejar de manera peligrosa (a gran velocidad y enviando mensajes de texto), el uso de drogas, el consumo excesivo de alcohol y manteniendo comportamiento sexual riesgoso. También se ha demostrado que, a pesar de los esfuerzos por educarlos al respecto, muchos adolescentes continúan participando en conductas de riesgo. La razón de esto se debe a que, durante la pubertad, el cerebro experimenta muchos cambios en su desarrollo y maduración, la cual no está completa, como veremos a continuación.

La adolescencia se refiere al período de desarrollo físico y psicológico entre la infancia y la edad adulta. El comienzo de la adolescencia está relacionado al inicio de la pubertad, la cual trae alteraciones dramáticas en los niveles hormonales y una serie de cambios físicos que se siguen de esto. El inicio de la pubertad también se asocia con cambios profundos, los cuales continúan a lo largo de la adolescencia, con respecto a los impulsos, motivaciones, psicología y vida social del joven. Por eso hay que tener en cuenta los siguientes factores: En primer lugar, durante la adolescencia hay un mayor interés en establecer relaciones con los compañeros, por lo que la susceptibilidad a la influencia de otros jóvenes aumenta en gran manera, alcanzando el pico más alto alrededor de los 14 años. Esto se debe en parte a que el cerebro del adolescente es más sensible a las recompensas de las relaciones entre pares, lo que motiva a los adolescentes a tomar decisiones que involucran conductas de riesgo.

Por ejemplo, con el fin de ser admirado por el resto puede hacer cosas verdaderamente imprudentes. En segundo lugar, el adolescente experimenta más angustia que un adulto cuando es excluido por sus compañeros. Esto se debe en parte a que el adolescente no ha desarrollado completamente el área del cerebro que le ayuda a hacer frente a estas situaciones (la corteza prefrontal ventrolateral derecha) y por lo tanto experimenta más angustia o no sabe cómo controlarla.

Esto probablemente contribuye a que el joven se involucre en conductas de riesgo para así evitar que sus compañeros lo excluyan. En tercer lugar, el adolescente no ha desarrollado completamente otra área del cerebro (la corteza prefrontal lateral), la cual es responsable de la madurez con respecto a la autorregulación y control sobre sí mismo. Un interesante estudio mostró cómo cuando un joven está solo se comporta de una manera estable, pero cuando se lo pone a hacer la misma tarea con otros dos jóvenes se comienza a comportar de una manera muy diferente, participando en conducta riesgosa. En el adulto, por el contrario, la presencia de amigos no influye su conducta.

Por ejemplo, un adolescente tiende a manejar de manera arriesgada y a gran velocidad cuando sabe que sus amigos lo están observando, lo cual no ocurre cuando está solo. El adulto, por el contrario, se comporta de manera estable con o sin amigos cuando está al volante. Eso se explica porque el adulto tiene desarrollado completamente la corteza prefrontal lateral, por lo que puede tomar decisiones responsables al conducir un vehículo. El joven, por el contrario, emplea áreas del cerebro que están más estrechamente asociadas con la recompensa que se sigue al completar una tarea, en este caso, por ejemplo, la admiración de sus amigos por lo rápido y bien que maneja. Todos estos cambios que ocurren en el cerebro durante la adolescencia temprana hacen que el joven se centre más en las recompensas (como el ser admirado por el resto) y en el ser incluidos en actividades por sus compañeros. Estos factores, entonces, proporcionan una gran cantidad de oportunidades para comportamientos riesgosos, por lo que es necesario educar a los niños y jóvenes en la prudencia. Si trasladamos estos descubrimientos científicos a la vida diaria de un joven será más fácil comprender por qué hay una edad mínima para manejar, comprar alcohol, salir solo del país y, con respecto a la sexualidad… mejor abstenerse. Repitamos una vez más: todos estos estudios ponen en evidencia que, como los adolescentes son incapaces de evaluar adecuadamente el riesgo, lo mejor que se puede hacer es educarlos en la castidad y la abstinencia. Esto no es retrógrado sino la ciencia más seria. Científicamente se ha demostrado que la abstinencia es una conducta muy importante, ya que es mejor esperar a que el cerebro se desarrolle por completo y así evitar las consecuencias negativas para la salud física y mental que pueden resultar de participar en alguna actividad sexual “consensual”. La misma UNICEF ha declarado que el incremento del número de adolescentes con SIDA es alarmante, pero paradójicamente llama a combatirlo con el uso de condones…Y no es de sorprenderse la ceguera al respecto, ya que una de las estrategias de la ideología de género es la de hacernos creer que la castidad no es posible entre los jóvenes Además de la abstinencia, se tiene que ayudar al joven a madurar, a ser responsable, a tomar compromisos en su modo de relacionarse con los demás, para así generar verdadera confianza. Es muy importante que esta perspectiva no se pierda. Esa es la razón por la que a los niños y jóvenes se les debe enseñar a respetarse mutuamente, lo cual incluye el respeto del cuerpo.

El consentimiento no es suficiente y basta ver las estadísticas para notar que es un fracaso educativo a nivel mundial. Por otra parte, los padres deben acompañar a sus hijos porque “es mejor prevenir que curar”.

Es decir, si los padres están presentes van a evitar muchos males que se siguen de su ausencia. ¿Consejos?

1- Si tienen hijos adolescentes o que están haciendo la transición a la adolescencia, los padres deben diseñar un entorno que proporcione actividades seguras y centradas en la necesidad del joven de buscar sensaciones fuertes. Por ejemplo, son muy importantes en esta etapa las actividades al aire libre supervisadas por adultos, tales como el salir a la montaña, la escalada en roca, la tirolesa, y otras actividades que tienen estándares seguros de tal manera que se le dé al joven un canal de desahogo para sus emociones y una oportunidad para establecer buenas relaciones sociales. Al joven hay que sacarlo de la computadora, porque no está hecho para eso.
2- Es importante no solo el supervisar las interacciones entre adolescentes, sino también el proporcionar reglas para el comportamiento entre ellos, ya que eso limita las oportunidades de manifestar comportamientos riesgosos.
3- Hay que hablar con los hijos acerca de sus compañeros. El hablar de estos temas ayuda al adolescente a ir formando criterios sobre su propio comportamiento y el de los demás, además de prepararlo de antemano ante cualquier situación que pueda surgir en la cual haya un posible riesgo. Como siempre, “mejor prevenir que curar”.
4- Estar presentes. Cuando los padres se ausentan es que generalmente ocurren desgracias. 5- Educar a los hijos en la prudencia, la castidad y el amor verdadero. La falta de educación en la virtud de la castidad, así como el no comprender la naturaleza del noviazgo y del matrimonio, son motivo de muchísimos sufrimientos.

Pablo Muñoz Iturrieta Atrapado en el cuerpo equivocado La idęolögīa de gėnērø frente a la ciencia y la filosofía

Publicado por paquetecuete

Cristiano Católico Apostólico y Romano

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