Argumento de los Juicios morales



El argumento de los juicios morales para probar la existencia del espíritu se basa en que nosotros percibimos como objetivas las distinciones morales que realizamos. Pero ello es simplemente falso. Claramente nos damos cuenta de que las distinciones morales que realizamos son arbitrarias pues depende de la subjetividad o la cultura. Es más, hay quienes sostienen que la moral no es más que una adaptación biológica. Luego, no se prueba la conclusión de este argumento.

Esta es la objeción relativista. De acuerdo con esta postura no existen valores morales absolutos, sino que más bien todos son relativos pues no son más que productos de la preferencia subjetiva individual, el arbitrario convenio socio-cultural o la evolución biológica accidental. Pues bien, lo primero que se debe dejar en claro es que esta objeción se basa en una falacia de hombre de paja. En efecto, tal como se ha formulado, el argumento de los juicios morales no necesita ni siquiera suponer que estos sean objetivos, simplemente se basa en el hecho de que los realizamos percibiéndolos como tales.

De este modo, podría incluso suponerse que todos nuestros juicios morales son puramente subjetivos y aun así seguiría planteándose el argumento con toda su fuerza pues todavía requeriría explicarse cómo es que realizamos tales. De todos modos, ante esta objeción relativista hay que decir que, como ya señalaba Aristóteles, “el que una cosa se diga no implica necesariamente que se piense” . Y es que nadie es relativista cuando se trata de cuestiones morales decisivas.

Así, por ejemplo, el filósofo Michel Ruse, quien, como veremos más adelante, sostiene que la moral no es más que una “adaptación biológica”, se ve obligado a confesar en otro contexto que: “El hombre que dice que es moralmente aceptable viøl@r niños está tan equivocado como el hombre que dice que 2 + 2 es igual a 5” . A su vez el filósofo Arthur Allen Leff escribe: “Tal como están las cosas, todo está en juego. Sin embargo, quemar a bebés, es malo; matar de hambre a los pobres es malvado; vender y comprar unos a otros, es depravado. Existe en el mundo tal cosa como el mal”.

De acuerdo con esta los valores morales son relativos porque dependen de cada persona. Cada uno puede formular su propia moral y vivir conforme a ella, generándose así una sociedad “tolerante” y “democrática”. No obstante, el gran problema de este enfoque es que al enfrentarse a determinados problemas concretos deviene en inconsistente, absurdo e impracticable. Por ejemplo, en una sociedad auténticamente relativista ¿qué podríamos hacer con aquel individuo que elija como moral individual el viøl@r niños? ¿con base en qué tendríamos derecho de imponerle nuestros valores?

Para dejar bien claro este punto podemos citar anécdota verídica del gran filósofo católico Peter Kreeft.

Cuenta Kreeft que un día, durante una de sus clases de ética, un alumno le dijo que la moral era algo relativo y que él como profesor no tenía derecho a “imponerle sus valores”. “Bien -contestó Kreeft-, voy a aplicar a la clase tus valores y no los míos. Tú dices que no hay valores absolutos, y que los valores morales son subjetivos y relativos. Como resulta que mis ideas personales son un tanto singulares en algunos aspectos, a partir de este momento voy a aplicar esta: todas las alumnas están desaprobadas”. El alumno se quedó sorprendido y protestó diciendo que aquello no era justo. Kreeft le argumentó: “¿Qué significa para ti ser justo? Porque si la justicia es solo ´mi´ valor o ´tu´ valor, entonces no hay ninguna autoridad común a nosotros dos. Yo no tengo derecho a imponerte mi sentido de la justicia, pero tú tampoco puedes imponerme el tuyo… Por tanto, solo si hay un valor universal llamado justicia, que prevalezca sobre nosotros, puedes apelar a él para juzgar injusto que yo suspenda a todas las alumnas. Pero si no existieran valores absolutos y objetivos fuera de nosotros, solo podrías decir que tus valores subjetivos son diferentes de los míos, y nada más. Sin embargo -continuó Kreeft-, no dices que no te gusta lo que yo hago, sino que es injusto. O sea, que, cuando desciendes a la práctica, sí crees en los valores absolutos”.


Dante A. Urbina
¿CUÁL ES LA RELIGIÓN VERDADERA?: Demostración racional de en cuál Dios se ha revelado

Publicado por paquetecuete

Cristiano Católico Apostólico y Romano

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