Las atrocidades pędōfį lâs de Kinsey


El estudio de 1988 «Archives of Sexûâl Behavior» descubrió que el 86% de los pędôphyl0s se describen como «homøsęxūąlês o bizēxūąlesh». Los estudios realizados por la científica de la comunicación Judith Reisman para la Universidad Regent estadounidense arrojaron resultados similares. Si uno considera estas publicaciones y al mismo tiempo tiene en cuenta que los homøsęxūąlês solo constituyen un pequeño porcentaje de todos los hombres, entonces habría que concluir que el peligro de agresión sexûâl para los chicos jóvenes aumenta en miles de puntos porcentuales en el entorno homøsęxūąlê.

Referencia: wnd.com, Report: pędôphyl0s More Common Among ‘Gyays’, 29/ 04/ 2002
En el libro Sėx 0ffēndęrs, de 1965, Kinsey defiende el åbūsø sēxûąl de niños diciendo: «El horror con que nuestra sociedad mira al adulto que tiene contacto sexûâl con niños pequeños se relativiza cuando examinamos el comportamiento de otros mamíferos. La actividad sēxûąl entre animales adultos e inmaduros es común y parece normal desde el punto de vista biológico».

¡Usted no lo ha leído mal! A los ojos de Kinsey, el hombre es simplemente «otro tipo de mamífero». Alfred C. Kinsey nos puso al mismo nivel que los monos, los conejos, los perros y los cerdos. Pero, de forma «empíricamente científica», el grupo de Kinsey fue un paso más allá y proclamó: «¡ Toda la violencia sęzxuål forma parte de la herencia normal de los mamíferos!». La conclusión lógica: «Si los padres no intervinieran», declaró Kinsey, «la vįölacį0n sería una ‘hermosa experiencia’ para las jóvenes o las mujeres». La doctora Judith Reisman señala en sus estudios sobre Kinsey que la extrema trivialización de los abusos sęxûâles por parte de este último tuvo incluso repercusiones en la legislación estadounidense, de modo que, por ejemplo, se redefinió la vįölacį0n y se redujo el nivel de castigo.

Alfred C. Kinsey incluso se burló del FBI cuando este advirtió del aumento de los delitos sexuales en 1950. Restando importancia a los atroces crímenes contra los niños, publicó con descaro que el daño mucho mayor lo hacía la histeria de los adultos. «Es difícil entender que a un níy0 le moleste que le toquen los gēn itæles […] e incluso que le molesten determinados actos sêxûªlęs, a no ser que se deba a un condicionamiento cultural».

¿Así que todo es un «condicionamiento cultural»? ¿No es esta exactamente la argumentación de los ideólogos de jénēr0 que atribuyen todo al lenguaje y a las normas sociales supuestamente artificiales? Por lo tanto, ¿se puede utilizar también esta argumentación para hacer aceptable la pēdōfįliaåel, afirmando que el tabú de la pēdōfįliaåel es solo una construcción social que debe romperse como producto de una sociedad autoritaria y opresiva? ¿No haría esto que la pēdōfįliaåel, al igual que la h0m() sēxûålidad, fuera una inclinación sēxûąl de minorías cuyo reconocimiento social debería exigirse?

Referencias:

«Urväter der Frü hs exualisi eru ng», Gemeinde- Lehrdienst, editorial Elaion, 2011, pp. 6- 15 2. 1981, auf einer internatio nalen se x ualw issen schaftlichen Tagung in Jerusalem– BBC- Dokumentation, emitido en 1998: «Secret History: Kinsey’s Pae do phi les» 3. Pomeroy, W., Dr. Kinsey and the Institute for Sex Resarch, 1982, p. 202 4. Brownmiller Susan, Gegen unseren Will en. Ver gewal tigung und Männe rherrsc haft, Fráncfort 1983, p. 192 5. Das se xue lle Verh alten der Frau, Fis cher Fráncfort 1970, p. 137

Publicado por paquetecuete

Cristiano Católico Apostólico y Romano

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