Evangelio

San Mateo 4:18-22Caminando por la ribera del mar de Galilea vio a dos hermanos, Simón, llamado Pedro, y su hermano Andrés, echando la red en el mar, pues eran pescadores, y les dice: «Venid conmigo, y os haré pescadores de hombres.» Y ellos al instante, dejando las redes, le siguieron. Caminando adelante, vio a otrosSigue leyendo «Evangelio»

Evangelio

San Mateo 24:13-25Pero el que persevere hasta el fin, ése se salvará. «Se proclamará esta Buena Nueva del Reino en el mundo entero, para dar testimonio a todas las naciones. Y entonces vendrá el fin. «Cuando veáis, pues, la abominación de la desolación, anunciada por el profeta Daniel, erigida en el Lugar Santo (el queSigue leyendo «Evangelio»

No hace falta armas para acabar con ella (ya vemos que asi no se puede) Se requiere destruir a la familia a toda costa Para el ateo y comunista Reich, el gran problema de la Revolución Rusa fue que no hizo efectiva su revolución sexual. Aquí, y no en las hambrunas, los desabastecimientos los gulagsSigue leyendo

Evangelio

San Mateo 24:13-25Pero el que persevere hasta el fin, ése se salvará. «Se proclamará esta Buena Nueva del Reino en el mundo entero, para dar testimonio a todas las naciones. Y entonces vendrá el fin. «Cuando veáis, pues, la abominación de la desolación, anunciada por el profeta Daniel, erigida en el Lugar Santo (el queSigue leyendo «Evangelio»

¿Por qué Dios le dio la libertad al hombre?

La libertad de la voluntad es una consecuencia de la inteligencia; ella es necesaria para que el hombre pueda amar a Dios (lo que las criaturas sin razón no pueden hacer). La libertad confiere al hombre una dignidad muy grande que lo pone muy por arriba de las criaturas sin razón. ¿La libertad no implicaSigue leyendo «¿Por qué Dios le dio la libertad al hombre?»

Valentía

Evangelio según san Mateo, 8: 23- 27 Y entrando El en una barca, le siguieron sus discípulos. Y sobrevino luego un grande alboroto en la mar, de modo que las ondas cubrían la barca. Mas El dormía. Y se llegaron a El sus discípulos y le despertaron, diciéndole: «Señor, sálvanos, que perecemos». Y Jesús lesSigue leyendo «Valentía»