San Mateo 22:15-21 Entonces los fariseos se fueron y celebraron consejo sobre la forma de sorprenderle en alguna palabra. Y le envían sus discípulos, junto con los herodianos, a decirle: «Maestro, sabemos que eres veraz y que enseñas el camino de Dios con franqueza y que no te importa por nadie, porque no miras la condición de las personas. Dinos, pues, qué te parece, ¿es lícito pagar tributo al César o no?» Mas Jesús, conociendo su malicia, dijo: «Hipócritas, ¿por qué me tentáis? Mostradme la moneda del tributo.» Ellos le presentaron un denario. Y les dice: «¿De quién es esta imagen y la inscripción?» Dícenle: «Del César.» Entonces les dice: «Pues lo del César devolvédselo al César, y lo de Dios a Dios.»
Se han reunido asimismo abundantes testimonios, utilizados por los que antes que yo han escrito acerca de estas materias, en los que se prueba que el Espíritu Santo es Dios y no criatura. Y si no es criatura es no sólo Dios (pues los hombres son también llamados dioses) (Sal. 82, 6), sino Dios verdadero. Por consiguiente, igual en todo al Padre y al Hijo, consubstancial y coeterno en la unidad de la Trinidad
Que el Espíritu Santo no es criatura, lo demuestran sobre todo aquellas palabras de la Escritura donde se nos manda servir al Criador (Rm. 1, 25) y no a la criatura, y no a la manera como se nos manda ayudarnos mutuamente (Ga. 5 13), con caridad, en griego douleuein, sino como se nos preceptúa adorar a Dios con culto de latría, latreuein en griego. Por eso a los adoradores de falsos númenes se les llama idólatras. Y, según esta servidumbre, se dije: Al Señor, tu Dios, adorarás y a Él solo servirás (Dt, 6, 13). El texto griego es más explícito, pues usa la palabra latreúseis.
Si se nos prohíbe servir a la criatura con esta esclavitud, pues está escrito: Al Señor, tu Dios, adorarás y a Él solo servirás, y el Apóstol detesta a los que adoran y sirven a la criatura antes que al Criador, no es criatura el Espíritu Santo, pues en expresión del mismo Apóstol, todos los santos le sirven y adoran. Porque la circuncisión, dice, somos nosotros, los que servimos al Espíritu de Dios (Flp. 3, 3); en griego latreúontes. Muchos códices latinos leen: Los que servimos al Espíritu de Dios; y los griegos, todos o casi todos. En algunos ejemplares latinos se encuentra esta variante: Los que servimos en el espiritu de Dios, en vez de: Los que servimos al Espíritu de Dios.
Pero los que yerran en esto y rehúsan doblegarse ante el peso de la autoridad, por ventura encontrarán la más ligera variante en los códices del texto siguiente: Ignoráis que vuestros cuerpos son templo del Espíritu Santo, que habita en vosotros y habéis recibido de Dios? No será una insigne necedad y un gran sacrilegio afirmar que los miembros de Cristo son -en su sentir– templo de una criatura inferior a Cristo? En otro lugar dice el Apóstol: Vuestros cuerpos son miembros de Cristo. Si, pues, los miembros de Cristo son templo del Espíritu Santo, no es criatura el Espíritu Santo; porque desde el momento en que nuestros cuerpos se transforman en morada del Espiritu Santo, es menester que le rindamos el homenaje debido a Dios, y que en griego se llama latreia, latría. De ahí que, consecuente, dice: Glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo (1Co. 6, 19 15, 20)
El globalismo es el más ambicioso proyecto de poder político jamás visto, Desborda toda frontera, real o imaginaria; traspasa tanto la geografia como la cultura, hasta convertirlas en algo irrelevante; subordina al Estado nación, la organización más característica de toda nuestra modernidad política; subvierte todos nuestros dispositivos de limitación del poder, tales como la división de poderes, la representación democrática y la publicidad de los actos gubernamentales; postula nuevas formas de legitimación del poder basadas en la tecnocracia y en la <filantropia>, es decir, en el gobierno de los <expertos> y los multimillonarios que aman> a <la Humanidad>; por todo esto, deja a las naciones fuera del juego político, estableciendo de arriba abajo agendas uniformizantes e imponiendo ideologias disolventes
El globalismo es el punto de llegada de una visión ingenieril de la política, según la cual la labor del poder político consiste en aplicar la razón abstracta sobre la sociedad para imprimir en ella una forma que existe en la cabeza de quienes poseen el poder. El ingeniero social toma al hombre real como su materia prima, lo concibe como un ente abstracto y Io moldea a la fuerza, lo formatea, se apodera de su corazón y conquista su mente, lo atraviesa por completo y lo tuerce en la dirección que corresponde a la Idea,
El ingeniero social es un creador, tanto de hombres como de sociedades: rediseña costumbres y habitos; redefine valores y principios; censura unas creencias e impone otras que él ha seleccionado cuidadosamente para los demás; irrumpe en el dominio del lenguaje, postulando todo un nuevo vocabulario y desterrando el anterior; disuelve las relaciones y los vínculos establecidos entre las personas, para reemplazarlos a continuación por otras formas de relación social. Si el pasado le estorba, lo hace añicos, y si el presente le condena, somete la realidad al peso de la ficción mediante un relato impuesto a fuerza de propaganda. Lo espontáneo le agobia y lo imprevisible le aterra; cada nuevo saber y cada nueva técnica que aumentan y facilitan su capacidad de control exacerban su arrogancia. Su sueño es someter todo a su planificación, y su promesa es crear hombres y sociedades mejores. Desorbitado por su insaciable sed de poder, a veces llega hasta la dimensión de los instintos, procurando ser, incluso, el amo del inconsciente humano, donde se guardan los más preciados secretos de la dominación sobre los hombres
Globalismo, ingeniería social y control total en el Siglo XXI. Agustín Laje
Evangelio según san Mateo, 11: 7-10 Después que se marcharon ellos comenzó Jesús a hablar a las turbas acerca de Juan. «¿Qué salisteis a ver en el desierto? ¿A una caña agitada por el viento? ¿A un hombre vestido de ropas delicadas? Mirad, los que visten ropas delicadas están en las casas de los reyes; ¿pero qué fuisteis a ver? ¿A un Profeta? Aun os digo y más que a un Profeta, porque éste es de quien está escrito: Mira: Yo envío a un ángel mío ante tu rostro, y éste preparará tu camino delante de ti»
Alega el testimonio de Malaquías ( Mal 3 ), que había sido profetizado como ángel, para expresar la grandeza de los merecimientos de Juan. Y se llama aquí a Juan ángel, no porque creamos que es ángel por la comunión de naturaleza de los ángeles, sino a causa de la dignidad de su ministerio: ángel significa mensajero y él anunció la venida del Señor
Sobre la santidad de la Iglesia recordaba la Comision Teologica Internacional: «Desde el punto de vista teologico, el Vaticano I distingue entre la fidelidad indefectible de la Iglesia y las debilidades de sus miembros, clerigos o laicos, ayer como hoy: por tanto, entre ella, esposa de Cristo sin mancha ni arruga …] santa e inmaculada> (cf. Ef. 5, 27) y sus hijos, pecadores perdonados, llamados a la metanoia permanente, a la renovacion en el Espiritu Santo: La Iglesia, recibiendo en su propio seno a los pecadores, santa al mismo tiempo que necesitada de purificacion constante, busca sin cesar la penitencia y la renovacion». Al respecto, el cardenal Biffi, desde su nota pastoral La autocritica eclesial, dilucida este asunto, tan confuso para algunas personas; La Iglesia, a pesar de ser santa por su incorporacion a Cristo, no se cansa de hacer penitencia Esta reconoce siempre como Propios a los hijos pecadores (Tertio millennio adveniente, 33). Suyos son los hijos, no sus pecados; a pesar de que los pecados de sus hijos merezcan siempre sus lágrimas de madre inmaculada
[…] Esta es la doctrina que he aprendido de san Ambrosio. Para el las heridas de los malos comportamientos no laceran a la Esposa de Cristo, sino a aquellos que los practican: Nonin se sed in nobis Ecclesia vulneratur (De virginitate, 48). Nosotros estamos unidos y pertenecemos al «Cristo total» en cuanto a que somos santos. no en cuanto a que no lo somos: nuestras acciones pecaminosas son, sin lugar a dudas, acciones extraeclesiasticas. Por ello, la Iglesia, a pesar de estar compuesta de pecadores, es siempre santa: Ex maculatis inmaculada (In Lucam I, 17). A buen seguro, a los ojos del mundo esta aparece como pecadora; pero es un destino que tambien le ha tocado a su Esposo: Merito speciem accipit peccatricis quia Christus quoque formam peccatoris Accepit (Ibid., VI, 21) 43. Ya Pablo VI habia afrmado solemnemente que «a Iglesia es santa, aun comprendiendo en su seno a los pecadores, ya que ella no posee otra vida sino la de la gracia …]| Por ello, la Iglesia sufre y hace penitencia por tales pecados, de los cuales tiene, por otra parte, el poder de curar a sus propios hijos con la sangre de Cristo y el don del Espiritu Santo»
Comisión Teológica Internacional, Memoria y Reconciliación: La Iglesia y las culpas del pasado. Cit. integro en página oficial del Vaticano,.
1. Santo es lo mismo que inmutable. Y asi a todos los bienaventurados que están en el cielo se les llama Santos porque son inquebrantables en la eterna felicidad.
2. En segundo lugar, Santo es lo mismo que no terreno. Por lo cual los Santos que están en el cielo no tienen ningun afecto terreno. Por lo que dice el Apóstol en Filipenses 3, 8: «Todas las cosas las tengo por inmundicias, por ganar a Cristo»,
3. Santo significa también «tenido en sangre». Por eso a los Santos que están en el cielo se les llama Santos porque están teñidos en sangre, según el Apocalipsis 7, 14: «Estos son los que vienen de la gran tribulación, y lavaron sus vestiduras en la sangre del cordero». Asimismo en el versículo 1, 5: «Nos lavó de nuestros pecados con su sangre»
Comentarios sobre el Padre Nuestro y los Diez Mandamientos. Santo Tomás de Aquino
San Mateo 19:27-29 Entonces Pedro, tomando la palabra, le dijo: «Ya lo ves, nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido; ¿qué recibiremos, pues?» Jesús les dijo: «Yo os aseguro que vosotros que me habéis seguido, en la regeneración, cuando el Hijo del hombre se siente en su trono de gloria, os sentaréis también vosotros en doce tronos, para juzgar a las doce tribus de Israel. Y todo aquel que haya dejado casas, hermanos, hermanas, padre, madre, hijos o campos por mi nombre, recibirá el ciento por uno y heredará vida eterna.
busca reinterpretar la historia bíblica, así como la filosofía católica, la teología y la liturgia, a través del moderno prisma de la ciencia racional y la filosofía posilustrada. En un comienzo esto podría sonar admirable. Uno podría preguntarse: ¿No debería aculturarse la fe católica al mundo moderno para hacer que la fe sea más atractiva? ¿Acaso no citaba Pablo a filósofos no católicos? ¿No empleó Agustin el platonismo? ¿No se reconcilió Tomás de Aquino con Aristóteles? Por qué no reconciliar a Kant, Hegel, o incluso a Nietzsche, con el catolicismo?».
Los Apóstoles, los Padres de la Iglesia y los escolásticos «saquearon a los egipcios» y emplearon a menudo los escritos pensamientos y analogías de los paganos que les precedieron El modernismo, sin embargo, se originó tras el rechazo a la tradición intelectual católica. Sócrates vivió antes de Cristo. Su sistema filosófico no estaba contra el cristianismo per se. Era precristiano. Lo mismo sucede con los platónicos, los aristotélicos y la mayoría de los pensadores estoicos
Pero la filosofia de Kant o Hegel es decididamente poscristiana y busca reemplazar la fe católica con algo nuevo y mejor. Por consiguiente, el modernismo intenta hacer lo imposible: reinterpretar el catolicismo con un sistema moderno que rechace el cristianismo
Las características del modernismo, según PÍO X son tres.
La primera característica es el análisis crítico y racional para «desmitologizar» la Sagrada Escritura. Para los modernistas, la Biblia es una importante colección de leyendas redactadas por gente poderosa para transmitir un mensaje. Se pone en duda la existencia de Noé, Abraham, Moisés y David. Incluso los cuatro evangelios son cuestionados por sus relatos de milagros. Siguiendo el presunto naturalismo de la masonería, el modernismo rechaza cualquier cosa que sea ciertamente sobrenatural. Por ejemplo, cuando Nuestro Señor Jesucristo multiplicó los panes y los peces, realmente se trataría del «milagro de compartir». No sucedió nada sobrenatural que incrementase la cantidad de comida disponible. La expulsión de los demonios que realiza Cristo, según explican los modernistas, es una historia simbólica sobre la aportación de la paz psicológica a las personas atribuladas Jesús caminando sobre las aguas no es más que una manera literaria de representarle sobreponiéndose a los problemas del mundo. Cuando Cristo dice a sus apóstoles «este es mi cuerpo» les está pidiendo que le recuerden. El pan no se convierte en nada sobrenatural. Todo tiene una explicación natural.
La segunda característica del modernismo es el secularismo y la fraternidad universal. Santo Tomás de Aquino enseñó, acertadamente, que la gracia sana y eleva la naturaleza. El orden de la realidad es que lo sobrenatural reina sobre lo natural. Con la negación modernista de lo sobrenatural, lo secular y lo político se convierten en prioridad. Los conceptos de bienaventuranza y salvación son reinterpretados como metas seculares o políticas. Esto reduce al clero a activistas políticos y degrada al papa a ser un mero coach inspirador para las naciones seculares. Es tal la separación entre la Iglesia y el Estado que la Iglesia ya no tiene relevancia en la esfera pública La religión es privada
El tercer plano del modernismo es el rechazo de lo que los católicos conocen como bien (moral), verdad (doctrina) y belleza (estética). El tenido sistema de pecado original, pecado venial, pecado mortal, ser perdonado y sanado por la redención en Cristo es abandonado. Se promueve la moral relativista. Los modernistas proclaman que la doctrina debe ser siempre «pastoral», no «verdadera». Y las artes, las estatuas, la arquitectura y la música de la Iglesia católica son abandonadas en favor de lo vulgar, lo moderno y lo útil.
Cualquier católico que viva en el tercer milenio inmediatamente reconocerá e identificará los restos del modernismo que continúan pudriendo la Iglesia católica. La Escritura no se lee en absoluto y no se explica en las homilías. Cuántas veces habéis oído «Mateo no escribió realmente esto» o «Pablo, de hecho, no escribió eso»? El papa y los cardenales, generalmente, quedan reducidos a meros animadores del globalismo, la migración y la distribución de los bienes. La moral católica ha decaído. La herejía se predica desde el púlpito y las que una vez fueron gloriosas iglesias han sido reformadas para eliminar las imágenes del santuario en favor de su mera utilidad como «espacio de culto»
TAYLOR R. MARSHALL. INFILTRACIÓN, EL COMPLOT PARA DESTRUIR LA IGLESIA DESDE DENTRO
Hasta entonces la nota dominante en las relaciones entre católicos y socialistas era un conflicto claro e irreconciliable. El muro de horror que los separaba se vio reforzado por las repetidas condenas de los Papas al socialismo. Con el pasar del tiempo, sin embargo, en algunos sectores del catolicismo social este muro comenzó a resquebrajarse, e incluso a desmoronarse por completo. La colaboración con los socialistas pasa a convertirse en norma
A veces justificaban esta colaboración alegando que estaba limitada al campo de la acción, sin implicaciones doctrinales. No importaba que los socialistas fuesen ateos y desearan destruir la civilización cristiana; no importaba que utilizasen el activismo social como instrumento de lucha de clases, no importaba que tuviesen una ideología revolucionaria. Importaba sólo que ambas partes tuviesen un terreno común donde ir de la mano: la defensa de los trabajadores. El muro de horror entre los dos campos fue así siendo demolido. En el doble proceso de creciente rechazo del capitalismo y, a contrario sensu de creciente simpatía por el socialismo, sectores cada vez más importantes del catolicismo social se deslizaron hacia aquello que, ya a fines del siglo XIX, comenzó a ser llamado «socialismo cristiano»
JULIO LOREDO DE IZCUE. TEOLOGÍA DE LA LIBERACIÓN, UN SALVAVIDAS DE PLOMO PARA LOS POBRES