Si el propósito del transhumanismo es elevar la condición humana mediante la creación de un superhombre, propósito explícitamente señalado en la página web de Humanity Plus, sus objetivos deben ser proporcionalmente ambiciosos. Más allá de eufemismos, son tres y se resumen en: (i) vida eterna,; ( omnipotencia, y; (ii bienestar infinito. Para lograrlos será necesario recurrir a la ciencia y tecnología, herramientas que permitirán transformar seres corrientes e imperfectos en dioses compuestos, entre otros, de materiales genéticamente modificados, titanio y nanochips. Los transhumanistas nos prometen un uso «ético y seguro» de tecnologias
como la inteligencia artificial, biotecnología, nanotecnología y robótica para desarrollar interfases cerebro-computadora, prótesis integradas, órganos y extremidades biónicas, transferencias de memoria, nuevas funciones fisiológicas y un sinnúmero de ‘beneficios’ adicionales. Entusiasmados por estas posibilidades, los transhumanistas ya no desean este futuro; lo plantean en términos de inevitabilidad.
La inmortalidad es el objetivo fundacional de los transhumanistas y corresponde a la ‘super longevidad. Su segundo objetivo, la omnipotencia, busca aumentar radicalmente nuestras capacidades intelectuales, psicológicas y cognitivas para lograr la ‘super inteligencia’ El tercer super, el ‘súper bienestar’, valida y justifica el logro de los dos primeros; de nada serviría a estos seres super poderosos vivir eternamente si su calidad de vida no está a la altura de su condición cuasi divina
Neo entes: Tecnología y cambio antropológico en el siglo 21. Miklos Lukacs de Pereny
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Sacerdocio
El sacerdocio atraviesa una época de tinieblas. Heridos por la revelación de tantos escándalos, desconcertados por los incesantes cuestionamientos de su celibato consagrado, son muchos los sacerdotes tentados por la idea de renunciar, de abandonarlo todo.
Cristo nos pregunta: <También vosotros queréis marcharos?, (Jn 6, 67). Unidos a Pedro y a su sucesor, queremos responderle: <Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna; nosotros hemos creido y conocido que tú eres el Santo de Dios> (Jn 6, 68-69). Sí, Señor, Tú eres el Santo de Dios. Tú eres el Consagrado de Dios. Lo has ofrecido y lo has entregado todo. Tu <sís al Padre es incondicional. No hay nada en ti que se resista a El, no hay nada en ti que se le escape. Nosotros, los sacerdotes, queremos seguirte hasta ese <sí> perfecto. Queremos decir contigo: esto es mi cuerpo que se entrega por vosotros, esta es mi sangre que será derramada por vosotros y por muchos. Enséñanos a orar y a repetir constantemente contigo: <En tus manos encomiendo mi espíritu (Lc 23, 46). Tú eres nuestro único bien, nuestra única heredad
Desde lo más hondo de nuestros corazones (Mundo y Cristianismo) Sarah, Cardenal Robert

Oración
Concédenos el don de una clara inteligencia, el conocimiento del bien y buena voluntad de ejercitarlo
Evangelio
San Mateo 5:13-19
«Vosotros sois la sal de la tierra. Mas si la sal se desvirtúa, ¿con qué se la salará? Ya no sirve para nada más que para ser tirada afuera y pisoteada por los hombres. «Vosotros sois la luz del mundo. No puede ocultarse una ciudad situada en la cima de un monte. Ni tampoco se enciende una lámpara y la ponen debajo del celemín, sino sobre el candelero, para que alumbre a todos los que están en la casa. Brille así vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos. «No penséis que he venido a abolir la Ley y los Profetas. No he venido a abolir, sino a dar cumplimiento. Os lo aseguro: mientras duren el cielo y la tierra, no dejará de estar vigente ni una i ni una tilde de la ley sin que todo se cumpla. Por tanto, el que traspase uno de estos mandamientos más pequeños y así lo enseñe a los hombres, será el más pequeño en el Reino de los Cielos; en cambio, el que los observe y los enseñe, ése será grande en el Reino de los Cielos.
Palabra del Señor

Oración
TSólo te pedimos la gracia que después de haberte glorificado en la tierra, pueda toda nuestra familia alabarte en el cielo, donde con el Padre y el Hijo vives y reinas por los siglos de los siglos
Evangelio
San Juan 4:46-53
Volvió, pues, a Caná de Galilea, donde había convertido el agua en vino. Había un funcionario real, cuyo hijo estaba enfermo en Cafarnaún. Cuando se enteró de que Jesús había venido de Judea a Galilea, fue a él y le rogaba que bajase a curar a su hijo, porque estaba a punto de morir. Entonces Jesús le dijo: «Si no veis signos y prodigios, no creéis.» Le dice el funcionario: «Señor, baja antes que se muera mi hijo.» Jesús le dice: «Vete, que tu hijo vive.» Creyó el hombre en la palabra que Jesús le había dicho y se puso en camino. Cuando bajaba, le salieron al encuentro sus siervos, y le dijeron que su hijo vivía. Él les preguntó entonces la hora en que se había sentido mejor. Ellos le dijeron: «Ayer a la hora séptima le dejó la fiebre.» El padre comprobó que era la misma hora en que le había dicho Jesús: «Tu hijo vive», y creyó él y toda su familia.
Palabra del Señor

Evangelio
San Juan 16:16-22
«Dentro de poco ya no me veréis, y dentro de otro poco me volveréis a ver.» Entonces algunos de sus discípulos comentaron entre sí: «¿Qué es eso que nos dice: `Dentro de poco ya no me veréis y dentro de otro poco me volveréis a ver’ y `Me voy al Padre’?» Y decían: «¿Qué es ese `poco’? No sabemos lo que quiere decir.» Se dio cuenta Jesús de que querían preguntarle y les dijo: «¿Andáis preguntándoos acerca de lo que he dicho: `Dentro de poco no me veréis y dentro de otro poco me volveréis a ver?’ En verdad, en verdad os digo que lloraréis y os lamentaréis, y el mundo se alegrará. Estaréis tristes, pero vuestra tristeza se convertirá en gozo. La mujer, cuando va a dar a luz, está triste, porque le ha llegado su hora; pero cuando ha dado a luz al niño, ya no se acuerda del aprieto por el gozo de que ha nacido un hombre en el mundo. También vosotros estáis tristes ahora, pero volveré a veros y se alegrará vuestro corazón y vuestra alegría nadie os la podrá quitar.
Palabra del Señor

Oración
Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo
Oración
Espíritu Santo, concededme para mí, para mi esposa y para mis hijos,
aquellos dones divinos con que fortalecisteis a los Apóstoles; aquella gracia
poderosa que ilumina el entendimiento, mueve dulcemente la voluntad, y vence
gloriosamente la concupiscencia
Evangelio
San Mateo 5:13-19
«Vosotros sois la sal de la tierra. Mas si la sal se desvirtúa, ¿con qué se la salará? Ya no sirve para nada más que para ser tirada afuera y pisoteada por los hombres. «Vosotros sois la luz del mundo. No puede ocultarse una ciudad situada en la cima de un monte. Ni tampoco se enciende una lámpara y la ponen debajo del celemín, sino sobre el candelero, para que alumbre a todos los que están en la casa. Brille así vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos. «No penséis que he venido a abolir la Ley y los Profetas. No he venido a abolir, sino a dar cumplimiento. Os lo aseguro: mientras duren el cielo y la tierra, no dejará de estar vigente ni una i ni una tilde de la ley sin que todo se cumpla. Por tanto, el que traspase uno de estos mandamientos más pequeños y así lo enseñe a los hombres, será el más pequeño en el Reino de los Cielos; en cambio, el que los observe y los enseñe, ése será grande en el Reino de los Cielos.
Palabra del Señor
