El Reino de Dios


Algunos sugieren que Jesús emplea pan y vino como metáfora para explicar su inminente sacrificio. Pero, si fuera así, el pan y el vino no servirían. Estos elementos no resultan como metáfora, !porque sería el pan y el vino, y no la muerte de Cristo, la que requeriría explicación!. Las palabras de Jesús no son tanto una explicación o una enseñanza, cuando una acción, una declaración que origina lo que expresa; al igual que el “hágase la luz” o alguna de las promesas de la alianza. El discurso de Jesús no se produce después del acontecimiento, sino que origina el acontecimiento.Lo que está implícito en la Última Cena se torna explícito en el relato de Emaús , donde la presencia visible del Señor se diluye con la distribución de los trozos de pan (24, 31) ¿porqué ocurrió esto? Porque, a la luz de Lucas 22, 19, la presencia de Jesús se identificó entonces con el pan. De manera que el rey mesiánico se “dió a conocer”, a los discípulos “en la fracción del pan” (24, 35). Más tarde, Lucas conecta su propia experiencia litúrgica con la Última Cena de Jesús, al incluirse Él mismo entre aquellos que se reunieron el primer día de la semana para “partir el pan” (Hechos 20, 7)De la Última Cena y de la escena de Emaús, los cristianos -a lo largo de la historia- han aprendido que el Cristo resucitado está realmente presente en el pan eucarístico que compartimos juntos.Dónde está la Eucaristía, allí está el rey. Y dónde está el Rey allí está el Reino
La fe es razonable (Scott Hahn)

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