Fractura de piernas y lanzada



El crurifragium, o fractura de piernas, fue un acto despiadado llevado a cabo por los soldados para acelerar la muerte de los dos crucificados junto a Jesús, para que no quedaran los cuerpos en la cruz el sábado, nos dice San Juan (Jn 19, 31). Sucede que los crucificados, estando como estaban en esa dolorosísima posición, para poder respirar debían apoyarse sobre sus propios pies clavados para poder tomar aire, de allí que, para acelerar la muerte, muchas veces se les rompiesen las rodillas sobreviniendo así la asfixia. Fue así que se nos dice de Jesús, que «al ver que ya había muerto, no le quebraron las piernas, sino que uno de los soldados le traspasó el costado con la lanza…» (Jn 19, 33- 34) lónke autou, con su lanza, dice el original griego. Sabemos que la lónke, lanza con punta de hierro, formaba parte de la dotación de las tropas auxiliares en las provincias romanas. Luego vendrá la sepultura.

Cumpliéndose
Salmos
33:20 Muchas son las desgracias del justo, pero de todas le libra Yahvé;
33:21 cuida de todos sus huesos, ni uno solo se romperá

¡Crucifícalo!: Análisis histórico-legal de un deidicio
Javier Olivera Ravasi

Publicado por paquetecuete

Cristiano Católico Apostólico y Romano

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