El Espíritu Puro no pudo haber creado la materia


Si Dios, el Espíritu Puro, ha creado la materia, con respecto a su principio esta nos deja dos posibilidades: o estar fuera de Dios o estar dentro de Él. En el primer caso Dios no podría ser el Creador de la materia porque ésta ya hubiera existido desde siempre y coeternamente con Él. Y en el segundo caso, Dios no podría ser el Espíritu Puro pues tendría algo de materia dentro de sí. Pero Dios ha de ser necesariamente Creador y Espíritu Puro. Luego, Dios no existe.

Refutación: Este es el segundo “argumento” que presenta Faure. Citémoslo: “Si, a pesar de todo, vosotros os obstináis en afirmar que es vuestro Dios quien ha creado el universo, ha llegado la hora de pediros dónde, en la hipótesis de Dios, se encuentra la materia en un principio. (…) Y bien. De dos cosas una: o la materia estaba fuera de Dios o estaba dentro de Dios (no le podríais asignar un tercer lugar). En el primer caso, si ella se hallaba fuera de Dios, Dios no ha tenido necesidad de crearla, puesto que ya existía (…) y, entonces, vuestro Dios no es creador. En el segundo caso, es decir, si ella (…) estaba dentro Dios, tenemos que: l) Dios no es el Espíritu Puro puesto que él tenía en sí una partícula de materia (…), y 2) que Dios, conteniendo la materia en Él, no ha tenido que crearla, puesto que ella existía; no ha tenido más que hacerla salir, y en este caso, la creación cesa de ser un acto de creación verdadero y se reduce a un acto de exteriorización. En los dos casos, no hay creación”

Sin más preámbulos, pasemos a desnudar los sofismas de Faure: Lo primero que hay que decir con respecto a este “argumento” es que descansa en su totalidad sobre una premisa falaz, en específico sobre una falacia de falso dilema. Efectivamente, cuando Faure plantea que en su principio la materia estaba o bien fuera de Dios o bien dentro de Él sin que exista una tercera posibilidad, simple y llanamente está planteando un problema absurdo. Las distinciones dentro- fuera solo tienen sentido cuando se trata de entes materiales ¡no cuando se habla del Espíritu Puro! Por tanto, plantear tal cosa es tan absurdo y sofístico como el pedirnos dilucidar si es que los triángulos son alemanes o estadounidenses (!). Pero no solo eso. El “argumento” de Faure, además de sofístico y falaz, es también contradictorio. Y es que si, como hace Faure, se asume provisionalmente que la materia ha sido creada por Dios, ello implica aceptar que ha sido creada de la nada (ex nihilo) y, en consecuencia, no cabría hablar de un “antes” material en que podría haber existido dentro de Dios como “una partícula”.

Es más, el teorema de singularidad espacio- temporal establecido por Hawking y Penrose lo impide porque de acuerdo con él no solo la materia y la energía sino el espacio y tiempo mismos tuvieron un inicio absoluto con el Big Bang.

En todo caso se hace de nuevo evidente que el gran problema de Faure es que solo puede concebir lo espiritual de modo material, lo cual lo lleva a caer en extremos tan absurdos como el querer establecer una relación material entre el Espíritu Puro y la materia. Y es que cuando se trata del Espíritu Puro hablar de “lugar” -como hace Faure- está completamente fuera de lugar. Queda, pues, refutado el “argumento”.


Sebastián Faure, Doce Pruebas de la Inexistencia de Dios, París, 1 926, 2do argumento

Stephen Hawking and Roger Penrose, «The Singularities of Gravitational Collapse and Cosmology», Proceedings of the Royal Society of London, Series A, Mathematical and Physical
Sciences, vol. 314,ne 1519, 1970, pp. 529-548

Publicado por paquetecuete

Cristiano Católico Apostólico y Romano

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