Religando (y Construyendo) el Orden Social



Tocqueville reconocerá en la filosofía del siglo XVIII una de las más importantes causas de la Revolución. Rousseau y Voltaire, después de todo, serán venerados en el Panteón casi como semidioses, y a ellos se les dedicarán ceremonias que parecían verdaderas liturgias. El carácter religioso que va tomando la revolución inquieta a Tocqueville: «La Revolución Francesa es pues una revolución política que ha procedido a la manera, y tomado el aspecto en cierto modo, de una revolución religiosa». Así, «no sólo se expande, como ellas, a lo lejos, sino que, como ellas, penetra mediante la predicación y la propaganda».

A ello hay que sumar sus pretensiones de universalidad, sus visos de salvación, sus dimensiones mesiánicas y su apelación al «hombre» en abstracto, muy característico del pensamiento religioso. Lo que a Tocqueville sorprende, traducido a la terminología que aquí propongo, es la gran batalla cultural que ha visto Francia. La «predicación y la propaganda» no parecían ser actividades políticas hasta entonces, sino religiosas. Pero ahora que la religión ha sido desplazada, es la política la que asume las funciones culturales que se vehiculizan a través de la predicación y la propaganda, adquiriendo a menudo, paradójicamente, estilos religiosos. Eric Voegelin las denominará más tarde «religiones intramundanas».

Así, prosigue Tocqueville denunciando que la Revolución «se ha convertido en una especie de religión nueva; religión imperfecta, cierto, sin Dios, sin culto y sin una vida en el más allá, pero que, par al islamismo, ha inundado la tierra toda con sus soldados, sus apóstoles y sus mártires».217 Aquí no hay un ápice de exageración. Un escritor jacobino se preguntaba por entonces: «¿Cómo se instauró la religión cristiana? A través de la predicación del Evangelio por los apóstoles. ¿Cómo podemos instaurar nosotros firmemente la Constitución? A través de los apóstoles de la libertad y la igualdad».218 La cultura, desligada de lo religioso, se volvía así un campo diferenciado de intervención signada por el conflicto, en lo que sería una disputa por imponer significados que voltean una mirada mimética hacia las formas de la religión y beben de ellas.


Alexis de Tocqueville, El antiguo régimen y la revolución (Madrid: Istmo, 2004),

Eric Voegelin, Las religiones políticas (Madrid: Editorial Trotta, 2014), p. 32.

Tocqueville, El antiguo régimen y la revolución, p. 65. 218. Michel Vovelle, The Revolution against the Church. From Reason to the Supreme Being (Columbus: (Ohio), 1991), p. 80. Citado en Michael Burleigh, Poder terrenal. Religión y política en Europa (España: Taurus, 2005), p. 87.

Sello jacobinos en época de la República
Los jacobinos (en francés, jacobins) eran los miembros del grupo político de la Revolución francesa llamado Club de los Jacobinos, cuya sede se encontraba en París
Ideología: Republicanismo, Radicalismo, Centralismo, Laicismo, Anticlericalismo, Soberanismo

Publicado por paquetecuete

Cristiano Católico Apostólico y Romano

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