RECONOCE, CRISTIANO, TU DIGNIDAD

Hoy, queridos hermanos, ha nacido nuestro Salvador; alegrémonos. No puede haber lugar para la tristeza, cuando acaba de nacer la vida; la misma que acaba con el temor de la mortalidad, y nos infunde la alegría de la eternidad prometida. Nadie tiene por qué sentirse alejado de la participación de semejante gozo, a todos es comúnSigue leyendo «RECONOCE, CRISTIANO, TU DIGNIDAD»