Oración

​Nosotros te amamos, Señor; tú eres nuestra fortaleza;  Señor, nuestra Roca, nuestro Alcázar, nuestro Libertador. Amén

Evangelio

​Aleluya, aleluya, aleluya.

Acoged la palabra de Dios, no como palabra humana, sino, cual es en verdad, como palabra de Dios. 

Aleluya, aleluya, aleluya.
EVANGELIO

Mc 1, 21b-28.
Les enseñaba con autoridad.
  Lectura del Santo Evangelio según san Marcos.
EN la ciudad de Cafarnaún, el sábado entra Jesús en la sinagoga a enseñar; estaban asombrados de su enseñanza, porque les enseñaba con autoridad y no como los escribas. Había precisamente en su sinagoga un hombre que tenía un espíritu inmundo y se puso a gritar: «¿Qué tenemos que ver nosotros contigo, Jesús Nazareno? ¿Has venido a acabar con nosotros? Sé quién eres: el Santo de Dios». Jesús lo increpó:    «¡Cállate y sal de él!». El espíritu inmundo lo retorció violentamente y, dando un grito muy fuerte, salió de él. Todos se preguntaron estupefactos: «¿Qué es esto? Una enseñanza nueva expuesta con autoridad. Incluso manda a los espíritus inmundos y lo obedecen». Su fama se extendió enseguida por todas partes, alcanzando la comarca entera de Galilea. 
Palabra del Señor

La Iglesia

La Iglesia, que es «columna y fundamento de la verdad» (1 Tm 3,15), guarda fielmente «la fe transmitida a los santos de una vez para siempre» (cf. Judas 3). Ella es la que guarda la memoria de las palabras de Cristo, la que transmite de generación en generación la confesión de fe de los apóstoles. Como una madre que enseña a sus hijos a hablar y con ello a comprender y a comunicar, la Iglesia, nuestra Madre, nos enseña el lenguaje de la fe para introducirnos en la inteligencia y la vida de la fe.

Oración

​Muéstrate propicio, Señor, a los deseos y plegarias de tu pueblo; danos luz para conocer tu voluntad y la fuerza necesaria para cumplirla. Por nuestro Señor Jesucristo

Evangelio

​Aleluya, aleluya, aleluya.

Está cerca el reino de Dios —dice el Señor—; convertíos y creed en el Evangelio. 

Aleluya, aleluya, aleluya. 
EVANGELIO

Mc 1, 14-20.
Convertíos y creed en el Evangelio.
 Lectura del santo Evangelio según san Marcos.
Después de que Juan fue entregado, Jesús se marchó a Galilea a proclamar el Evangelio de Dios; decía:  «Se ha cumplido el tiempo y está cerca el reino de Dios. Convertíos y creed en el Evangelio». Pasando junto al mar de Galilea, vio a Simón y a Andrés, el hermano de Simón, echando las redes en el mar, pues eran pescadores. Jesús les dijo: «Venid en pos de mí y os haré pescadores de hombres». Inmediatamente dejaron las redes y lo siguieron. Un poco más adelante vio a Santiago, el de Zebedeo, y a su hermano Juan, que estaban en la barca repasando las redes. A continuación los llamó, dejaron a su padre Zebedeo en la barca con los jornaleros y se marcharon en pos de él.  
Palabra del Señor

Nuestra madre

La salvación viene solo de Dios; pero puesto que recibimos la vida de la fe a través de la Iglesia, ésta es nuestra madre: «Creemos en la Iglesia como la madre de nuestro nuevo nacimiento, y no en la Iglesia como si ella fuese el autor de nuestra salvación»  Porque es nuestra madre, es también la educadora de nuestra fe

Oración

​Dios todopoderoso y eterno, que en el bautismo de Cristo, en el Jordán, quisiste revelar solemnemente que él era tu Hijo amado, enviándole tu Espíritu Santo, concede a tus hijos de adopción, renacidos del agua y del Espíritu Santo, perseverar siempre en tu benevolencia. Por nuestro Señor Jesucristo

Evangelio

​Aleluya, aleluya, aleluya.

Se abrió el cielo, y se oyó la voz del Padre: «Éste es mi Hijo amado; escuchadlo». 

Aleluya, aleluya, aleluya.
 
EVANGELIO

Mt 3, 13-17.
Se bautizó Jesús y vio que el Espíritu de Dios se posaba sobre él.
Lectura del santo Evangelio según san Mateo. 
En aquel tiempo, fue Jesús de Galilea al Jordán y se presentó a Juan para que lo bautizara. Pero Juan intentaba, disuadirlo, diciéndole: «Soy yo el que necesito que tú me bautices, ¿y tú acudes a mí?» Jesús le contestó: «Déjalo ahora. Está bien que cumplamos así todo lo que Dios quiere. » Entonces Juan se lo permitió. Apenas se bautizó Jesús, salió del agua; se abrió el cielo y vio que el Espíritu de Dios bajaba como una paloma y se posaba sobre él. Y vino una voz del cielo que decía: «Este es mi Hijo amado, en quien me complazco».
Palabra del Señor

La Iglesia

Por medio de la Iglesia recibimos la fe y la vida nueva en Cristo por el bautismo. En el Ritual Romano, el ministro del bautismo pregunta al catecúmeno: «¿Qué pides a la Iglesia de Dios?» Y la respuesta es: La fe «¿Qué te da la fe?» La Vida Eterna.

Ave

80 Todas las aves del cielo, bendigan al Señor, ¡alábenlo y glorifíquenlo eternamente! (Daniel (BPD) 13)