Evangelio

San Lucas 1:5-17
Hubo en los días de Herodes, rey de Judea, un sacerdote, llamado Zacarías, del grupo de Abías, casado con una mujer descendiente de Aarón, que se llamaba Isabel; los dos eran justos ante Dios, y caminaban sin tacha en todos los mandamientos y preceptos del Señor No tenían hijos, porque Isabel era estéril, y los dos de avanzada edad. Sucedió que, mientras oficiaba delante de Dios, en el grupo de su turno, le tocó en suerte, según el uso del servicio sacerdotal, entrar en el Santuario del Señor para quemar el incienso Toda la multitud del pueblo estaba fuera en oración, a la hora del incienso. Se le apareció el ángel del Señor, de pie, a la derecha del altar del incienso Al verle Zacarías, se sobresaltó, y el temor se apoderó de él. El ángel le dijo: «No temas, Zacarías, porque tu petición ha sido escuchada; Isabel, tu mujer, te dará un hijo, a quien pondrás por nombre Juan; será para ti gozo y alegría y muchos se gozarán en su nacimiento, porque será grande ante el Señor; no beberá vino ni licor; estará lleno de Espíritu Santo ya desde el seno de su madre, y convertirá al Señor su Dios a muchos de los hijos de Israel e irá delante de él con el espíritu y el poder de Elías, para hacer volver los corazones de los padres a los hijos y a los rebeldes a la prudencia de los justos, para preparar al Señor un pueblo bien dispuesto.»

Palabra de Dios

Bienes materiales y bienes espirituales



Evangelio según san Mateo, 7: 6- 6 «No déis lo santo a los perros, ni arrojéis vuestras perlas delante de los puercos, no sea que las huellen con sus pies y volviéndose contra vosotros los perros os despedacen». (v. 6)

Había mandado el Señor, antes de ahora, amar a los enemigos y hacer bien a los que nos aborrecen y hacen mal; y para que los sacerdotes no piensen que también deben concederles las cosas divinas, les advirtió sobre estanidea, diciendo: «No déis lo santo a los perros», como si dijese: «Os he mandado amar a vuestros enemigos y hacer bien a los que os perjudican con vuestros bienes materiales». Pero no con vuestros bienes
espirituales, porque vuestros enemigos son iguales a vosotros en cuanto a la naturaleza, no en cuanto a la fe. Dios concede los beneficios terrenos lo mismo a los dignos que a los indignos, pero no así las gracias espirituales.

Pseudo- Crisóstomo, opus imperfectum in
Matthaeum, hom. 17

Oración

Líbrame, Señor, de mis enemigos

Evangelio

San Lucas 12:32-34
«No temas, pequeño rebaño, porque a vuestro Padre le ha parecido bien daros a vosotros el Reino. «Vended vuestros bienes y dad limosna. Haceos bolsas que no se deterioran, un tesoro inagotable en los cielos, donde no llega el ladrón, ni la polilla corroe; porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón.

Palabra de Dios

Oración

Que nos bendiga Aquél que vive y reina sin fin. Amén

Evangelio

San Mateo 22:29-40
Jesús les respondió: «Estáis en un error, por no entender las Escrituras ni el poder de Dios. Pues en la resurrección, ni ellos tomarán mujer ni ellas marido, sino que serán como ángeles en el cielo. Y en cuanto a la resurrección de los muertos, ¿no habéis leído lo dicho por Dios : Yo soy el Dios de Abrahán, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob? No es un Dios de muertos, sino de vivos.» Al oír esto, la gente se maravillaba de su doctrina. Mas los fariseos, al enterarse de que había tapado la boca a los saduceos, se reunieron en grupo, y uno de ellos le preguntó con ánimo de ponerle a prueba: «Maestro, ¿cuál es el mandamiento mayor de la Ley?» Él le dijo: «Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente Este es el mayor y el primer mandamiento. El segundo es semejante a éste: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. De estos dos mandamientos penden toda la Ley y los Profetas.»


Palabra de Dios

Algunas enseñanzas del Vaticano Il no han sido presentadas como «fundadas en la Revelación», «conformes a la Revelación», «transmitidas por la lglesia» o «decretadas en el Espiritu Santo?



– Estas son fórmulas piadosas pero muy insuficientes para asegurar la infabilidad. Sería
necesario imponer esta enseñanza con autoridad, ligada necesariamente a la Revelación divina,
inmutable, obligatoria. Ahora bien, la libertad religiosa y el ecumenismo son novedades contrarias a la enseñanza anterior de la Iglesia. De hecho, los obispos no las imponen de manera firme y precisa como verdades inmutables. Ellos no comprometen formalmente, para predicarlas, su autoridad de guardianes del depósito revelado a los Apóstoles, sino que las proponen de manera
liberal («pastoral») como el fruto de un diálogo con el mundo moderno y como el reflejo de lo que
creen los cristianos hoy en día. Esto es suficiente para excluir la infabilidad.

Entonces no podemos invocar el magisterio ordinario universal en lo que conciere a la
libertad religiosa?- No podemos invocar el magisterio ordinario universal a favor del ecumenismo y de la libertad religiosa, pero podríamos con justificación afirmar que las condenaciones puestas en el curso de los dos últimos siglos en contra de la libertad religiosa y del ecumenismo, sí son infalibles en razón del magisterio ordinario

CATECISMO CATOLICO DE LA CRISIS EN LA IGLESIA Por el Padre Matthias Gaudron

Oración

Aumenta los signos de tu misericordia sobre nosotros, para que, bajo tu dirección, caminemos de tal modo entre los bienes de la tierra, que no perdamos los del cielo

Evangelio

San Mateo 16:13-19
Llegado Jesús a la región de Cesarea de Filipo, hizo esta pregunta a sus discípulos: «¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del hombre?» Ellos dijeron: «Unos, que Juan el Bautista; otros, que Elías; otros, que Jeremías o uno de los profetas.» Díceles él: «Y vosotros ¿quién decís que soy yo?» Simón Pedro contestó: «Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo.» Replicando Jesús le dijo: «Bienaventurado eres Simón, hijo de Jonás, porque no te ha revelado esto la carne ni la sangre, sino mi Padre que está en los cielos. Y yo a mi vez te digo que tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella. A ti te daré las llaves del Reino de los Cielos; y lo que ates en la tierra quedará atado en los cielos, y lo que desates en la tierra quedará desatado en los cielos.»

Palabra de Dios

Oración

Cantad al Señor, santos suyos. Y publicad las maravillas de su santidad