El arte políticoIdeologización del arte




En el Renacimiento ya puede hallarse alguna referencia a la «vanguardia» como posiciones de avanzada dentro de una batalla simbólica (cultural) que bebe de la lógica militar, como en el humanista Étienne Pasquier en su Recherches de la France.

Ya durante la Revolución Francesa, una revista jacobina titulada L’Avant-Garde de l’armée des Pyrenées orientales [La vanguardia del ejército de los Pirineos Orientales] se dedicó a la propaganda revolucionaria. Algunas décadas más tarde, el término será vinculado a la filosofía política de Saint-Simon, para quien en la «avanzada» que promete el paso a una sociedad mejor se encuentran los artistas: «en esta gran empresa el artista, el hombre de imaginación, abrirá la marcha».

Pero la marcha hacia el socialismo sansimoniano levanta una sociedad nueva tras destruir la vieja. Olinde Rodrigues, discípulo de Saint-Simon, escribía en 1825 algo que vale la pena citar in extenso:

Somos nosotros, los artistas, quienes os serviremos como vanguardia; el poder del arte es desde luego el más inmediato y rápido. Tenemos todo tipo de armas: cuando queremos divulgar nuestras ideas entre la gente, las tallamos en mármol o las pintamos sobre el lienzo; las popularizamos por medio de la poesía y la música; recurrimos, por turnos, a la lira o a la flauta, la oda o la canción, la historia o la novela; el escenario del teatro está abierto para nosotros, y es sobre todo desde ahí desde donde ejercemos nuestra influencia de forma eléctrica y victoriosa. Nos dirigimos a la imaginación y los sentimientos de la gente: por tanto, se supone que alcanzamos el tipo de acción más vívida y decisiva; y si hoy en día parece que no juguemos ningún papel o, en el mejor de los casos, uno muy secundario, ha sido como resultado de la carencia en el arte de una tendencia común y una idea general, que son esenciales para su energía y éxito.


Oeuvres de Claude-Henri de Sain-Simon (París: Éditions Anthropos, 1966), VI, 422. Citado en Calinescu, Cinco caras de la modernidad, p. 106.

Opinions littéraires, philosophiques et industrielles (París: Galérie de Bossange Pére, 1825). «L’Artiste, le Savant et l’Industriel. Dialoge». Citado en Calinescu, Cinco caras de la modernidad, p. 107

Publicado por paquetecuete

Cristiano Católico Apostólico y Romano

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