Adoctrinamiento estatal



El propio Rousseau entendía que una «religión civil» que santificara el contrato social, proveyera una concepción rigurosa de la justicia y estableciera virtudes cívicas era imprescindible para religar el nuevo ordenamiento social. Todo ello debía ser apoyado por una pedagogía muy particular, propuesta en su Emilio. De esta forma, el niño «sólo debe hacer lo que quiere; pero no debe querer sino lo que queráis que haga; no debe dar un paso que no hayáis previsto; no debe abrir la boca sin que sepáis lo que va a decir». La educación (o más bien, el adoctrinamiento) es la llave maestra para poner en marcha lo que hoy llamamos «ingeniería social». La Revolución Francesa, en este sentido, fue hija de la Ilustración y partera de una nueva religión estatizada. Interesa ver esto con algo de detenimiento, puesto que sirve para comprender el problema de la exógena religación moderna como el escenario en el que emerge la batalla cultural


Rousseau, Émile, II, OC, t. IV, p. 362-363. Citado en Brague, El reino del hombre, p. 214.

Publicado por paquetecuete

Cristiano Católico Apostólico y Romano

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