Santisima Trinidad

Antes de su Pascua, Jesús anuncia el envío de «otro Paráclito» (Defensor), el Espíritu Santo. Este, que actuó ya en la Creación (cf. Gn 1,2) y «por los profetas» (Símbolo Niceno-Constantinopolitano: DS 150), estará ahora junto a los discípulos y en ellos (cf. Jn 14,17), para enseñarles (cf. Jn 14,16) y conducirlos «hasta la verdadSigue leyendo «Santisima Trinidad»

Dios es Jesús

Siguiendo la tradición apostólica, la Iglesia confesó en el año 325 en el primer Concilio Ecuménico de Nicea que el Hijo es «consubstancial» al Padre (Símbolo Niceno: DS 125), es decir, un solo Dios con él. El segundo Concilio Ecuménico, reunido en Constantinopla en el año 381, conservó esta expresión en su formulación del CredoSigue leyendo «Dios es Jesús»

Un nuevo comienzo (Sacramento de la Reconciliación)

13 El que encubre sus delitos no prosperará, pero el que los confiesa y abandona, obtendrá misericordia proverbios 28,13 19 Por lo tanto, hagan penitencia y conviértanse, para que sus pecados sean perdonados.  Hechos 3,19  21 Jesús les dijo de nuevo: «¡La paz esté con ustedes! Como el Padre me envió a mí, yo tambiénSigue leyendo «Un nuevo comienzo (Sacramento de la Reconciliación)»

Apóstoles

Los Apóstoles confiesan a Jesús como «el Verbo que en el principio estaba junto a Dios y que era Dios» (Jn 1,1), como «la imagen del Dios invisible» (Col 1,15), como «el resplandor de su gloria y la impronta de su esencia» Hb 1,3).