Oración

Buen día Señor, Que tu voluntad dirija mi vida

Oración

Aleluya, aleluya.

Confío en el Señor; mi alma espera y confía en su palabra.

Aleluya. 
EVANGELIO

Mt 8, 23-27.
¡Señor, sálvanos, que nos hundimos!
Lectura del santo Evangelio según san Mateo.
En aquel tiempo, subió Jesús a la barca, y sus discípulos lo siguieron. De pronto se levantó un temporal tan fuerte, que la barca desaparecía entre las olas; él dormía. Se acercaron los discípulos y lo despertaron gritándole: –¡Señor, sálvanos, que nos hundimos! El les dijo: –¡Cobardes! ¡Qué poca fe! Se puso en pie, increpó a los vientos y al lago, y vino una gran calma. Ellos se preguntaban admirados: –¿Quién es éste? ¡Hasta el viento y el agua le obedecen!
Palabra del Señor

Espíritu Santo

El término «Espíritu» traduce el término hebreo Ruah, que en su primera acepción significa soplo, aire, viento. Jesús utiliza precisamente la imagen sensible del viento para sugerir a Nicodemo la novedad transcendente del que es personalmente el Soplo de Dios, el Espíritu divino (Jn 3, 5-8). Por otra parte, Espíritu y Santo son atributos divinos comunes a las Tres Personas divinas. Pero, uniendo ambos términos, la Escritura, la liturgia y el lenguaje teológico designan la persona inefable del Espíritu Santo, sin equívoco posible con los demás empleos de los términos «espíritu» y «santo

Oración

Dios todopoderoso, concédenos celebrar con alegría la fiesta de tu apóstol santo Tomás; que él nos ayude con su protección para que tengamos en nosotros vida abundante por la fe en Jesucristo, tu Hijo, a quien tu apóstol reconoció como a su Señor y su Dios. Por Jesucristo, nuestro Señor

Evangelio

Aleluya, Aleluya.

Porque me has visto, Tomás, has creído –dice el Señor–. Dichosos los que creen sin haber visto.

Aleluya. 
EVANGELIO

Jn 20, 24-29.
¡Señor mío y Dios mío!
Lectura del santo Evangelio según san Juan.
Tomás, uno de los Doce, llamado el Mellizo, no estaba con ellos cuando vino Jesús. Y los otros discípulos le decían: –«Hemos visto al Señor.» Pero él les contestó: –«Si no veo en sus manos la señal de los clavos, si no meto el dedo en el agujero de los clavos y no meto la mano en su costado, no lo creo.»

A los ocho días, estaban otra vez dentro los discípulos y Tomás con ellos. Llegó Jesús, estando cerradas las puertas, se puso en medio y dijo: –«Paz a vosotros.» Luego dijo a Tomás: –«Trae tu dedo, aquí tienes mis manos; trae tu mano y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente.» Contestó Tomás:

–«¡Señor mío y Dios mío!» Jesús le dijo: –«¿Porque me has visto has creído? Dichosos los que crean sin haber visto.»
Palabra del Señor

Espíritu Santo

El Antiguo Testamento proclamaba muy claramente al Padre, y más obscuramente al Hijo. El Nuevo Testamento revela al Hijo y hace entrever la divinidad del Espíritu. Ahora el Espíritu tiene derecho de ciudadanía entre nosotros y nos da una visión más clara de sí mismo. En efecto, no era prudente, cuando todavía no se confesaba la divinidad del Padre, proclamar abiertamente la del Hijo y, cuando la divinidad del Hijo no era aún admitida, añadir el Espíritu Santo como un fardo suplementario si empleamos una expresión un poco atrevida . Así por avances y progresos «de gloria en gloria», es como la luz de la Trinidad estalla en resplandores cada vez más espléndidos» (San Gregorio Nacianceno, Oratio 31 [Theologica 5], 26: SC 250, 326 [PG 36, 161-164])

Oración

Señor, Haz que en la gloria eterna nos asociemos a tus santos

Evangelio

Aleluya, aleluya, aleluya. 

Vosotros sois un linaje elegido, un sacerdocio real, una nación santa;

anunciad las proezas del que os llamó de las tinieblas a su luz maravillosa.

Aleluya, aleluya, aleluya.   

EVANGELIO

Mt 10, 37-42.
El que no carga con la cruz no es digno de mí. El que os recibe a vosotros, me recibe a mí.
Lectura del santo Evangelio según san Mateo.
EN aquel tiempo, dijo Jesús a sus apóstoles:

«El que quiere a su padre o a su madre más que a mí, no es digno de mí; el que quiere a su hijo o a su hija más que a mí, no es digno de mí; y el que no carga con su cruz y me sigue, no es digno de mí.

El que encuentre su vida la perderá, y el que pierda su vida por mí, la encontrará. El que os recibe a vosotros, me recibe a mí, y el que me recibe, recibe al que me ha enviado; el que recibe a un profeta porque es profeta, tendrá recompensa de profeta; y el que recibe a un justo porque es justo, tendrá recompensa de justo.

El que dé a beber, aunque no sea más que un vaso de agua fresca, a uno de estos pequeños, solo porque es mi discípulo, en verdad os digo que no perderá su recompensa».
Palabra del Señor

Santísima Trinidad

El Hijo los presenta al Padre, y el Padre les concede la incorruptibilidad. Por tanto, sin el Espíritu no es posible ver al Hijo de Dios, y, sin el Hijo, nadie puede acercarse al Padre, porque el conocimiento del Padre es el Hijo, y el conocimiento del Hijo de Dios se logra por el Espíritu Santo» (San Ireneo de Lyon, Demonstratio praedicationis apostolicae, 7: SC 62 41-42).

Oración

Yo soy el camino, la verdad y la vida. Dice el Señor. El que me ve, ve también al Padre