Adán y Cristo

Como el delito de uno solo atrajo sobre todos los hombres la condenación, así también la obra de justicia de uno solo (la de Cristo) procura a todos una justificación que da la vida» (Rm 5,18).

Oración

Concédenos Señor la alegría eterna del reino de tus elegidos para que así el rebaño de tu Hijo tenga parte en la admirable victoria de su Pastor. Amén

Evangelio

Aleluya, aleluya, aleluya.

Yo soy el buen Pastor —dice el Señor—, que conozco a mis ovejas, y las mías me conocen.  

Aleluya, aleluya, aleluya.

EVANGELIO

Jn 10, 1-10.
Yo soy la puerta de las ovejas.
Lectura del Evangelio según san Juan 
EN aquel tiempo, dijo Jesús:

«En verdad, en verdad os digo: el que no entra por la puerta en el aprisco de las ovejas, sino que salta por otra parte, ese es ladrón y bandido; pero el que entra por la puerta es pastor de las ovejas. A este le abre el guarda y las ovejas atienden a su voz, y él va llamando por el nombre a sus ovejas y las saca fuera. Cuando ha sacado todas las suyas camina delante de ellas, y las ovejas lo siguen, porque conocen su voz; a un extraño no lo seguirán, sino que huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños».

Jesús les puso esta comparación, pero ellos no entendieron de qué les hablaba. Por eso añadió Jesús:

«En verdad, en verdad os digo: yo soy la puerta de las ovejas. Todos los que han venido antes de mí son ladrones y bandidos; pero las ovejas no los escucharon.

Yo soy la puerta: quien entre por mí se salvará y podrá entrar y salir, y encontrará pastos.

El ladrón no entra sino para robar y matar y hacer estragos; yo he venido para que tengan vida y la tengan abundante».

 

Palabra del Señor

Sacramento

Adán vrs Jesucristo

La consecuencia explícitamente anunciada para el caso de desobediencia ( Gn 2,17), se realizará: el hombre «volverá al polvo del que fue formado» (Gn 3,19). La muerte hace su entrada en la historia de la humanidad​

Por lo tanto, por un solo hombre entró el pecado en el mundo, y por el pecado la muerte, y así la muerte pasó a todos los hombres, porque todos pecaron Romanos 5,12

Oración

Ha llegado a este mundo el reino de nuestro Dios y de su Ungido,  Y reinará por los siglos de los siglos. Aleluya

Evangelio

Aleluya, aleluya, aleluya. 

Tus palabras, Señor, son espíritu y vida; tú tienes palabras de vida eterna. 

Aleluya, aleluya, aleluya.  
EVANGELIO

Jn 6, 60-69.
¿A quién vamos a acudir? Tú tienes palabras de vida eterna.
Lectura del santo Evangelio según san Juan.  
EN aquel tiempo, muchos de los discípulos de Jesús dijeron:

    «Este modo de hablar es duro, ¿quién puede hacerle caso?».

Sabiendo Jesús que sus discípulos lo criticaban, les dijo:

    «¿Esto os escandaliza?, ¿y si vierais al Hijo del hombre subir adonde estaba antes? El Espíritu es quien da vida; la carne no sirve para nada. Las palabras que os he dicho son espíritu y vida. Y, con todo, hay algunos de entre vosotros que no creen».

Pues Jesús sabía desde el principio quiénes no creían y quién lo iba a entregar.

Y dijo:

    «Por eso os he dicho que nadie puede venir a mí si el Padre no se lo concede».

Desde entonces, muchos discípulos suyos se echaron atrás y no volvieron a ir con él.

Entonces Jesús les dijo a los Doce:

    «¿También vosotros queréis marcharos?».

Simón Pedro le contestó:

    «Señor, ¿a quién vamos a acudir? Tú tienes palabras de vida eterna; nosotros creemos y sabemos que tú eres el Santo de Dios».
Palabra del Señor

Pecado = muerte

Todo pecado será una desobediencia a Dios y una falta de confianza en su bondad

Oración

Demos gracias a Dios, que nos da la victoria por nuestro Señor Jesucristo! Aleluya

Evangelio

Aleluya, aleluya, aleluya. 

El que come mi carne y bebe mi sangre —dice el Señor— habita en mí y yo en él. 

Aleluya, aleluya, aleluya. 
EVANGELIO

Jn 6, 52-59.
Mi carne es verdadera comida y mi sangre es verdadera bebida.
Lectura del santo Evangelio según san Juan.
EN aquel tiempo, disputaban los judíos entre sí:

    «¿Cómo puede este darnos a comer su carne?».

Entonces Jesús les dijo:

    «En verdad, en verdad os digo: si no coméis la carne del Hijo del hombre y no bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día.

Mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida.

El que come mi carne y bebe mi sangre habita en mí y yo en él.

Como el Padre que vive me ha enviado, y yo vivo por el Padre, así, del mismo modo, el que me come vivirá por mí.

Este es el pan que ha bajado del cielo: no como el de vuestros padres, que lo comieron y murieron; el que come este pan vivirá para siempre».

Esto lo dijo Jesús en la sinagoga, cuando enseñaba en Cafarnaún.
Palabra del Señor