¡Alabado sea el Corazón divino, causa de nuestra salud! A Él entonen cánticos de honor y de gloria por los siglos de los siglos. Amén
Evangelio
San Mateo 7:15-21
«Guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros con disfraces de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces. Por sus frutos los conoceréis.¿Acaso se recogen uvas de los espinos o higos de los abrojos? Así, todo árbol bueno da frutos buenos, pero el árbol malo da frutos malos. Un árbol bueno no puede producir frutos malos, ni un árbol malo producir frutos buenos Todo árbol que no da buen fruto, es cortado y arrojado al fuego. Así que por sus frutos los reconoceréis. «No todo el que me diga: `Señor, Señor’, entrará en el Reino de los Cielos, sino el que haga la voluntad de mi Padre que está en los cielos.
Palabra del Señor

La voluntad de Dios Padre
‘Volvióse de nuevo por segunda vez y rezaba repitiendo las mismas palabras: Padre mío, si no puede pasar este cáliz sin que yo lo beba, hágase tu voluntad. Regresó una vez más y los encontró dormidos; estaban sus ojos cargados de sueño y no sabían qué responderle. Dejándolos, se retiró a orar por tercera vez, repitiendo las mismas palabras: Padre, si quieres, aparta de mi este cáliz; pero no se haga mi voluntad, sino la tuya» ‘. Volvió de nuevo a la oración, repitiendo la misma que había hecho antes, pero sometiendo todo una vez más a la voluntad del Padre. La petición ha de ser apremiante, pero sin cerrarse ni limitarse a lo que pedimos en concreto. Ha de ser la oración una oración abierta a lo que Dios quiera y con absoluta confianza, pues desea nuestro bienestar no menos que nosotros mismos, y sabe lo que puede hacemos felices mil veces mejor que nosotros.
«Padre mío, si no puede pasar este cáliz sin que yo lo beba, hágase tu voluntad.» Ese «mío» tiene doble fuerza., porque expresa un gran afecto y deja claro que. Dios Padre es Padre de Cristo de modo único, esto es, no sólo por creación (es Padre de todas las cosas) ni por adopción (como es Padre de los cristianos), sino más bien por naturaleza es Padre de Dios Hijo. A los demás nos enseña a rezar diciendo: «Padre nuestro que estás en los cielos.» Reconocemos en estas palabras que hermanos somos todos los que tenemos un mismo Padre, mientras que Cristo es el único que puede decir con propiedad y dirigirse al Padre, a causa de su divinidad, como lo hace: «Padre mío.» Si alguien, no contento de ser como los demás seres humanos, llega a imaginar en su soberbia que sólo él es gobernado por el espíritu secreto de Dios, y reza con esta invocación «Padre mío» en lugar de «Padre nuestro» se atribuye una situación distinta de la de los otros, me parece que ese tal se arroga para sí el lenguaje propio de Cristo. Reclama para si como individuo el espíritu que Dios da a todos los hombres. Tal hombre no es de hecho muy diferente de Lucifer: reclama para sí solo la palabra de Dios, de la misma manera que Lucifer reclamó para sí el lugar y puesto del mismo Dios
LA AGONÍA DE CRISTO
Por Santo Tomás Moro
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17 de octubre de 2023
Mis queridos hijos e hijas en Cristo,
Ha sido un honor y una alegría compartir algunas verdades básicas y esenciales de la fe católica con ustedes a través de esta serie de Cartas Pastorales. Hoy me gustaría discutir la séptima y última verdad que enumeré en mi Carta Pastoral del 22 de agosto de 2023:
Es importante para nosotros reconocer en nuestro sufrimiento que la voluntad de Dios para nosotros siempre incluye misericordia, y que la confianza en Dios implica creer que Él nos ama perfectamente, y que Él tiene compasión por nosotros. Sin embargo, esto puede ser difícil, de realizar y aceptar, especialmente cuando parece que no hay alivio del dolor, no hay curación de la enfermedad, etc. Sin embargo, cuando Dios proporcionó el sacrificio final, Su Divino Hijo, este sacrificio cubrió al mundo entero con Su compasión y Su misericordia. El sufrimiento de Cristo en la cruz -nuestro signo de esperanza y de vida eterna- nos permite la oportunidad de entrar en esa esperanza y en esa promesa uniendo nuestro sufrimiento con el suyo, y reconocer que dentro de nuestro dolor y sufrimiento se puede encontrar la inmensa compasión y misericordia de Dios.
¿Cómo, sin embargo, puede nuestro sufrimiento volverse redentor? El Catecismo de la Iglesia Católica enseña que todo sufrimiento «también puede tener un significado redentor para los pecados de los demás» si lo unimos a la pasión de Cristo. (CCC 1502). «.. Cristo no solo se deja tocar por los enfermos, sino que hace suyas sus miserias. Con su pasión y muerte en la cruz, Cristo ha dado un nuevo significado al sufrimiento: puede configurarnos a él y unirnos a su pasión redentora». (CCC 1505). El sufrimiento en unión con la pasión de Cristo «adquiere un nuevo significado; se convierte en una participación en la obra salvífica de Jesús». (CCC 1521)
Que Dios Todopoderoso te bendiga, y que recibas el fortalecimiento, la sanidad y la perseverancia que Nuestro Señor desea para ti al ofrecerle tus sufrimientos.
Sigo siendo tu humilde padre y siervo,
Reverendísimo Joseph E. Strickland Obispo de Tyler
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Era imposible emular la caridad
la Iglesia comenzó a ocuparse de los más necesitados, de aquellos hombres y mujeres segregados por la sociedad y atormentados por la soledad, al punto que se creia que, la religión de <los galileos>, era una religión para los pobres.
Era tal la caridad de los cristianos en aquellos siglos que ese solo testimonio era motivo de grandes conversiones. Todos hallaban un tiempo para dedicarse a sus hermanos, incluso aquellos que tenían por función una labor más intelectual, como los Padres de la Iglesia:
San Agustín fundaría un hospicio para peregrinos y esclavos fugados;
San Juan Crisóstomo llegó a abrir hospitales en Constantinopla;
San Cipriano organizó campañas de ayuda en tiempos de hambruna y escasez, reprochándole a los paganos su falta de caridad: <no mostráis compasión alguna por los enfermos, sino que con codicia saqueáis a los difuntos; y aquellos a los que el miedo impide ser clementes, se atreven sin embargo a obtener ilícitos beneficios. Aquellos que rehúsan enterrar a los muertos, corren con avaricia a apropiarse de lo que dejan>.
Mientras los paganos aún en el siglo III arrinconaban a los enfermos alejándose incluso de sus seres más queridos, los cristianos – como narra el obispo de Alejandría Dionisio – <no se abandonaban los unos a los otros, sino que permanecían unidos y visitaban a los enfermos, sin pensar en el peligro que corrían, para ocuparse de ellos asiduamente>.
Tales eran las obras de la Iglesia en los primeros siglos que hasta sus enemigos terminaban por reconocerlas: <es increíble el celo con que quienes profesan esta religión se ayudan unos a otros en la necesidad, para lo cual no escatiman esfuerzos. Su dador de la ley inculcó en ellos la idea de que todos eran hermanos>, decia con asombro el escritor pagano Luciano (130-200).
Hasta el mismo Juliano el Apóstata, emperador romano y cruel perseguidor de los cristianos (360), reconocía que los cristianos superaban con creces a los paganos en devoción por la caridad:
«Estos impíos galileos no sólo alimentan a sus pobres, sino también a los nuestros»
Mientras que los sacerdotes paganos desprecian a los pobres, los odiados galileos [los cristianos] se entregan a obras de caridad. El dato del emperador romano no es menor; Juliano- luego de apostatar por un lamentable episodio de su infancia – decidió reformar el paganismo introduciendo algunos contenidos cristianos (los sacerdotes paganos deberían promover el amor a Dios y al prójimo, etc.), pero fue en vano pues, como él mismo lo señalará en sus cartas, era imposible emular la caridad.
GERHARD UHLHORN, Christian Charity in the Ancient Church, Charles Scribner’s Sons, Nueva York 1883, 187-188
ALVIN J- SCHMIDT Under the Influence: How Christianity Transformed Civilization, Zondervan, Grand Rapids, Mich. 2001, 152

Para que les sirva de testimonio
Evangelio según san Mateo, 10: 16- 18 «Mirad yo os envío como a ovejas en medio de los lobos; sed, pues, prudentes como las serpientes y sencillos como las palomas. Guardaos de los hombres, porque os harán comparecer en sus asambleas, y os azotarán en sus sinagogas: os conducirán a los gobernadores y a los reyes por causa mía, y para que sirváis de testimonio a ellos y a las naciones». (vv. 16- 18)
Causa admiración el que unos hombres, que jamás se habían separado del lago donde se ocupaban en pescar, no se marcharan inmediatamente que oyeron semejantes cosas. Pero esto no era efecto sólo de su valor, sino resultado de la sabiduría del Doctor, que puso el remedio a cada uno de los males. Por eso dice: «A causa mía»; porque no es pequeño el consuelo de sufrir por Cristo y el de no ser perseguidos como hombres malvados y perjudiciales. También les dice el motivo de sus persecuciones con aquellas palabras: «Para que les sirva de testimonio»
San Juan Crisóstomo, homiliae in Matthaeum, hom. 33,3

La esencia divina, ¿puede o no puede ser vista con los ojos corporales?
2-2 0175 24 in Sent 4, 044 02 22, 11 11th 05, l 10 c.1 lect.11.
Objeciones por las que parece que la esencia divina puede ser vista con los ojos corporales:
1. Dice Job 19,26: En mi carne veré a Dios: y en 425: Con mis oídos te oi, y ahora mi ojos te ve
2. Más aún Dice Agustín en el 629 del último libro De Civilate Del . Ten verán, pues, aquellos ojos (los de los glorifica cardos) una capacidad mayor, no para ver con mayor agudeza que las serpientes y las águilas (pues por aguda que sea la capacidad de visión de los animales no ven más que lo corporal), sino para poder ver también lo incorpóreo. Todo aquel que puede ver lo incorpóreo, puede ser elevado para ver a Dios. Por tanto, el ojo glorificado puede ver a Dios.
3. Todavía más. Dios puede ser visto por el hombre con su imaginación Dice Is 6,1: Vi al Señor sentado sobre el trono, etc. Pero dicha imaginación tiene su origen en el sentido, pues la fantasía es un movimiento provocado por el sentido en acto, tal como se dice en el III de Anima’. Luego Dios puede ser visto con percepción sensitiva.
En cambio está lo que dice Agustín a Paulina en su libro De videndo Deum 12, Ni en esta vida ni en la de los ángeles nunca nadie vio, tal como se ven las cosas con los ojos corporales, a Dios tal cual es.
Solución. Hay que decir: Es imposible ver a Dios con el sentido de la vista o con cualquier otro sentido facultad sensitiva. Toda facultad de este tipo es acto de un órgano corporal, como veremos (a.4; q.78 a.1). Y todo acto es proporcionado a su sujeto. De ahí que ninguna facultad de este tipo pueda ir más allá de lo corpóreo. Como se demostró (q:3 a.1), Dios es incorpóreo. De ahi que ni el sentido ni la imaginación lo pueden ver, sino sólo el entendimiento.
Respuesta a las objeciones:
1. A la primera hay que decir: Cuando se dice: En mi carne veré a Dios, mi Salvador (Job 19,26), no hay que entender que el ojo de la carne verá a Dios, sino que, siendo carnal, después de la resurrección verá a Dios. Asimismo, al decir: Mi ojo ahora te ve (Job 42,5), hay que entender el ojo del alma, como dice el Apóstol en Ef 1,17s.: Que os conceda el espiritu de la sabiduría para conocerle, iluminados los ojos de vuestro corazón
2. A la segunda hay que decir: El texto de Agustín es analítico y está condicionado por el contexto. Pues antes dicel (Los ojos glorificados) tendrian un poder muy distinto si con ellos se viera la naturaleza incorpórea. Y después añade: Resulta muy creible que entonces veremos con inmensa claridad el mundo del cielo nuevo y de la tierra nueva, con Dios omnipresente y gobernando el universo y lo corporal, pero no como contemplamos ahora lo invisible de Dios, a través de lo creado, sino como contemplamos a los hombres con los que convivimosy entre quienes nos movemos, pues no creemos que viven, sino que lo vemos. Esto aclara que no se esta refiriendo a que los ojos glorificados verán a Dios como nosotros vemos la vida de alguien. Además, la vida no se ve con el ojo corporal de forma directa, sino accidentalmente, es decir, como algo que los sentidos no perciben en ella misma, sino que otra facultad percibe cuando llega a los sentidos. El hecho de que con los ojos corporales se llegue a conocer la presencia divina por el entendimiento, se debe a dos razones: a la perspicacia del entendimiento y al resplandor de la claridad divina en los cuerpos renovados.
3. A la tercera hay que decir: En la imaginación no se ve la esencia de Dios. Sino que en la imaginación se crea alguna forma que representa a Dios por alguna semejanza, como en las divinas Escrituras lo divino es descrito metafóricamente con realidades sensibles.
Summa theologiæ, Thomas Aquinos
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Oración
Sé Rey de aquellos que, por seducción del error o por espíritu de discordia, viven separados de Ti; devuélvelos al puerto de la verdad y a la unidad de la fe, para que en breve se forme un solo rebaño bajo un solo Pastor
Evangelio
San Mateo 19:27-29
Entonces Pedro, tomando la palabra, le dijo: «Ya lo ves, nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido; ¿qué recibiremos, pues?» Jesús les dijo: «Yo os aseguro que vosotros que me habéis seguido, en la regeneración, cuando el Hijo del hombre se siente en su trono de gloria, os sentaréis también vosotros en doce tronos, para juzgar a las doce tribus de Israel. Y todo aquel que haya dejado casas, hermanos, hermanas, padre, madre, hijos o campos por mi nombre, recibirá el ciento por uno y heredará vida eterna.
Palabra del Señor

Crimen y castigo
17 de octubre de 2023
Mis queridos hijos e hijas en Cristo,
Ha sido un honor y una alegría compartir algunas verdades básicas y esenciales de la fe católica con ustedes a través de esta serie de Cartas Pastorales. Hoy me gustaría discutir la séptima y última verdad que enumeré en mi Carta Pastoral del 22 de agosto de 2023:
Sin embargo, Dios envió a un nuevo Adán, Su Divino Hijo, Jesús, para redimirnos tanto del pecado original cometido por nuestros primeros padres, como del pecado personal que cada uno comete en nuestras propias vidas a través de nuestros pensamientos, palabras, hechos y omisiones. Este acto de sacrificio perfecto por Jesucristo en la cruz nos muestra el modelo de cómo el sufrimiento puede ser redentor, y forma la base de un concepto que la Iglesia conoce como la Economía de la Salvación, mediante el cual reconocemos la actividad de Dios en el gobierno del mundo, particularmente con respecto a nuestra salvación ganada por Cristo. Cuando abrazamos el misterio del sufrimiento en la Economía de la Salvación de Dios, y cuando llegamos a reconocer que nuestro dolor es en realidad una invitación a participar con Cristo en la cruz, encontramos no solo un significado, ya que nos adormece, nos purifica y nos contorsiona a Cristo de una manera que nada más podría. A menudo puede ser difícil para nosotros reconocer el bien que proviene del sufrimiento cuando lo estamos experimentando, Pero es típicamente en esos momentos de sufrimiento cuando Dios nos está refinando más.
Que Dios Todopoderoso te bendiga, y que recibas el fortalecimiento, la sanidad y la perseverancia que Nuestro Señor desea para ti al ofrecerle tus sufrimientos.
Sigo siendo tu humilde padre y siervo,
Reverendísimo Joseph E. Strickland Obispo de Tyler
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