San Mateo 4:18-22 Caminando por la ribera del mar de Galilea vio a dos hermanos, Simón, llamado Pedro, y su hermano Andrés, echando la red en el mar, pues eran pescadores, y les dice: «Venid conmigo, y os haré pescadores de hombres.» Y ellos al instante, dejando las redes, le siguieron. Caminando adelante, vio a otros dos hermanos, Santiago el de Zebedeo y su hermano Juan, que estaban en la barca con su padre Zebedeo arreglando sus redes; y los llamó. Y ellos al instante, dejando la barca y a su padre, le siguieron
San Mateo 24:13-25 Pero el que persevere hasta el fin, ése se salvará. «Se proclamará esta Buena Nueva del Reino en el mundo entero, para dar testimonio a todas las naciones. Y entonces vendrá el fin. «Cuando veáis, pues, la abominación de la desolación, anunciada por el profeta Daniel, erigida en el Lugar Santo (el que lea, que comprenda), entonces, los que estén en Judea, huyan a los montes; el que esté en el terrado, no baje a recoger las cosas de su casa; y el que esté en el campo, no regrese en busca de su manto. ¡Ay de las que estén encinta o criando en aquellos días! Orad para que vuestra huida no suceda en invierno ni en día de sábado Porque habrá entonces una gran tribulación, cual no la hubo desde el principio del mundo hasta el presente ni volverá a haberla. Y si aquellos días no se abreviasen, no se salvaría nadie; pero en atención a los elegidos se abreviarán aquellos días. «Entonces, si alguno os dice: `Mirad, el Cristo está aquí o allí’, no lo creáis Porque surgirán falsos cristos y falsos profetas, que harán grandes signos y prodigios, capaces de engañar, si fuera posible, a los mismos elegidos. ¡Mirad que os lo he predicho!
No hace falta armas para acabar con ella (ya vemos que asi no se puede) Se requiere destruir a la familia a toda costa
Para el ateo y comunista Reich, el gran problema de la Revolución Rusa fue que no hizo efectiva su revolución sexual. Aquí, y no en las hambrunas, los desabastecimientos los gulags y las matanzas sistemáticas, se explica el verdadero fracaso del socialismo real. Pero otro socialismo es posible: aquel que entienda que la revolución económica debe tener su contrapartida en la dimensión sexual. Esa posibilidad ya se.despliega frente a nosotros en forma de batalla cultural, en tanto que <estamos atravesando un momento de verdadera y profunda revolución de la vida cultural. Sin desfiles, uniformes condecoraciones, redobles de tambor o salvas de cañón [.]. La revolución de nuestra vida afecta a las raíces de nuestra existencia afectiva, social y económica‣. Y añade seguidamente Reich: <Aquello que en la Rusia de los años veinte quería ser una solución obtenida en un corto lapso de tiempo, se lleva a cabo en nuestros días con mucha mayor lentitud, pero también de un modo mucho más completo. Cuando yo hablo de «revolución profunda de nuestra vida cultural», me refiero principalmente a la sustitución de la familia patriarcal autoritaria por una forma natural de familia
Wilhelm Reich, La revolución sexual (Buenos Aires: Planeta. 1993). p. 16
San Mateo 24:13-25 Pero el que persevere hasta el fin, ése se salvará. «Se proclamará esta Buena Nueva del Reino en el mundo entero, para dar testimonio a todas las naciones. Y entonces vendrá el fin. «Cuando veáis, pues, la abominación de la desolación, anunciada por el profeta Daniel, erigida en el Lugar Santo (el que lea, que comprenda), entonces, los que estén en Judea, huyan a los montes; el que esté en el terrado, no baje a recoger las cosas de su casa; y el que esté en el campo, no regrese en busca de su manto. ¡Ay de las que estén encinta o criando en aquellos días! Orad para que vuestra huida no suceda en invierno ni en día de sábado Porque habrá entonces una gran tribulación, cual no la hubo desde el principio del mundo hasta el presente ni volverá a haberla. Y si aquellos días no se abreviasen, no se salvaría nadie; pero en atención a los elegidos se abreviarán aquellos días. «Entonces, si alguno os dice: `Mirad, el Cristo está aquí o allí’, no lo creáis Porque surgirán falsos cristos y falsos profetas, que harán grandes signos y prodigios, capaces de engañar, si fuera posible, a los mismos elegidos. ¡Mirad que os lo he predicho!
La libertad de la voluntad es una consecuencia de la inteligencia; ella es necesaria para que el hombre pueda amar a Dios (lo que las criaturas sin razón no pueden hacer). La libertad confiere al hombre una dignidad muy grande que lo pone muy por arriba de las criaturas sin razón.
¿La libertad no implica poder hacer el mal? En el estado actual de cosas, la libertad implica para el hombre el poder de hacer el mal, pero no el derecho de hacerlo (un asesino no tiene el derecho de matar a su prójimo). El hombre que escoge el mal abusa de su libertad.
¿Cuál es, para el hombre, la norma del bien y del mal? ¿Es su conciencia? Es verdad que el hombre debe actuar según su conciencia, pero tiene por principio el deber de esclarecerla, por lo tanto, la conciencia no es el criterio último del bien y del mal: la conciencia no es más que un intermediario transmitiendo una obligación que no depende de ella
CATECISMO CATOLICO DE LA CRISIS EN LA IGLESIA Por el Padre Matthias Gaudron
Evangelio según san Mateo, 8: 23- 27 Y entrando El en una barca, le siguieron sus discípulos. Y sobrevino luego un grande alboroto en la mar, de modo que las ondas cubrían la barca. Mas El dormía. Y se llegaron a El sus discípulos y le despertaron, diciéndole: «Señor, sálvanos, que perecemos». Y Jesús les dice: «: Qué teméis, hombres de poca fe?» Y levantándose al punto, mandó a los vientos y a la mar, y se siguió una grande calma. Y los hombres se maravillaron, y 1lecían: «` Quién es Este, a quien los vientos y la mar obedecen?» (vv. 23-27)
Habiendo hecho Jesucristo muchos y admirables prodigios en tierra, pasa al mar a ejecutar allí obras más admirables, para demostrar a todos que era el Señor de la tierra y del mar. Por lo que se dice: «Y entrando El en una barca, le siguieron sus discípulos», no imbéciles, sino firmes y estables en la fe. Estos, pues, le siguieron, no sólo tras las huellas de sus pies, sino más bien acompañando a su santidad
La noción de que Dios no castiga está fundada en unos casos, o en una mala comprensión del significado de la palabra castigo, o en una noción superficial y deficiente del amor de Dios. Como explica Santo Tomás, Dios es amor y quiere que todos se salven, pero también es justo y como tal también desea castigar al que peca. Ambas cosas no se excluyen: «Dios quiere con voluntad antecedente salvar a todo hombre; con voluntad consecuente, y por su justicia, quiere castigar a algunos.». Dios puede castigar para corregirnos, no por odio sino precisamente por amor, como lo hacemos con nuestros hijos, y como ejemplifica San Agustín: «Ni es otra la forma como castigamos a nuestros hijos, es decir, airados e indignados; pero no los castigaríamos si no los amáramos.». Es Jesucristo quien nos advierte a cada uno de nosotros: «aquel siervo que, conociendo la voluntad de su señor, no ha preparado nada ni ha obrado conforme a su voluntad, recibirá muchos azotes» (Lucas 12,47). cNo es esto castigo? dirán algunos «corrección». Yo digo, que en este caso, ambas son lo mismo.
Ahora, a todo esto uno podría preguntarse si entonces las enfermedades, los desastres naturales O los accidentes son castigos de Dios. A esto hay que responder de manera negativa. Que Dios castigue es una cosa, y otra muy distinta, asumir que las enfermedades, los desastres naturales, o los accidentes sean castigo de Dios. Una cosa no implica necesariamente la otra, aunque Dios pueda recurrir a alguno de esos acontecimientos para castigar en determinada circunstancia si su voluntad así lo determina. En el evangelio por ejemplo, a Jesús le preguntan sobre si la ceguera de una persona era un castigo del pecado de él o sus padres, Jesús responde aue de ninguno: «Vio, al pasar, a un hombre ciego de nacimiento. Y le preguntaron sus discípulos: <Rabbí, cquién pecó, él o sus padres, para que haya nacido ciego?> Respondió Jesús: «Ni él pecó ni sus padres; es para que se manifiesten en él las obras de Dios» (Juan 9,1- 3). En otro texto sin embargo, se ve que la enfermedad que llevó a Herodes a la muerte si fue un castigo por su pecado (Hechos 12,21-23). En este sentido, sino es por una especial revelación, no es posible tener certeza sobre si determinada enfermedad es castigo de Dios o simplemente un hecho de otra naturaleza, lo contrario sería temeridad